Una mudanza, una prueva de acceso y la llamada del destino [Priv.]

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Una mudanza, una prueva de acceso y la llamada del destino [Priv.]

Mensaje por Juliette Briand el Miér Nov 05, 2014 3:33 am

Ya hacía un mes que estábamos instalados y todavía continuaba colocando cosas de la mudanza, al menos ya teníamos todos los muebles colocados y cosas como las de la cocina o la ropa ya estaban en su respectivo emplazamiento. Me encontraba en la calle, hacía mucho tiempo que no salía a comprar nada y me hacían falta muchas cosas y bueno... otras como la tablet que me acababa de comprar eran puro capricho, pero mi situación económica seguía sobradamente bien. Me compré un hermoso peto vaquero ajustable de cintura, con un gran bolsillo en el pecho, un vestido corto de color verde pistacho y una camiseta anaranjada suave, con notas musicales de color verde claro, todo ello en una tienda bastante barata que había encontrado en el centro. En un escaparate vi unas zapatillas planas con flores, las cuales adquirí de inmediato, tras el accidente con Heinz en el centro comercial de Sauville, mi inclinación por el calzado cambió, y comencé a prescindir del tacón en todas sus vertientes lo máximo posible. Entré a un súper mercado e hice una pequeña compra para la comida, hoy pensaba hacer merluza al horno con patatas y salsa de verduras, por fin tendría una comida tranquila con Heinz, íbamos a celebrar que había aprobado el examen de acceso a la universidad y ya me había convertido en una auténtica universitaria, la nueva vida que tendría en una escasa semana.

Estaba feliz, mi brazo estaba completamente recuperado y las cosas iban viento en popa. En un escaparate vi una jaula en la que había tan sólo un pequeño conejito blanco de orejas caídas y ojos celestes, me sentí demasiado tentada de sucumbir ante aquel pequeño, por lo que entré a la tienda y compre a aquel pequeño junto a su jaula y todos sus accesorios, desde comida, hasta camitas diminutas para él. Llegué a casa y ésta todavía estaba desierta, no había rastro de Heinz. Dejé la compra en el frigorífico de la cocina y me dispuse a ir al salón, donde preparé la jaula, volcando el aserrín en la base y colocando la pequeña camita de color celeste en una esquina. Puse comida en un pequeño tarrito y le coloqué agua en el bebedero, tras lo cual, saqué con cuidado de la cajita agujereada en la que habían metido al pequeño y tras acariciarlo y besarlo lo metí en la jaula, que para él, era una mansión enorme. Lo señalé con el dedo y lo miré a los ojos con detenimiento.

¡Te llamaras Copito!— Le exclamé con emoción. Lo dejé en su jaula sobre el aparador del salón, Heinz lo vería en el momento que llegase, deseaba que conociese al pequeño Copito, estaba segura de que le encantaría.

Agarré la ropa y las zapatillas que me acababa de comprar y me dispuse a ponérmela, me decanté por el vestido verde, con un chaleco vaquero corto por encima de ése y las zapatillas planas de flores. Recogí mi cabello hacia atrás con una diadema de tela de color verde claro, dejando mi frente y orejas al aire, las cuales decoré con unos pendientes de pequeñas perlas. Me coloqué el perfume y salí silbando hacia la cocina, últimamente no me encontraba muy bien por lo que procuraba comer y beber mejor para evitar accidentes como el del centro comercial, aunque he de admitir que lo del descanso lo mejoré, pues me pasaba gran parte del día durmiendo. De pronto el teléfono sonó y me apresuré a contestar, una sorpresa pues la llamada provenía de Sauville, de mi médico particular al cual escuché con detenimiento y tras agradecerle las molestias colgué. Algo acababa de cambiar de forma brusca y repentina, el miedo me congeló, pero pude escuchar la puerta abrirse por lo que escondí mi temor y grité actuando lo mejor posible... "¡Bienvenido querido!"


Última edición por Juliette Briand el Dom Nov 16, 2014 12:35 am, editado 2 veces
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Re: Una mudanza, una prueva de acceso y la llamada del destino [Priv.]

Mensaje por Heinz Garf el Sáb Nov 15, 2014 7:24 pm

Andaba con ciertas ansias por llegar a casa, al ver el reloj en la computadora de abordo del coche vi que se acercaba a la hora de comer, lo cual explicaba porque hacía un tiempo que comenzaba a rugirme el estomago como exigiéndome que le alimentara lo más pronto posible, además que aquellos nervios que sufrí al ingresar a aquel despacho habían hecho que me diera más hambre de lo habitual, no podía quitarme de la cabeza la imagen del decano Orihara sosteniendo el alfil en su mano con aquel rostro que denotaba cierta pedantería la cual me molestaba ligeramente, pero obviamente era algo por lo que no me dejaría llevar a la hora de actuar.

Pero por otra parte me encontraba tranquilo por ya haber firmado el contrato con la universidad, sumado al hecho de que me había reencontrado con Haru, mi querido hermano de la vida, con el cual habíamos acordado juntarnos los cuatro, por lo que me daba curiosidad de como sería esta cuarta persona con la que nos encontraríamos, pero a juzgar por la personalidad de Haru, seguramente sería una persona muy centrada y seria, pero no debía adelantarme tanto en mis conclusiones a la hora de pensar en ello, simplemente debía esperar el poder encontrarme con ellos lo más pronto posible, deseaba poder tener unas horas agradable con las cuales compartir entre todos.

Aquella casa que habíamos alquilado en París era realmente cómoda, desde la esquina aproveche para abrir el portón del garaje así podía guardar el coche, el cual aparque y salí afuera cerrándolo a mis espaldas para ingresar por al puerta principal del cual era ya el hogar que tenía el gusto de compartir con mi querida Juliette.

Realmente nunca pensé que vivir en pareja me resultara tan gratificante, si bien nunca fue algo que buscara, era realmente hermoso llegar y tener a alguien que quieres y te quiere esperándote con alegría para recibirte y como dicen, a las cosas buenas uno se acostumbra rápido, ya no podía imaginarme mi vida sin Juliette a mi lado, a pesar de que hacía realmente poco tiempo que estábamos conviviendo de la manera que lo  hacíamos.

Al ingresar a casa no pude evitar sonreír ampliamente, al parecer se había comprado ropa nueva, se veía realmente hermosa vestida con ese vestido verde y aquel chaleco, me acerque a ella para saludarla con un cálido beso en los labios.

-Buenos Días querida.- le salude con alegría.

-Me encontré con Haru hoy, creo que pronto nos podremos reunir con él, y al parecer se a echado novia.- le comente mientras le quitaba el saco y lo dejaba sobre una silla.- ¿que tal la mañana?.- le pregunté girándome hacía ella, a pesar de que solo habían pasado unas horas desde que la veía sentía que había sido toda una eternidad, realmente aquella dulzura de persona se hacía querer muchísimo.
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Re: Una mudanza, una prueva de acceso y la llamada del destino [Priv.]

Mensaje por Juliette Briand el Dom Nov 16, 2014 12:46 am

De alguna manera todavía me parecía extraña aquella convivencia "matrimonial" que teníamos, pues aunque ya llevásemos un tiempo así, aún no me acostumbraba. Aquel beso que Heinz me había dado, me había relajado un poco, era increíble el calor y la paz que me brindaba en tan sólo unos segundos.

 Bienvenido a casa.— Le dije sonriente mientras acercaba un cenicero y lo ponía frente a la silla en la que había dejado la chaqueta. Fui en dirección a la cocina mientras escuchaba lo que me decía, y me apresuré a servir un vaso de zumo de naranja bien fresco para dárselo. Coloqué el vaso frente a él y me senté en la silla de al lado.— ¡Vaya! ¿Haru con novia? Eso es digno de ver, me imagino cómo será... Quizás alguien con cara de pocos amigos cómo él, algo heavy... ¡Seguro que es una gótica llena de pinchos y tatuajes!— Le dije levantando el dedo índice mientras explicaba mi teoría. Pero ante la pregunta de qué tal me había ido la mañana, no pude evitar afligirme. —  Pues, esto... bien... ¡Voy a hacer la comida!— Dije levantándome de un salto y corrí hasta la cocina, cerrando la puerta tras de mí.

Puse la merluza al horno junto a las patatas peladas y me dispuse a preparar la salsa de verduras. Me quedé pensativa mientras preparaba todo aquello... debía hablar cuanto antes con Heinz, pero... ¿cómo abordar el tema? Supuse que lo mejor sería esperar a la comida para poder explicarle todo con detenimiento, pero me preguntaba de qué manera le explicaría lo que estaba ocurriendo... Respiré hondo y suspiré, mientras la comida se terminaba de hacer, me dispuse a poner la mesa, por lo que la preparé con un bonito mantel blanco con dibujitos, los platos con los cubiertos, una pareja de vasos transparentes con un lunar rojo y una caña de bambú, el zumo de naranja como bebida, pan y un par de servilletas.

 En nada estará la comida cielo, además hay algo de lo que te tengo que hablar...— Le comenté mientras me retiraba nuevamente a la cocina. Saqué el pescado del horno, dando un pequeño brinco porque me quemé la yema del dedo índice, pero me recompuse enseguida y lo serví en un plato, colocando la salsa por encima y las patatas al lado. Puse el gran plato con la comida en el centro de la mesa junto a una cuchara grande para servir.

Coloqué una porción en cada plato y serví zumo en ambos vasos. Pude sentir nauseas en el momento que quise abordar el tema, llevándome la mano inevitablemente a la boca. Tragué en seco y respiré profundo, intentando volver a la normalidad. Debía romper la tensión del ambiente de alguna manera, y le di vueltas a qué podría decir hasta que se me ocurrió.

 Celebremos que he aprobado el examen de ingreso a Sagesse, y con nada más y nada menos que un 9'75 de nota. ¡Además compre un conejito, se llama Copito!— Le dije con una leve sonrisa mientras señalaba hacia su jaula. Realmente me llamaba demasiado la atención el hecho de que no se diese cuenta de que estaba, pues había dejado la jaula en el mismísimo mueble de la entrada para que lo viese al llegar, me preguntaba si a Heinz le preocupaba algo para estar tan absorto de la realidad.—  ¿Te encuentras bien Heinz? ¿Hay algo que te preocupe? Me llama la atención que no te dieses cuenta del pequeño Copito cuando tú siempre te das cuenta de todo...— Le comenté algo preocupada.
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Re: Una mudanza, una prueva de acceso y la llamada del destino [Priv.]

Mensaje por Heinz Garf el Dom Nov 16, 2014 7:15 pm

Realmente no podía quejarme de nada, me tenía muy bien atendido, realmente demasiado al punto en que me planteaba seriamente en hacer algo para compensar todas esas atenciones que tenía conmigo, aproveche que me acercaba el cenicero y prendí un cigarrillo y comencé a fumar con tranquilidad, para cuando quise percatarme tenía un vaso de jugo al frente mio y ella se encontraba sentada a mi lado.

-Gracias.- le dije con dulzura luego de darle una calada al cigarrillo.

No pude evitar reírme al escuchar el comentario de Juli respecto a la apariencia de la novia de Haru, si bien no estaría del todo errado a las edades que teníamos y la personalidad de Haru no la veía con alguien que fuera tan llamativa sinceramente sino alguien mucho más discreta a la hora de vestir, lo que si tener tatuajes lo veía muy posible, a pesar de que a mi forma de ver ya no eran indicios de nada el llevarlos más que el hecho de que te has tatuado. -Yo la imagino más bien como alguien bastante seria.- le respondí algo pensativo.

Terminé el cigarrillo rápidamente ya que pronto estaría la comida, y aproveche mientras ella se encontraba en la cocina para llevar el cenicero a otra parte, para que no comer con el sobre la mensa, el que yo fumara no era motivo por el cual obligarla a comer a ella con el en frente ya que aveces el olor del mismo podría resultarle desagradable.

Pude notar algo en la expresión de su rostro, era evidente que algo pasaba por su cabeza pero no estaba seguro de que se trataría, rápidamente se retiró asi que simplemente decidí esperar a que quisiera contármelo, o al menos darle tiempo a que encontrara la manera adecuada de contarme lo que sería, a pesar de que me encontraba bastante intrigado sobre que sería.

Cuando volvió de la cocina al parecer quiso forzarse a hablar por el comentario que hizo, aquello solo consiguió ahondar más en mi curiosidad respecto a que estaba sucediendo, cuando volvió por un momento me preocupe al ver que se lleva la mano a la boca, motivo por le cual ya comenzaba a preocuparme seriamente respecto a lo que estaba sucediendo ¿que estaría queriendo contarme?, pero cuando estaba a punto de preguntarme ella irrumpió en aquel silencio.

-Felicidades mi vida, yo sabía que te iría bien.- le conteste bastante contento, aquella noticia me había ayudado a disimular mi preocupación por ella, alcé mi copa como intentando brinda con ella. Se dio cuenta que mi mente estaba en otra parte, como era de esperarse, pensaba esperar para contarle pero no me quedaba más remedio que contárselo ahora mismo.

-El Decano de la facultad de letras al parecer es Izaya, a pesar de que no vi su nombre realmente, comparte además de un aspecto físico y personalidad el apellido, así que a menos que sea un clon de él... -le comenté con serenidad.- pero no es algo por lo cual realmente preocuparnos, ya no estamos en aquella institución, ahora de todas maneras tenemos libertad por lo cual no hay motivo sobre el cual preocuparnos.- agregué para que se pudiera quedar tranquila, aunque me perturbaba la situación de todas maneras.

-¿que era de lo que querías hablarme?.- le pregunté con un evidente tono de preocupación, la verdad que en estos momentos lo único que me interesaba saber era que sucedía con Juliette, me preocupaba mucho por su bienestar.
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Re: Una mudanza, una prueva de acceso y la llamada del destino [Priv.]

Mensaje por Juliette Briand el Dom Nov 16, 2014 8:30 pm

Mi rostro mostró el miedo que sentí ante la idea de que Izaya fuese el decano de la facultad de letras de Sagesse... el destino estaba buscando obstaculizar nuestra relación con el japonés omnipotente, realmente comenzaba a plantearme si realmente aquel hombre era omnipotente... Suspiré y miré en dirección a Copito, realmente a Heinz le preocupaba de sobremanera el hecho de que Izaya estuviese en Sagesse, si no no le encontraba explicación al hecho de que no dijese nada todavía del dulce y orejón Copito... ¿Quizás Heinz Odiaba los conejos? No creía que fuese eso... quizás tan sólo estaba preocupado por el nipón.

Cuando me preguntó de qué quería hablarle sentí cómo el corazón me palpitaba con fuerza y velocidad, mientras que mi estómago se cerraba con un nudo. Sentí nauseas, y los nervios para afrontar el asunto me vencían por momentos. Tragué en seco y parpadeé con fuerza, me llevé las manos a las piernas y apreté con fuerza la ropa, tenía que juntar el valor para hacer frente a lo que venía.

Verás... ¿Recuerdas que antes de venir me hice un análisis por lo del desmayo y la muñeca? Vamos por mi desvanecimiento del centro comercial... Pues hoy me llamo el doctor y me dijo que de la anemia estoy completamente recuperada, pero que en mis análisis salieron unos resultados con los niveles de GCH eran altos y bueno... estoy de... 8 semanas...— Me quedé en silencio con la mirada baja... Realmente aquello era una noticia bastante densa, no tenía ni idea de cómo iba aquellos de ser madre... dios... madre... aquella palabra era demasiado fuerte para referirse a mí. Me llevé la mano al vientre y me quedé pensando en aquello... Un hijo de Heinz... la idea no me desagradaba en absoluto, seguro que saldría una criatura preciosa, pero... aquello no estaba previsto... apenas llevábamos poco más de dos meses juntos... encima acababa de ingresar en la universidad, y pese a tener dinero para mantenerlo, el no tener la más pálida idea de cómo cuidarlo era algo que me asustaba. Era obvio que lo tendría... el aborto no pasó ni por asomo como opción por mi mente, pero realmente temía cómo reaccionaría Heinz ante la noticia de su repentina paternidad...

Desvié mi mirada hacia arriba, buscando alguna expresión que me tranquilizase en el rostro de Heinz mientras por mi mente pasaban múltiples preguntas... A parte de las nauseas y el cansancio... ¿Qué más me esperaría? ¿Llevaría bien los 9 meses con nuestro hijo en mi interior? ¿Sería niño o niña? ¿Sería una buena madre? ¿Podría cuidarlo bien? ¿Estaría preparada para tener un hijo? ¿El momento del parto sería tan feo cómo solía pintarlo la gente? Realmente deseaba que Heinz abriese ya la boca, y me tranquilizase un poco...
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Re: Una mudanza, una prueva de acceso y la llamada del destino [Priv.]

Mensaje por Heinz Garf el Lun Nov 17, 2014 3:06 am

Al ver la expresión de preocupación en su rostro la tomé fuerte de la mano intentando que eso la tranquilizara, a pesar de que la comida parecía estar realmente deliciosa, me encontraba tan centrado en ella que paso a segundo plano incluso ese hambre voraz que sentía momentos antes, aún muy a pesar de que realmente el aroma invitaba a degustar aquello con muchas ansias, pero prefería que se enfriase a desatender por un momento el corazón de mi amada Juliette.

-No te preocupes por él.- le dije con una sonrisa rápidamente.- ya no es una amenaza para nosotros, simplemente es algo que me dejo con mal sabor de boca,nada más.- le comenté intentando tranquilizarla, realmente era algo que no sentía que debiéramos preocuparnos mucho por el momento, estaba mas centrado en lo que el sucedía a ella, lo cual si me preocupaba de sobremanera.

Al escuchar lo que me mencionó respecto a su medico realmente lo sentí como un gran alivio en parte, si bien no era poca cosa lo que me comentaba, tampoco lo sentía como una tragedia, aunque me preocupaba el hecho de que era muy joven y no quería que perdiera sus estudios ni nada por el estilo, por lo que intentaría brindarle todo el apoyo necesario para que eso sucediera.

-No te preocupes, pase lo que pase, yo estaré aquí contigo para apoyarte y ayudarte en lo que necesites.- le dije con una sonrisa en el rostro, se la veía tan angustiada al respecto que intente quitarle peso a aquello que me contaba, no por restarle importancia al acontecimiento, sino para que no fuera de una manera tan "trágica", al fin y al cabo mis planes eran compartir mi vida con ella, la noticia del embarazo no cambiaba realmente mis planes con ella, simplemente aceleraba un poco los acontecimientos que vendrían en algún momento.

Finalmente miré hacia donde tiempo atrás había señalado, y vi que copito era un conejo blanco que estaba en una pequeña jaula, si bien nunca había tenido interés en tener una mascota siempre me había gustado los animales, por lo que me levante y le di un beso a mi pequeña Juliette.

-Antes de comer, quiero que me presentes al pequeño Copito.- le dije con mucha ilusión, iba a ser la primera mascota que tendría en mi vida, lo cual en cierta manera me daba bastante alegría, la presencia de Juliette había cambiado radicalmente mi vida, y por lo que veía comenzaba a enriquecerla cada vez más. Si bien realmente me hacía ilusión, también quería aprovechar para que cambiase un poco el tema, ya mas adelante lo hablaríamos con más tranquilidad, pero lo primero era quitarle esa sensación de preocupación que tenía en el rostro.
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Re: Una mudanza, una prueva de acceso y la llamada del destino [Priv.]

Mensaje por Juliette Briand el Lun Nov 17, 2014 5:41 pm

El sentir el apoyo de Heinz me hizo tranquilizarme en parte, sabía que no me dejaría en ésta situación, pero honestamente tenía en el fondo de mi corazón la esperanza de que le hiciese ilusión tener un hijo mío, por lo que por un momento lo sentí bastante indiferente con el tema. Cuando comentó que quería conocer a Copito de aquella tan ilusionada me hizo sonreír, por fin había caído en la cuenta de aquella bolita de pelo blanca con ojos celestes y orejas largas y caídas.

Vale, pero después de comer, que se va a enfriar la merluza que tanto me costó cocinar para ti.— Le dije a modo reproche en broma. Comencé a comer con mucho esfuerzo, realmente las nauseas me tenían para atrás y pese a que me gustaba mucho el pescado, el olor me traía para atrás. Comí  casi todo el plato, dejando un poquito, y bebí aquel zumo, lo cual no había sido buena idea, porque comencé a sentir acidez... definitivamente tendría que dejar los cítricos si me iban a hacer sentir así.Me levanté y fui por un vaso de agua, el cual tras beberlo serví otro y lo dejé en la mesa del salón antes de ir por a por Copito.

Lo agarré entre mis brazos y lo llevé hacia Heinz, dejándoselo en las piernas hecho una bolita de pelo. Se veía tan tierno y temeroso, deseaba que Nana viniese a conocerlo, estaba segura que le gustaría, aún recordaba a la pequeña Sayuri, con la que compartíamos habitación, aquella pequeña huroncita que nos alegraba el día a día en aquella cárcel llamada Rou... Suspiré a modo de liberación, realmente era feliz de haber salido de allí, además no estaba segura de cómo habrían tomado mi embarazo en aquella institución, porque más que una academia, parecía un mal centro de educación secundaria... Miré a Heinz y le sonreí.

Éste es nuestro Copito, ¿a que es adorable?.— Le dije con una sonrisa en el rostro. Realmente era una preciosidad, y me preocupaba que el humo del tabaco que fumaba Heinz lo pusiese amarillo como a las cortinas blancas que teníamos en la ventana del salón, que debido a ese humo habían quedado de un tono amarillento bastante desagradable, pues parecían más viejas de lo que eran. Con aquel razonamiento caí en la cuenta de algo, ahora no debía de estar en un ambiente enviciado, podría hacerle daño a mi bebé... Dios... todavía no me acostumbraba a pensar así... supongo que sería el hecho de que todo acababa de pasar tan rápido... Me llevé la mano al vientre, acariciándolo con suavidad.

Heinz... perdona que te pida esto pero... por Copito, por mí y por nuestro hijo... ¿Podrías fumar fuera?— Le pregunté un tanto culpable, he de admitir que aquel aroma que Heinz desprendía, incluyendo el del tabaco me encantaba, hacía una mezcla única que creaba ése aroma que tanto me atraía. Respiré hondo y dejé salir una gran bocanada de aire, una leve sonrisa se asomó por mis labios... Un hijo mio y de Heinz... me preguntaba que sexo tendría... en nada mi vientre empezaría a crecer, por lo que tendría que comprar ropa... ¡Esa idea no sonaba tan mal! Por momentos la idea de un hijo con él me parecía más y más apetecible... Ya me imaginaba pintando y preparando la habitación, comprando cositas... Quizás ésto sería lo mejor que nos pudiese pasar...Pensando todo aquello... no pude evitar sonreír mientras me agarraba el vientre.
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Re: Una mudanza, una prueva de acceso y la llamada del destino [Priv.]

Mensaje por Heinz Garf el Sáb Nov 22, 2014 8:20 am

Al ver a Juliette cocinar como lo había hecho realmente sentí que ella sería una gran madre a pesar de las dudas que pudiese llegar a tener, pero lo que sinceramente lo que me preocupaba era el hecho de si realmente llegase a ser yo un buen padre, apenas si comenzaba a tener una relación seria por primera vez en mi vida y a disfrutarlo, pero era algo que en cierta manera me daba cierta tranquilidad, ya que era alguien con quién sentía que realmente debía estar, pero esto era algo que claramente no se lo comentaría, simplemente iba a ser algo que enfrentaría ya que yo debía ser su apoyo, tenía que mostrarme firme y sereno con ella, sin ningún temor al respecto, además ella era la mujer con quien quería tener mis hijos.

Ataque aquel pescado como si hubiese pasado tres días sin comer, aquello realmente era exquisito, no tarde en servirme una segunda vez y al finalizar rebañe el plato con un poco de pan, nunca antes el pescado me había gustado tanto como en esta comida, una vez terminé bebí un poco de zumo y eche la silla un poco hacia atrás.
-Estaba delicioso, realmente eres una genio en la cocina.- le dije con una sonrisa.- hacía mucho tiempo que no comía pescado con tanto gusto como hoy.-

Cuando dejo al pequeño copito entre mis piernas no podía creer lo adorable que era aquella pequeña bola de pelos tan miedosa que tenía conmigo, la acaricié suavemente mientras, realmente nunca había tenido algo tan suave como aquello en mi vida, me mantuve acariciándolo durante un buen rato, miré su jaula la cual realmente se veía bastante pequeña como para que el pobre copito pudiese vivir, preguntándome si sería buena idea soltarlo siempre que tuviéramos alguna oportunidad.

-Deberíamos ver de dejarlo libre durante algún tiempo cada día, aquella jaula es muy pequeña para que pueda estar cómodo.- le comenté con cierto tono de preocupación, realmente no me agradaba mucho que los animales estuvieran en cautiverio, aunque debía reconocer que tampoco el pequeño copito estaría bien en libertad, por lo que al menos podríamos ver de darle una buena vida mientras estuviera con nosotros.

En el momento que ella me mencionó el hecho de dejar de fumar y quizás más que nada la petición que me había hecho, cualquiera hubiese pedido directamente que dejara de fumar, lo cual realmente lo veía una de las decisiones más certeras además de la más difícil, pero era algo que no debía dudar en hacer por ellos, al fin y al cabo era lo correcto, no podía oponerme a algo que era incluso un beneficio para mí, ya que en si el fumar afuera me obligaba a fumar menos, pero prefería intentar déjalo para que no me tuviera que retirar cada vez que el vicio me llamase.

-Dejaré de fumar directamente.- le respondí mientras continuaba acariciando a Copito.- creo que será lo más conveniente. -le dije dedicándole una cálida sonrisa.

Realmente era algo que nunca me había planteado, pero las palabras de Juliette me habían hecho pensarlo rápidamente, y de ser sinceros era algo que hubiese hecho solo por ella si me lo hubiera pedido antes, por lo cual aún con mas razón estaba dispuesto a intentarlo si tenía que contar a Copito y en especial para el futuro fruto de nuestro amor.
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Re: Una mudanza, una prueva de acceso y la llamada del destino [Priv.]

Mensaje por Juliette Briand el Dom Nov 23, 2014 1:38 am

"¡¿Heinz sin fumar?!" no podía imaginarme algo como aquello, he de admitir que me alegró gratamente, arrancándome una enorme sonrisa. Eso significaba que Heinz viviría más tiempo a mi lado y al de nuestro futuro hijo. Dejé a Copito en el suelo para que corretease por la casa, al fin y al cabo Heinz tenía razón.

Respecto a Copito opino que tienes razón.— Le dije mientras me sentaba en sus piernas y rodeaba con mis brazos su cuello.— Y con lo de dejar de fumar, "estamos" orgullosos de ti.— Le dije mientas le daba un dulce beso en la mejilla. He de admitir que en parte anhelaría aquel aroma tan propio de Heinz, su propio olor mezclado con el del tabaco, pero era lo mejor, para Copito, para mí, para él, para nuestro hijo... Me estaba intentando hacer a la idea y aquel miedo que tenía se fue disipando a medida que me lo repetía a mi misma y me imaginaba un pequeño retoño producto de mi amor con Heinz. He de admitir que pese a que no lo buscaba, no fue algo que me amargase, realmente me hacía feliz algo así a su lado.

Recordé lo que me comentó en Sauville, quería ver a Nana y conocer por fin a su novio y recordando aquello que me había propuesto Heinz en nuestra antigua ciudad sumado a mi embarazo, se me ocurrió la idea de organizar aquel plan antes de que mi embarazo avanzase.

Eh... Heinz, mañana iré al ginecólogo, a las revisiones, ecografías y que me den el ácido fólico, había pensado que después de eso quedásemos con con Nana y su novio para acampar en el río, he oído que todos los al rededores de éste es cómo un bosque frondoso.— Le comenté mientras apoyaba mi cabeza en su hombro.— Al fin y al cabo quiero aprovechar, en unas semanas mi vientre comenzará a crecer y no podré hacer ya cosas cómo ésas.— Le comenté relajada un tanto preocupada, no tenía la más pálida idea de qué me esperaba en los meses siguientes, pero pasase lo que pasase, yo pelearía por ser feliz al igual que mi hijo.

Así que aprovechemos a ir de compras ésta tarde, así compramos una gran tienda de campaña y podríamos llevar mantas ¡Muchas mantas! Además quiero llevar comida preparada, así que cocinaré a la noche y dejaré todo listo para llevarlo.— Le comenté algo ansiosa. Aquello era algo que me hacía muchísima ilusión y deseaba preparar desde que estaba en Sauville, y por fin se podría dar si a Heinz le apetecía, pero teniendo en cuenta su devoción y amor por hacer cosas al aire libre, estaba segura de que le gustaría el plan.— Además me he terminado una chaqueta marrón de ganchillo... ¡con capucha y todo! así que estaré calentita si refresca.— Le dije sonriente.

Me quedé mirando cómo Copito corría por todo el salón dando patadas y saltitos de un lado hacia otro. También vi cómo dejaba pequeñas bolitas negras por el camino.— Creo que tendré que barrer después de guardarlo.— dije riéndome.
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Re: Una mudanza, una prueva de acceso y la llamada del destino [Priv.]

Mensaje por Heinz Garf el Mar Dic 02, 2014 7:55 pm

No estaba seguro como haría para aguantar mis ganas de fumar hasta que me acostumbrara, pero lo seguro era que lo conseguiría sea como sea por el bien de lo que comenzaba a ser mi familia, si ni bien cuando la conocí a Juliette pude aguantar un día entero sin fumar, después de todo el tiempo que llevabamos juntos y todo el amor que había florecido en nuestras vidas, con más razón podría hacerlo.

La idea de ir a acampar me gustó mucho además que sería algo que teníamos que poner en movimiento pronto, ya que a medida que pasara el tiempo su embarazo le impediría hacer ese tipo de cosas, me gustó mucho verla con aquel entusiasmo para realizar esas actividades que realmente me apasionaban, compartirla con la mujer que amo era algo realmente que no tenía precio para mí.

-Me parece bien, concéntrate en tu salud, los preparativos para acampar me ocupo yo que estoy acostumbrado.- le comenté con serenidad.- En cuanto terminemos de hacerte las revisiones me pondré a ello .- agregué con una gran sonrisa, quería acompañarla en medida de lo posible a cada revisión que tuviese que hacer, quería acompañarla y apoyarla en todo momento, que no se sintiese sola en esto puesto que los dos estábamos juntos en la espera de nuestro hijo.

El entusiasmo que tenía Juliette era realmente abrumador y me llenaba de alegría, aunque la veía cargarse todo a los hombros, algo que no compartía en parte, ya que consideraba que ambos debíamos asistirnos en todo, hasta el lunes estaría completamente libre y quería dedicarle todo el tiempo posible a que saliese bien y había pensado en algo que debía pedirle lo antes posible, pero la idea de hacerlo me preocupaba ¿y si me decía que no?, aunque lo veía una locura pensar que no aceptase.

-No te preocupes tanto, realmente con una bolsa de dormir iremos bien, quizás hasta nos de calor, creeme, no hay que ir muy cargados, pero la idea de que preparemos la comida para llevarla me encanta.- le comenté mientras veía corretear a Copito por toda la habitación.

Aquella pequeña bolita de pelos blanca parecía ser muy inquieta, y en cuestión de instantes toda la habitación se convirtió en un campo minado, pero realmente era algo que no me preocupaba, ya que con solo barrer se solucionaba y a cambio de la felicidad que parecía darle a aquella pequeña criatura realmente lo valía.

-No te preocupes, yo te ayudo con eso si quieres, realmente es poca cosa en comparación a la felicidad que le esta dando al pequeño copito.- le dije con una sonrisa en el rostro, me levante lentamente para acercarme a ella y besarle los labios suavemente.

-Gracias por todas las alegrías que me estas dando.- le dije con sinceridad, cada vez estaba mas convencido que ella era como una ángel que había llegado del cielo para completar mi vida con algo que ni sabia que necesitaba.- ¿quieres tomar algo antes de salir de compras? .- le pregunté con cariño mientras la observaba algo atontado con una sonrisa en el rostro.
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Re: Una mudanza, una prueva de acceso y la llamada del destino [Priv.]

Mensaje por Juliette Briand el Miér Dic 03, 2014 9:32 am

Ver a Heinz de aquella manera, tan dulce y amoroso, me hizo sentir que todo iría bien. Me acerqué con cuidado y le besé con dulzura, tomándole la mano para llevarlo conmigo al dormitorio, al cual en llegar me tiré de espaldas en la cama arrastrándolo conmigo.

Durmamos la siesta, hasta las cinco y media que abran las tiendas hay tiempo.— Le dije mientras me acurrucaba en su pecho. Realmente mi vida cambió en unos instantes, aquel bebé que crecía en mi interior me provocaba demasiados sentimientos para procesar y adaptarme a ellos. Me preocupaba estar obligando a Heinz a cambiar sus panes, a hacerlo vivir una etapa que no buscaba... Me preocupaba que no le hiciese ilusión, pues he de admitir que pese a que yo no lo buscaba, me llenaba de ilusión el hecho de pensar en cómo sería nuestro pequeño retoño fruto de nuestro amor.

Eran tantas las preocupaciones y dudas que tenía que no estaba segura de cómo atajarlas. Pensé en que quizás sería lo mejor ir sola a comprar para poder hacerme con un libro de embarazo sin preocupar a Heinz, no quería que me viese dudosa o temerosa respecto al embarazo, por lo que decidí que lo mejor sería intentar mantenerlo al margen en aspectos cómo aquel.

Si no te importa iré a comprar con Nana, hace mucho que no la veo y me gustaría ir con ella para hablar cosas de chicas y bueno...— Paré un instante para llevarme la mano al bajo vientre— Contarle la gran noticia.— Le comenté sonriente mirándole desde su pecho, en el cual me volví a acurrucar, ocultando mi rostro nuevamente en él.

Sabía que cosas cómo ropa, la cuna, mantitas, biberones, chupetes, juguetes, el cambiador, el carrito o el bolso pre natal, eran cosas que sabía certera que necesitaría, e iba cayendo en otras cosas a medida las pensaba cómo los baberos o el esterilizador de biberones. Ahora estaba realmente feliz de haber escogido para estudiar en la universidad la carrera de Maestra Jardinera y de alguna manera sentía que iba a tener un intensivo a la hora de tener a mi bebé. Me quedé abrazada a Heinz mientras pensaba en todo aquello, preguntándome si sería una niña o un niño, por un lado deseaba que fuese una niña, para hacerle peinados bonitos y ponerle hermosos vestidos fresquitos y bonitos, pero por otro lado pensaba en que la idea de tener un niño tampoco era tan desagradable, un mini Heinz en pequeñito... "¡Sería tan dulce y hermoso!" Por otro lado, la idea de si sería capaz de darle el pecho, no me imaginaba que de mis pechos saliese nada, la verdad y me preocupaba no saber si quiera agarrarlo bien. Tenía miedo, mucho miedo... "¿Sería una buena madre?"

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