La llegada de la japonesa malhumorada y el gato azul [Priv.] [+18]

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La llegada de la japonesa malhumorada y el gato azul [Priv.] [+18]

Mensaje por Karen Kazumi el Miér Nov 12, 2014 11:31 pm

Sin duda un nuevo cambio de mundo se me hizo muy cuesta arriba, pero he de admitir que por algún motivo no se me había hecho tan complicado y doloroso, y ese motivo se llamaba Nahuel. El día anterior habíamos llegado a París y tan sólo tuvimos tiempo de ir a la casa que habíamos alquilado para pasar la noche allí, en el futón que había traído, pues la casa estaba sin amueblar todavía y hoy tendríamos que ponernos manos a la obra con la compra de los muebles. Antes de venir había llamado a un carpintero que encontré por internet para solicitar que me crease un kotatsu y un rascador especial para mis gatos, deseaba con suerte que ya estuviesen listo. Todo aquello quedaría lógicamente para más tarde, pues yo acababa de incorporarme hoy a mi puesto de trabajo y todavía me quedaba una larga hora antes de poder irme.

Me miré al espejo de cuerpo entero que había en la pared y pude observar sobre mi camisa negra medio desabrochada, aquella bata que no cerraba... ¿Por qué diantres ninguna me cerraba en el escote? El uroboros era algo que ya todo el mundo debía conocer, ni mis pantalones y tacones negros resaltaban tanto con la bata como aquel tatuaje. Suspiré malhumorada con cara de pocos amigos, con suerte en breves tendría que irme y si buda escuchaba mi plegaria, nadie entraría por esa puerta para decirme que se encuentra mareado mientras yo finjo que no sé que es porque va colocado de marihuana. Y yo que me quejaba de los pijos de la academia de Rou... Aquellos universitarios porreros eran casi peor, pero por suerte aquí eran todos mayores de edad, de modo que me lavaba las manos de sus actos.

Coloqué en mi pequeño bolso de tela florida de colores que solía usar en tanabata mis pertenencias, llaves, billetera, clinex y el teléfono, el cual revisé antes de guardar a la espera de un mensaje de Nahuel que todavía no había llegado. Se supone que hoy se terminaría de inscribir en la carrera y firmaría unos papeles que todavía no me había comentado de qué eran, esperaba que con suerte una beca, pues aunque no tenía problemas económicos por el momento, temía que entre la compra de muebles y la supervivencia fuéramos a quedarnos en cero en cualquier momento. Realmente Sagesse era una universidad cara, pero estaba segura que con la nota que había sacado ne la prueba de acceso le concederían la beca, y si fuera por ellos creo que incluso le darían la carrera de inmediato, mi Aoi era demasiado listo. De pronto escuché el ruido de alguien golpeando la puerta, "Adiós tranquilidad" pensé, fue entonces cuando dije "Adelante", sentándome en mi silla y apoyando el codo en la mesa, usando así de trípode mi brazo, sosteniendo mi cara la cual se encontraba apoyada sobre mi puño, mientras resoplaba molesta porque se terminaba mi paz.


Última edición por Karen Kazumi el Vie Nov 14, 2014 9:49 pm, editado 1 vez
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Re: La llegada de la japonesa malhumorada y el gato azul [Priv.] [+18]

Mensaje por Nahuel Huapi el Vie Nov 14, 2014 3:54 pm

Ya finalmente la parte más pesada a la hora de acomodarnos estaba por terminar, mientras Karen se encontraba en la enfermería decidí aprovechar para ver como me había ido en el ingreso a la universidad, pero lo que realmente me importaba en ese momento era si me darían una beca, ya que el dinero de la misma era algo que nos vendría muy bien ya que por el momento no había conseguido trabajo en la París y las cosas se pondrían difíciles si no lo conseguía, a pesar de que Karen se dispusiera a tomar todos los gastos no me parecía algo justo depender tanto de ella, una vez que llegue a verificar las notas del ingreso en el tablón pude ver con alegría que había llegado a sacar un 7 en matemáticas y 8 en física, por lo que pude dar un leve suspiro, realmente me encontraba bastante contento con dichas notas teniendo en cuenta que los estudios los tuve que coordinar con la mudanza, lo cual me tenía un poco estresado sumado a la búsqueda de trabajo, ya que tenía la esperanza de conseguir alguno para el momento en que me encontrara aquí.

Mientras me dirigía a la enfermería para darle la buena noticia a mi querida gatita, me tope con un anuncio el cual decía que buscaban a alguien para que hiciera el mantenimiento eléctrico del lugar, lo cual terminó por alegrarle el día ya que era una de las mejores opciones que tendría para trabajar, era uno de los trabajos más tranquilos y que menos esfuerzos demandaban, además que se coordinaría bien con el tema de clases, el único problema que existía era el hecho de que el Rector no quisiera que un alumno trabajara en la misma institución, pero si lograba tener una entrevista con él estaba seguro de que podría convencerlo de dicha situación además que teniendo en cuenta que Karen había sido contratada siendo también alumna disipaba aquel supuesto inconveniente.

A sabiendas de que Karen se encontraba en la enfermería, decidí ingresar directamente, con cierta cautela para ver si se encontraba alguien en aquella enfermería, debía agradecer aquella alocada noche que tuve con ella en la academia, ya que si no fuese por ello no podría entrar con tanta tranquilidad aquel lugar, con el miedo que me daban los hospitales la idea de entrar a una enfermería me descomponía pero ya tenía un buen recuerdo positivo que me ayudaba a cambiar de parecer.

-Karen!, logré ingresar con una nota alta, por lo que la beca la tengo asegurada.- le comenté mientras me acercaba a ella con alegría.

Al verla no pude evitar soltar una pequeña risilla, la bata nuevamente desabrochada, sinceramente debería de comentar sobre aquello, no podía ser que la tuvieran de esa manera, más que nada por le hecho que le incomodaba esa situación, me acerque a ella y le di un tierno beso en los labios y me senté frente a ella.

-Creo que con suerte trabajaré aquí en Sagesse, no estoy seguro si tendré que cumplir horario o venir a medida que me llamen.- le fui comentando.- esta tarde tengo que ir a la rectoria para solicitar el puesto, por lo que espero que sea una respuesta positiva, ya que sería un trabajo bastante relajado.- le comente con bastante emoción.-¿qué tal estuvo tu día? .-le pregunte, la verdad se la veía algo aburrida, lo más probable es que contara las horas para salir de allí y la verdad yo estaba bastante ansioso por ir a solicitar el empleo, que con suerte lo obtendría sin problemas.

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Re: La llegada de la japonesa malhumorada y el gato azul [Priv.] [+18]

Mensaje por Karen Kazumi el Vie Nov 14, 2014 9:48 pm

Ver que el que entró era mi adorado Nahuel me hizo soltar un profundo suspiro de relajación. Sonreí ante aquellas noticias que me daba, realmente era la primera vez que veía a mi pequeño Aoi tan eufórico, feliz y vivaracho, normalmente portaba una cara larga y no solía asomar ni un pequeño indicio de sonrisa, pero he de admitir que hoy, parecía un niño completamente feliz.

¡Felicidades querido! Respecto al trabajo, si es lo que deseas adelante, pero ya te he dicho que no te aceptaré dinero para gastos, con lo que ganes compra lo que desees para ti.— Le comenté mientras me levantaba y desordenaba su pelo. Me acerqué a un pequeño frigorífico que tenía tras una cortina y saqué dos refrescos de cola, dejando uno delante de él. Me senté en mi silla y crucé mis piernas, abriendo mi lata y tomando un par de sorbos.— A mi por ahora me ha ido bien, el día tranquilo, sin mucho movimiento, deseando poder irnos a comprar los muebles y más cosas.— Le comenté tras suspirar, pese a que me agotaba la idea, me hacía ilusión poder comenzar a arreglar la casa junto a Nahuel.

El aroma de la enfermería me recordó a aquella vez con Nahuel, en la enfermería de Rou... El aroma enviciado, el tropezón contra él, el miembro de Nahuel en mi interior... Pude sentir cómo el calor recorría mi cuerpo ante la reproducción en mi mente de aquellos recuerdos... Me levanté y apagué la luz tras echar la llave y caminé en su dirección, donde me coloqué tras mi amado Aoi, inclinándome para posar mis labios a centímetros de su oído, soltando un pequeño suspiro en su dirección, buscando provocarle.

Recuerdas éste aroma, ésta oscuridad, éstos suspiros...— Le susurré con suavidad, tras lo que mordisqueé su oreja y rodeé con mis brazos su cuello. Comencé a descender con besos por el cuello, hasta comenzar a absorber la base del cuello, asegurándome de dejar una marca en el cuello de mi amado argentino. Mientras mi mano se acercaba peligrosamente hacia su miembro para juguetear con él, mi respiración se entre cortaba, y podía notar mi clítoris palpitar. Aquella situación calenturienta duró unos pocos minutos, pues no pude ni empezar a acariciar por fuera del pantalón con su miembro que mi teléfono resonó en la enfermería.

Solté un suspiro de frustración y me dirigí a prender la luz y abrir la puerta. Busqué el teléfono y ojeé que me había llegado un mensaje de nada más y nada menos que de Haru, el nipón de la jaqueca preguntándome si estaba ya en París. No pude evitar soltar una risita, ¡Qué despistado! ¡A buenas horas leía el mensaje! Le escribí rápidamente una respuesta fugaz, que consistió en verificar que ya me había mudado y estaba trabajando en Sagesse. Cerré el teléfono y guardé todo en el bolso tras mirar la hora.

Bueno, todavía faltan cinco minutos para que nos podamos ir, no nos da para seguir jugando pero al menos podemos terminar de tomar algo fresco— Le dije mientras agarraba mi refresco para darle un gran trago, antes de apretar la lata y tirarla a la papelera.
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Re: La llegada de la japonesa malhumorada y el gato azul [Priv.] [+18]

Mensaje por Nahuel Huapi el Mar Nov 18, 2014 8:11 am

Al parecer no cambiaba de opinión respecto al tema del trabajo, a pesar de que lo comprendía en cierta manera, ya que suponía que tomaba esa actitud para evitar hacerme sentir forzado a trabajar, ya que quería que estudiara, pero en cierta manera no lo sentía justo que ella acarreara con todos los gastos que representaban vivir juntos, pero no era algo que le discutiría con ella de momento simplemente intentaría aprovechar para ahorrar en caso de que tuviéramos algún contratiempo, además realmente no se me venia a la cabeza en que gastar el dinero ya que la mayoría de mis necesidades realmente nunca habían tenido algo que ver con ello, al menos nada que ya no este cubierto en estos momentos.

-Supongo que ahorraré para más adelante, la verdad no tengo mucho que comprar.- le respondí algo pensativo.

Mientras me desordenaba el pelo, me preguntaba si en algún momento no me vería como un niño, pero la realidad que eso era algo muy distante a la realidad si me lo ponía a pensar al menos por un segundo, y no había mejor prueba de ello que la manera en que nos conocimos, además que no era algo que fuera solo hecho a los niños, pero la pequeña diferencia de edad suponía que me preocupaba un poco, temía la forma en que pudiese llegar a verme.

-Cuando quieras podemos ir, yo estoy libre ya, salvo por la entrevista que la tendré bastante tarde, casi en la noche.- le comenté.

De repente se levanto para echar llave a la puerta y apagar la luz, en ese momento pude revivir todo lo que había sucedido el día que nos conocimos, lo cual hizo automáticamente que mi cuerpo reaccionara ante ese recuerdo, no me imaginaba algo asi de ella, ya que era mucho más meditado y no producto de un impulso como aquella vez, motivo por el cual me sorprendía pero la verdad era algo que me emocionaba un poco también a pesar de que temía que pudiesen descubrirnos.

El sonido de sus tacones acercándose a mi, me resultaba muy sensual, tenerla detrás de mí y aquellos suspiros, su voz en mi oído, si buscaba provocarme lo había conseguido y con creces, di un pequeño suspiro mientras mordisqueaba mi oreja, mientras bajaba con aquellos besos por mi cuello, no pude evitar dar un pequeño gemido mientras succionaba en la base de mi cuello, podía sentir como su mano se dirigía a mi entrepierna, pero justo lamentablemente su teléfono sonó cortando totalmente aquella situación, por un momento desee que viviéramos años atrás en momentos en que los teléfonos móviles no eran algo tan común, me sentí muy frustrado por ello pero en cierta manera estaba bien que sucediera, a diferencia de aquella vez, ahora era pleno día y en cualquier momento podría llegar alguien.

Mientras Karen se dirigía  a tomar su teléfono aproveche para acomodar mi virilidad en el pantalón de tal manera que no me molestase, además para que en caso de salir pronto pudiese disimular un poco la situación, abrí la lata de refresco que momentos antes me había puesto en frente y bebí un poco, me encontraba algo frustrado por lo que había sucedido.

-¡Me debes una!- exclame a modo de reproche, pero en mi tono se podía notar que no iba con mala intención. -Que lo que acabas de hacer a sido muy cruel.- agregué mirando a otro lado.

Terminé de beber el refresco y tiré la lata en la papelera al igual que había hecho ella momentos antes, me acerque y le di un beso en los labios, me encontraba feliz de la nueva vida que estaba comenzando, aun quedaban varias cosas para poder asentar nuestras vidas, pero el solo verlo encaminado a ello me llenaba de alegría.

-Te Amo Karen... -le dije algo sonrojado.- Gracias por cambiar mi vida de esta manera.- no se porque me daba vergüenza decirle algo así, pero realmente me sentía muy feliz y muy lleno con todo lo que sucedía.
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Re: La llegada de la japonesa malhumorada y el gato azul [Priv.] [+18]

Mensaje por Karen Kazumi el Mar Nov 18, 2014 6:28 pm

Con reproches como el de "¡Me debes una!" o "lo que acabas de hacer a sido muy cruel" me hacía sentir que la diferencia de edad que teníamos no era tan mala al fin y al cabo, no me imaginaba a un hombre de 32 diciendo algo cómo aquello, por lo que no pude evitar soltar una risita ante aquello.

Te compensaré como desees en cada— Le dije guiñándole un ojo mientras levantaba mi dedo índice cerca del rostro, cómo una maestra enseñando a sus alumnos. Realmente mi pequeño Aoi era demasiado tierno, quizás me excusaba a mi misma por salir con un crío, pero Nahuel era muy centrado pese a su corta edad. Quizás debiera comunicarle que en breves sería mi cumpleaños, pero no quería reconocer que le sacaba un año más de lo que él pensaba, por lo que por ahora decidí callarme. Cuando sonrojado me dijo que me amaba y que le había cambiado la vida me quedé perpleja, más por aquel agradecimiento. Éste chico...

Yo también te amo mi pequeño— Le dije mientras me acercaba a él para abrazarle.— Además no tienes nada que agradecer, tu también cambiaste la mía así que estamos en paz.— Le comenté, tras lo cuan rodeé su torso con mis brazos y me fundí en un profundo beso. Adoraba la sensación de calidez y esperanza que me producía cada vez que sus labios y los míos se encontraban, hacía mucho tiempo que no sentía esa paz y esa seguridad. Me separé de él unos instantes y besé su mejilla.

Bueno, si hoy tienes la entrevista deja que te lleve a un lugar antes, los muebles los podremos comprar mañana.— Le comenté mientras comenzaba a organizar todo en la enfermería para dejarla preparada para el siguiente turno. No sabía quienes eran mis compañeros, supongo que algún día conocería alguno, pero ahora mi prioridad era irme con Nahuel, ya que mi turno ya había terminado. Respiré hondo y me quité aquella bata tan molesta, supongo que era ley de vida que ninguna me cerrase a la altura de los pechos, pero bueno... era algo con lo que debía lidiar por ser dotada de tan buen escote. Me acomodé la ropa y agarré mi bolso, metiendo en él una caja de curitas y melcromina, conociendo a Nahuel, en cualquier momento vendría con las manos llenas de cortes y sin desinfectar... ¡éste chico! Sonreí cálida ante lo que acababa de ocurrir, volvía a tener alguien en mi vida quien me preocupaba más que nada en el mundo.

Bueno ¡Vayámonos! Que tenemos que comer y después te llevaré a un sitio.— Le dije mientras le tomaba de la mano y lo arrastraba conmigo hacia la salida de aquella enfermería en la que casi, vuelve a ocurrir una escena de pasión.

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