Dos nuevas piezas de ajedrez [Priv.]

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Dos nuevas piezas de ajedrez [Priv.]

Mensaje por Hiroki Orihara el Miér Nov 05, 2014 6:34 am

Odiaba tener que madrugar para ir a atender temas burocráticos un sábado... ¡Un maldito sábado! Me coloqué mi traje negro, con camisa blanca y corbata roja. Catherina me había llamado nada más y nada menos que a las seis de la mañana para que a las ocho tuviese los contratos de los nuevos profesores de ética y de japonés preparados y reunirme con ellos para que firmasen dichos contratos. Normalmente de aquellas cosas se ocupaba ella, pero con todo lo que le debía no podía fallarle, supongo que con ella era con la única persona que movía mi Rey dejándome en Jake, le debía demasiado a aquella malhumorada mujer, si no fuera por ella... ¡A saber que mierda sería de mí ahora!

Preparé los putos contratos y agarré mi pluma negra, el maletín, teléfono, billetera y llaves del coche. Me dirigí a Sagesse, donde ingresé en la facultad de letras y caminé hasta llegar a aquella puerta con la chapa plateada en la que tenía inscrito "Decano Orihara" y debajo la frase "Alea Iacta Est". Aquella frase en Latín la había pedido como favor especial aprobado por Caty y Jean, porque para mí "la suerte estaba echada" para aquel que entrase en mi despacho. Entré malhumorado y cerré la puerta de un portazo, ¡Aquel campus parecía una película de muertos vivientes! ¡No había ni un alma en toda la universidad! Bueno si una... ¡Yo! Que puto asco... Me acerqué a la mesa y coloqué en el centro un cenicero que tenía en el cajón, abrí la ventana y me encendí un cigarro, había empezado a fumar hacía unas semanas debido al estrés de los preparativos del nuevo curso, y era algo que honestamente me relajaba de sobremanera.

Miré a través de la ventana y el sol ya había salido, pensar que era de noche... qué rápido amanecía, de un instante a otro pasaba de la noche a la mañana, ahora entendía el dicho, quizás no lo entendí hasta entonces porque madrugar antes de que saliera el sol no iba conmigo. Me senté en la mesa y agarré el alfil de plata que tenía en mi mesa, adoraba aquella pieza, tan majestuosa, tan letal... Jugueteé con ella entre mis dedos, mientras que con la otra mano continué fumando. Mi mirada se desvió hacia el reloj de la pared, ya casi daban las ocho de la mañana y aquellos dos peones llegarían en cualquier momento. Apagué el cigarro y guardé el cenicero en el cajón, me levanté y puse a espaldas de la puerta, mirando tras la ventana con los brazos cruzados en la espalda, cuando escuché los golpes en la puerta. "Adelante" dije mirando todavía por la ventana mientras escuchaba la puerta abrirse.

Bienvenidos, podéis sentaros.— Les dije con una sonrisa frívola mientras me giraba y quedaba encarado contra aquellos dos futuros profesores de Sagesse que estarían bajo mi supervisión, a petición de Caty. Me senté y agarré nuevamente el Alfil de plata, con el que jugueteé sosteniéndolo al lado de mi rostro.

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Re: Dos nuevas piezas de ajedrez [Priv.]

Mensaje por Haru Mabuchi el Miér Nov 05, 2014 6:55 am

Había quedado con Heinz para ir a firmar el contrato de trabajo en la universidad, nos veríamos frente al despacho del Decano de la facultad de letras, al parecer él sería el responsable de darnos una hueco en aquella prestigiosa universidad. Me coloqué un pantalón negro y una camisa roja de la cual dejé tres botones abiertos. Odiaba los trajes y lo que ello conllevaba, eran demasiado incómodos para mi gusto, dónde se pusiese un buen kimono... Me calcé aquellos incómodos zapatos de cuero que me apretaban los pies y tras agarrar el tabaco, móvil, casco y demás útiles diarios, saludé a mi perro y me subí a la moto para dirigirme a la universidad.

Encontré con facilidad el lugar y la facultad, pese a que aquel lugar era inmenso, estaba perfectamente señalado. Encadené el caso de la moto a la rueda y me dirigí hacia el despacho del decano, donde mis ojos se quedaron clavados en la chapita de la puera. "Orihara"... que casualidad, un apellido como el de aquel director omnipotente que tanto odiábamos, pero dentro de lo que cabe es un apellido bastante común en mi país, de modo que imaginé que el decano sería un paisano mío, algún japonés con poderío, pero esperaba gratamente que no fuese un loco cómo el prepotente de Izaya, que siempre se creía el ganador de una partida de ajedrez. Me senté a esperar a Heinz antes de entrar, de modo que me mantuve allí sentado con ganas de fumar, era la primera vez que vería a Heinz desde la última vez en Sauville, de modo que le diría de vernos en cuanto pudiese. También tenía ganas de ver a la pequeña Juli, me preguntaba cómo estaría, seguro que preciosa. Estaba más calmado por saber que Inuki estaba sano, pero el cansancio de la preocupación de los días anteriores se notaban en mis ojeras más marcadas de lo habitual.

Mi "hermano" asalta cunas no tardó en llegar, tras darle un abrazo cómo saludo le dije "vamos allá" y toqué la puerta. La voz que nos indicó que podíamos pasar me parecía familiar, al igual que la silueta de aquel hombre que estaba de espaldas a nosotros frente a la ventana. Pero cuando se giró y sentó frente a nosotros con aquella cara de soberbia y mirada incisiva, jugueteando con la pieza de ajedrez pensé que era una broma de mal gusto. Su voz sonaba ligeramente cambiada, pero no había duda... eran dos fotocopias... ¡¿Qué coño hacía Izaya en Sagesse?! ¿Realmente era tan omnipotente como para seguirnos hasta allí? Lo repasé con la vista y parpadeé, no había duda alguna, incluso aquella prepotencia... ¡Era él, era Izaya! Me quedé pálido, mis pies se convirtieron de plomo, no podía moverlos, miré a Heinz con la boca ligeramente abierta, nervioso, intentando disimular. Tragué en seco y respiré hondo, calma... sólo debíamos firmar y salir corriendo de allí... Me senté con mi rostro serio, disimulando lo máximo posible en una de las dos sillas que habían frente a aquel hombre que tanto nos vigilaba...
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Mensaje por Heinz Garf el Dom Nov 09, 2014 8:14 am

Me había levantado temprano ya que no quería llegar tarde a la universidad a causa de perderme en el camino, si bien no estaba muy lejos temía confundirme al llegar ya que iba a ser la primera vez que me dirigiría hacia allá, observe a Juliette dormir tan plácidamente que me sentí muy afortunado de estar a su lado, me moví muy despacio hacia el ropero, sacando un traje de color negro con una camisa blanca, muy a pesar decidí para una ocasión tan importante utilizar una corbata fina de color negro con unos motivos en celeste, odiaba las corbatas pero para un acontecimiento tan importante como la firma de un contrato laboral consideraba que era lo oportuno.

Una ves que terminé des vestirme con mucho sigilo me acerque a Juliette, le di un beso en la frente suavemente para evitar despertarla y me dirigía la cocina a prepararmete un café, en lo que este se hacía encendí mi primer cigarrillo de la mañana, me encontraba algo nervioso pero también muy ansioso, me preguntaba que tal se me daría dar clases en una Facultad, ya que era la primera vez que ejercería la docencia en un nivel tan alto de educación.

Una vez terminado mi desayuno, me dirigí al coche de Juliette para dirigirme hacía Sagesse, al llegar al aparcamiento pude observar que se encontraba la moto de Haru, por lo que seguramente se encontraría esperándome en el despacho del Decano, al llegar se encontraba sentado en unos asientos que se encontraban en la puerta del despacho, mi mirada se vio algo impactada por el hecho de leer aquel apellido y sumado a la frase que se encontraba debajo de esta fue algo que me sorprendió, por un momento pensé en buscar alguna cámara oculta, tenía que ser una broma de mal gusto, pero realmente aunque se tratara de aquella locura, esta vez estaba en terreno seguro por así decirlo, a diferencia de aquella academia, aquí tranquilamente podría tener relación con Juliette a pesar de que se tratara de una alumna de la institución.

Salude a Haru e ingresamos juntos al Despacho, algo nervioso y más aún de todos esos indicios que sumado a la voz que escuchamos aumentaban mis sospechas de que se tratara del mismísimo Izaya, a diferencia de Haru el cual se encontraba completamente sorprendido yo estaba más tranquilo quizas por el hecho de todos los indicios que vi antes, aquella persona parecía querer molestarnos sea como sea, sin dejarnos en paz, pero era algo que no le permitiría de ninguna manera, le di una pequeña palmada a Haru en el hombro para que volviese a ser aquel inexpresivo ser que nada le afectaba.

-Buenos Días.- le salude extendiéndole la mano para saludarlo, aunque por su apariencia y apellido eran evidentemente nipones, consideraba que era lo apropiado para aquella situación, sumado al hecho de que eran las costumbres que se solían tener aquí y con las que estaría ya más que familiarizado.

Tras saludarlo me senté frente al escritorio junto con Haru a la espera de los contratos para firmarlos, esperaba no tener que pasar mucho tiempo allí, por un momento toda la emoción que sentía por llegar se había transformado en desesperación por ir, la cual solo se podía ver por mi mano derecha, la cual se encontraba sobre mi pierna y mis dedos dándole pequeños golpes repetidamente, la imagen de ese sujeto con aquella pieza de ajedrez me molestaba bastante, se veía como una persona demasiado confiada, pero no por el mero hecho de serlo, eran de esas personas que tenían las aptitudes para serlo.
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Re: Dos nuevas piezas de ajedrez [Priv.]

Mensaje por Hiroki Orihara el Lun Nov 10, 2014 12:22 am

Estreché la mano de aquel Suizo, tenía todos los datos de ambos que me había dado Caty a través de sus Currículums. Puse frente a ambos sus respectivos contratos, con mi firma en ellos, pues al final podía verse en cursiva "Orihara" plasmado en ambos papeles. Esperaba con ansiedad que los firmaran para poder irme de allí cuanto antes, odiaba todo éste tema burocrático, si por mi fuera habría salido trepando por la ventana para huir de aquellos dos molestos futuros profesores, pero mi deber respecto a Caty me impedía hacer algo así. Exhalé y mi sonrisa perversa continuó dibujada en mi rostro, normalmente en situaciones cómo aquella me sentía como un tiburón enseñando sus dientes a dos pequeños pececillos, pero ésta vez había algo extraño, aquellos dos hombres que tenían delante no eran como el resto. Algo había en ellos que me inquietaba y la sonrisa de mi rostro delataba esa ansiedad de conocimiento.

Bueno muchachos, desde el momento que firméis los contratos seréis ambos profesores de ésta prestigiosa universidad llamada Sagesse. El lunes de la próxima semana os incorporaréis a vuestro puesto de trabajo, se espera de vosotros puntualidad, responsabilidad y dedicación. Ésto no es una academia, la apariencia y profesionalidad de nuestros empleados es demasiado importante, es una universidad con una historia intachable, no permitiremos el más mínimo error de nadie. Os podéis ir después de firmar.— Comenté con seriedad.

Me levanté de aquel sillón dejando la pieza de ajedrez en la ventana a la que me acerqué, observando su sombra fina y alargada mientras esperaba que aquellos dos pánfilos se marchasen de mi despacho, ésta era una de esas maravillosas ocasiones en las que me había fugado de allí haciendo Parkour, pero debía aguantar a que firmasen y se largasen moviendo su culo de mis dominios. Respiré hondo y me quedé observando a través de la ventana, cada instante se me hacía eterno, ¿Tanto se tardaba en escribir una firma? Miré hacia atrás por encima del hombro, echando un vistazo rápido a aquellos dos especímenes, realmente había algo en ellos que me llamaba poderosamente la atención, el japonés lo sentía serio y para que mentiros, de alguna manera algo familiar, supongo que el hecho de que proviniésemos del mismo país generaba esa sensación, pero en cambio había algo en Heinz que no me terminaba de cerrar, quizás sentí que no me dedicó una de las miradas más afables del mundo, pero por algún motivo noté que su comportamiento respecto a mí no era algo natural, y dedicaría cada instante de mi existencia en averiguar qué tenía aquel rubio que tanta curiosidad me estaba generando.

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Re: Dos nuevas piezas de ajedrez [Priv.]

Mensaje por Haru Mabuchi el Lun Nov 10, 2014 1:55 am

Respiré hondo y firmé el contrato tras un ligero vistazo rápido, el salario era más del doble de lo que cobrábamos en Rou, aquello me hizo sorprender gratamente, supongo que aguantar a Orihara era un mal menor con aquellas condiciones salariales tan tentadoras. Firmé el contrato y esperé a que Heinz lo hiciese también. Cuando Orihara comentó sobre la apariencia y profesionalidad un leve "Tsk" escapó por mi boca... ¿Acaso sabía lo de Juliette y Heinz? Por momentos me había parecido una indirecta... pero mantuve mi gesto de imparcialidad, aun que mi nariz estaba ligeramente arrugada debido a lo molesto que me sentía. Respiré hondo y arrastré con mis dedos el contrato hacia la silla del decano, observándolo de pie mirar de reojo a Heinz, aquello comenzaba a desquiciarme, me puse de pie e hice un reverencia.

Gracias por recibirnos y perdone las molestias.— Le dije con una profunda reverencia antes de retirarme de aquel infierno con aspecto de despacho. Salí fuera dando zancadas, apurándome a llegar a la gran entrada del edificio. Caminé un poco hasta que estallé, dándole un puñetazo al árbol que había frente al departamento de letras. Aquel odioso y omnipotente nipon nos perseguiría hasta el mismo infierno con tal de hacernos las vida imposible... Tragué en seco e intenté recuperar la compostura, respiré hondo y saqué un cigarro el cual me prendí rápidamente. Me sentía realmente molesto por todo aquello, pero tenía que mantener la calma, con suerte no tendríamos que volver a lidiar con aquel tipo. Me quedé fumando con la espalda apoyada en el tronco del grueso almendro florido, esperando que mi hermano asalta cunas apareciese por aquella maldita puerta que me arrepentía de haber cruzado... ¿No podría habernos recibido la rectora en persona?

Miré mi teléfono y curioseando los mensajes observé uno que no había visto... ¡la japonesa malhumorada aceptó la petición de ir a Sagesse a trabajar! Me apresuré a escribir un breve y veloz mensaje. "¿Karen, estás en París? Acabo de leer tu mensaje, el que me escribiste hace más de un mes, por algún motivo no lo tenía marcado y no lo había leído. ¿Al final estás trabajando en Sagesse? Yo acabo de firmar el contrato." Le di a enviar y me quedé pensando, no es que me importase demasiado, pero por algún extraño motivo me alegraba que aquella paisana de malas pulgas estuviese respirando el mismo aire que nosotros, supongo que era agradable el poder hablar con alguien en el idioma natal de uno, bueno... Alguien que no fuese el desagradable de Izaya al que no lo quería ni nombrar...
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Re: Dos nuevas piezas de ajedrez [Priv.]

Mensaje por Heinz Garf el Jue Nov 13, 2014 1:17 am

Me sorprendía la velocidad con la que Haru firmó el contrato,a pesar de que no había motivos para desconfiar me dispuse a leer el contrato con intención de tener una idea general de lo que decía ya que tanto el Decano seguramente querría irse de aquí lo antes posible ya que al juzgar por la actividad del lugar el único motivo que tenía para estar aquí era la firma de los contratos, pero de todas manera me sentía algo incomodo el hecho de que no diese una posición cómoda como para leerlo, al menos enviar una copia por E-Mail para poder observarlo con tranquilidad.

Finalmente firme el contrato, la presencia de aquel hombre me tenía muy intrigado y un poco intranquilo, quería poder tener una vida tranquila aquí en París y aquella frase tan dogmática no me tranquilizaba, pero no creía en algo así ya que sería yo mismo quien hiciese mi propia suerte al fin y al cabo por más condiciones que me impusieran yo siempre tendría la opción de elegir que hacer ante cada situación, no había suerte alguna que evitara que pudiese vivir tener la vida tranquila que buscaba junto a mi querida Juliette.

El hecho de que se levantara de esa manera no me agrado mucho, por un lado demandaba cosas como la puntualidad, dedicación y profesionalidad cuando realmente todo se podía resumir en cuestiones de buena educación las cuales no estaba el respetando al levantarse de esa manera, pero quizás todo lo que estaba pensando era simplemente una proyección de mi descontento con aquella persona la cual tenía cierta certeza de que era el mismísimo Izaya, lo peor de todo es que no tenía manera de comprobarlo, con una simple llamada a algún conocido de mi anterior trabajo podría solucionarlo, pero las únicas persona con las que tenía contacto de allí estaban ambas en París, de hecho una de ellas acababa de marcharse del despacho tras hacer una reverencia.

-Que tenga un buen día.- le dije mientras me levantaba de la silla, para retirarme de aquel lugar.

A medida que me dirigía a la salida barajaba las posibilidades que podían ponernos en este lugar pero en cierta manera me mantenía tranquilo con el hecho de que a no ser que quisiese algún problema serio no podría hacer gran cosa, pero por otro lado se encontraba aquella inseguridad sobre le asunto, sobre que algo se me escapara sobre la situación, ya mientras me acercaba a la puerta del edificio fui sacando uno de mis cigarrillos para prenderlo ni bien cruzara el umbral, vi que Haru aún se encontraba un poco más lejos, por lo que me acerque a él, se veía bastante molesto con la situación, mientras yo intentaba mantener la calma, ya pensaría bien la situación cuando estuviera en casa sobre la mejor manera de actuar, pero realmente poco podrían hacer esta vez para coartar mi relación con Juliette, la misma era previa a mi ingreso a Sagesse por lo que no tendría que poner problema mientras no interfiriera con mi desempeño laboral.

-Aquello fue demasiado extraño ¿no crees?.- le dije luego de soltar una gran bocanada de humo por mi boca.

Deshice el nudo de la corbata, ya no era necesario mantener aquella apariencia tan incomoda, además que tampoco sería necesario ir de manera tan formal a dar clases, por lo que me sentía bastante aliviado, ¿quien inventaría aquella prenda tan incomoda?, me sentía ligeramente molesto que mi reencuentro con Haru después de tanto tiempo se viese manchado con algo como lo que acababa de suceder, pero no había mucho que hacer al respecto.
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Re: Dos nuevas piezas de ajedrez [Priv.]

Mensaje por Haru Mabuchi el Jue Nov 13, 2014 12:31 pm

¿Extraño? Que optimista era mi hermano asalta cunas... ¡Aquello había sido una visita al infierno, con satanás entregando los papeles para entregar nuestras almas! Realmente envidiaba la tranquilidad con la que Heinz tomaba todo, pues aunque mi rostro se mantuviese sereno y frío cómo de costumbre, por dentro pensaba en agarrar dos sables y cortarle la cabeza al maniático japonés que nos perseguía por toda Francia... ¿Qué le había dado para seguirnos hasta allí?

Me parece demasiada casualidad que ese maldito retaco japonés adicto al ajedrez haya aparecido cómo parte de la dirección de ésta maldita institución.¡Tsk!— Le comenté con molestia mientras exhalaba el humo de mi cigarrillo.— ¿Y si le quemamos el despacho? nadie sospechará de nosotros, tenemos referencias.— Le comenté en broma, realmente si cualquier desconocido me hubiese escuchado decir aquello, me habían mandado a la policía de inmediato, pues la seriedad y la inexpresividad de mi rostro podría inducir a error, pero estaba seguro de que Heinz cogería la broma al instante.

Por cierto acabo de leer un mensaje de la japonesa de Rou, no me había dado cuenta de que me lo había mandado hacía tiempo, no lo había leído, pero al parecer trabajará aquí en Sagesse como enfermera.— Le comenté mientras ojeaba mi teléfono nuevamente. En parte me alegraba tener algún conocido más en aquella ciudad nueva, pero he de admitir que con la presencia de Inuki, mi hermano Heinz y mi adorada Erin era más que suficiente, sin dejar de lado a la pequeña Juli que todavía no la había podido ver.—Parece que nos hemos mudado casi todos de Sauville hacia aquí, parece una gran casualidad.— Le comenté mientras terminaba aquel cigarrillo y lo tiraba para apagarlo con el pie.

Por cierto Heinz, ahora debo marcharme, a la noche quiero visitar a alguien por lo que quiero aprovechar el día para terminar con papeleos y demás, pero podríamos quedar pronto para tomar algo los cuatro en mi casa.— Le comenté sonriente dándole a entender que alguien había aparecido en mi vida, pues aunque hacía tiempo que había conocido a Erin y habíamos comenzado aquella relación, todavía no le había comentado nada al cazurro de mi hermano postizo.— Y respecto al idiota de Izaya, ¡ya veremos cómo quitárnoslo de encima!— Terminé de comentarle mientras me dirigía hacia mi moto y me subía a ella quitando rápidamente el candado, la cual estaba cerca de aquel enorme árbol colocándome el casco y levantando mi mano a modo de despedida.
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Re: Dos nuevas piezas de ajedrez [Priv.]

Mensaje por Heinz Garf el Jue Nov 13, 2014 7:11 pm

Al escuchar aquel comentario por parte de Haru me terminó de relajar por completo, no me sentía amenazado por aquel individuo ya a pesar de que no podía negar lo incomodo que me resultaba tenerlo como un superior, pero mientras no le diera pie a problemas poco podría hacer realmente y a pesar de las intenciones que pudiese tener, el darle importancia realmente solo acarrearía más problemas. A pesar de lo graciosas que podían resultarme sus bromas, por un momento me puse a pensar que si pasara alguien por allí ¿como le explicaría que mi inexpresivo hermano japones estaba bromeando? mencionar algo así de manera tan seria realmente sería algo que causara confusión pero no más que un mal rato.

-Tranquilo Haru, poco nos puede hacer realmente.- le dije con serenidad, ya que era la verdad, la situación esta vez era totalmente distinta a la que nos encontraríamos en aquella academia, la relación con Juliette era previa al ingreso de ambos a la institución por lo que no habría derecho a replica, cuando mucho podrían exigirnos que no le impartiera clases a ella, cosa que realmente dudaba que sucediera ya que en caso de dar algún "favor" al corregir un examen solo bastaba con el que Decano lo corrigiera el mismo.

cuando me mencionó sobre la enfermera que había conocido en Sauville, mis pensamientos se adelantaron a su comentario final, ¿cuantas personas mas estarían viniendo desde allí? eran demasiadas casualidades, aunque era esperable en parte que los alumnos poco a poco desistieran de perder tiempo estudiando allí cuando no saldrían con ningún titulo si quiera técnico, teniendo la posibilidad de adquirir algún otro titulo que les habilitara algo mejor. El verlo sonreír al momento de comentarme sobre juntarnos los cuatro me alegro bastante, no solo por el hecho de que nos juntáramos, sino también por el mismísimo hecho de que estuviera conociendo más gente, lo que me sorprendió es que se trataba de alguien más que la famosa enfermera.

-Pues avísame cuando y allí estaremos con Juliette.- le respondí rápidamente, la verdad extrañaba las noches de cervezas que solíamos tener, pero era algo que se irían dando a medida que nuestras vidas se acomodaran en la ciudad, apenas si acabábamos de mudarnos en este lugar, y en parte deseaba volver con mi querida Juliette, no me gustaba irme sin poder despedirme apropiadamente, dejándola dormida.... que gran contradicción el no querer despertarla pero tampoco irme sin despedirme.

-No te preocupes por Izaya, no creo que pueda darnos problemas esta vez, las circunstancias esta vez están a nuestro favor!.- le dije mientras caminaba hacia el mercedes.

No tarde en ponerlo en marcha y comencé a salir tras ver que Haru se retiraba del aparcamiento, la verdad que el dia había comenzado algo extraño, sólo quería volver a casa para estar con mi amada Juliette, además que el estomago comenzaba a rugirme un poco, los nervios habían conseguido levantarme el apetito.

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