Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

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Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Satine Lawler el Jue Nov 13, 2014 6:31 pm

No tardamos en llegar al edificio en el que había alquilado un piso, el cual ahora era mi hogar. Dejé la bicicleta en un cuartito del recibidor y me dispuse a subir las escaleras tomando a mi adorada Dee de la mano. No era de mi gusto tomar el ascensor para subir cuatro pisos, sentía que no había necesidad y así me obligaba a hacer un poco de cardio, cómo solía decir "un poquito de cardio al día, alegría".

¡Animo Dee querida! Que son sólo cuatro pisitos.— Le dije sonriente sin soltar su mano, mientras la animaba a subir cada escalera. Una vez que llegamos busqué la llave en mi bandolera, y sin soltar su mano abrí la puerta y la hice pasar, cerrándola tras haber ingresado al domicilio.

Mi casa era bastante simple, al entrar estabas en una parte del salón que estaba ligeramente a la izquierda, con un enorme puff de tres plazas y un enorme sofá color naranja frente a una gran televisión fina colgada de la pared. Bajo ésta había un pequeño mueble color caoba de madera, en el que estaba la wii con diversos vídeo juegos como los "Mario Bross", "Donkey Kong" o "Legend of Zelda", éste último siempre me habría frustrado el nombre, ¡Pero si el protagonista es el pobre Link!, no podría ser "La leyenda de Link que salva a la princesa Zelda".

En fin, volviendo al tema de mi casa, en ése salón estaba también mi mesa de dibujo, con un sillón negro y mi estantería repleta de carpetas con dibujos, lápices, pinturas, carboncillos y demás materiales de arte. El suelo estaba enmoquetado con una especie de alfombra verde manzana por todo el salón. Una puerta daba a la cocina, la cual se veía a través de una gran cristalera que conectaba el salón a la cocina por aquellas grandes ventanas. La cocina tenía una mesa con cuatro sillas de madera, los electrodomésticos y una gran mesada, ligeramente espaciosa. Otra de las puertas del salón daban al baño, con bañera y de azulejos amarillos con detalles florales blancos. Las dos últimas puertas daban a los dormitorios, uno a una pequeña habitación de color pistacho con una cama individual, una cajonera y un escritorio, y la otra a la habitación que estaba utilizando para dormir, con una cama de matrimonio armada con una gran manta de colores psicodélicos, un escritorio con revistas de arte y algunos dibujos sobre él, con un pequeño flexo, el armario y las mesitas de luz. No es que mi casa fuera gran cosa, con tener lo que utilizaba me bastaba para mi gusto, pero he de admitir que vivía bastante bien.

Ponte cómoda Dee, voy a pedir la cena.— Le comenté mientras sacaba mi teléfono móvil de la bandolera y la tiraba en la moqueta del salón. Me tiré en el inmenso puff de color café con leche y llamé por teléfono a un delivery, en total pedí cuatro pizzas, una barbacoa, otra carbona, otra cuatro quesos y otra de verduras. Esperaba que alguna de aquellas fuera del agrado de Dee, para beber solicité dos botellas grandes de "Coca Cola" y "7Up!", esperando que alguna le agradase.— En media hora nos traerán la cena, mientras ¿Qué quieres hacer?— Le pregunté a mi adorada pelirroja desde aquel Puff tan blandito en el que adoraba estar.


Última edición por Satine Lawler el Vie Nov 14, 2014 1:15 pm, editado 1 vez
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Deirdre Mc Rigan el Jue Nov 13, 2014 10:11 pm

Satine me llevó a su casa en su bici en un pis pas. Tal y como había estado analizando no es que estuviera delgada por una constitución de agujero negro en su estómago, sino que estaba constantemente haciendo deporte, puesto que tal y como vi que manejaba la bici estaba completamente en forma. Cuando comenzó a pedalear no pude evitar meterme en mi mundo y disfrutar de las lucecillas de las farolas de camino a su casa. Si algo me gusta de París son sus luces nocturnas, y ya en navidad una se enamora del todo. Por un segundo pensé que quería verlas con Satine y que esperaba que aquella amistad especial durará sin importar el qué.

Pronto llegamos al edificio donde se encontraba su dulce hogar. Como siempre me quedé mirando ensimismada cada detalle del edificio, el portal sencillo y las escaleras que me hizo subir dándome ánimos. Un cuarto piso realmente no era mucho para mí, pero si llega a ser un octavo la habría mandando a freír trigueros.
Una vez en su portal abrió la puerta que daba a su hogar. Entré tras ella viendo aquella sencilla casa tan llamativamente llena de colores gracias a un enorme sofá naranja y una moqueta de color verde manzana que me invitaba a croquetear sobre ella.  

- Ponte cómoda Dee, voy a pedir la cena. – comentó mientras se tiraba en un inmenso puff de color café con leche similar a mi pequeño Cappuccino.

Empecé a analizar aquel salón hasta que vi un pequeño mueble con la wii y varios juegos. No pude evitar tirarme sobre ellos mientras escuchaba el pedido que estaba haciendo. Había pedido cuatro pizzas que ni sabía dónde iba a meterlas, pero mi preocupación de aquel momento fue que tenía en mis manos el Legend of Zelda pidiéndome a gritos que lo probara.  Cuando me preguntó que qué es lo que quería hacer creo que mi cara lo dijo todo.

- Link…- le dije poniéndome la carcasa del juego tapando mi boca. - ¿Puedo? ¿Puedo?¿Puedo? – se perfectamente que puse la cara que le ponía a mi madre cuando quería probar sus galletas recién hechas antes que nadie, esa cara de emoción que parece que te brillan hasta los ojos.

Miré una vez más la carcasa del juego y me faltaba llenarlo de babas. Era una autentica fanatica del Zelda, deseaba tener en mi poder todo juego posible de esa saga pero era un dinero que ahora mismo no podía gastar, así que me conformaba con mi Majora’s Mask de mi Nintendo 64 y los emuladores para mi pc.

- No sé si lo sabes, pero no siempre fue The legend of Zelda. – le dije mientras trasteaba con la wii para encenderla y probar aquel juego. – Al comienzo era The adventure of Link, pero cuando salió el Ocarina’s comenzaron con la petarda de Zelda, ya sabes, la tonta que siempre hay que salvar. Yo por mí la dejaba ahí secarse como una pasa pero si no la rescatas no hay fin del juego. – Ahora sí que había quedado como una autentica friki…

Justo cuando me disponía a empezar a jugar a mi deseado juego sonó la puerta. Me quedé mirando a Satine y pensé que estaría cansada de tanto pedalear y demás así que me levante rápidamente y haciéndole una seña de espera fui a la puerta.

- ¿No dijeron media hora? – comente dudoda dirigiéndome hacia la puerta. – Que velocidad… - susurré mientras me pasaba la mano por el pelo para intentar quitar unos pocos de aquellos nudos que se me formaban de vez en cuando.

- De que…- dejé la puerta entre abierta sin poder terminar la frase y me quedé embobada mirando lo que había al otro lado. Me froté los ojos y volví a mirar. ¡¿Era él?! Como acto reflejo cerré la puerta de un golpe y salí disparada hacia el salón. ¿De verdad era él? O…
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Liam Mc Rigan el Jue Nov 13, 2014 10:47 pm

Aquel día había sido uno de esos días sumamente movidos de un lado para otro. El vuelo de Aer Lingus se había retrasado para variar y hasta las ocho de la tarde no pude llegar a París donde por suerte me vino a recoger mi tía Evangeline con la alegría de siempre. Había ido a París un par de veces a visitar a la familia o simplemente por acompañar a mi madre así que más o menos me conocía el terreno y no es que me llamara mucho la atención, era más bien estresante aquel lugar, lleno de gente escandalosa, adinerada y codiciosa, aunque como siempre había excepciones, escondidas, pero las había.  Por otro lado me toco ir hasta la casa de una tal amiga de mi hermana. Mi tía supuestamente iba a hacer una deliciosa cena para todos pero mi hermana había hecho supuestamente unos planes que parecía que no quería romper pese a nada. Admito que me molestó un poco pero tampoco podía enfadarme con ella si tan siquiera sabía que iba a aparecer de sorpresa, pero cuando mi tía me dijo que tenía la dirección de aquella casa no dude ni dos segundos en pedírsela y dirigirme a verla. Estaba decidido a verla y si en algo destacamos los Mc Rigan es en la cabezonería.

Cogí mi chaqueta de deporte de Adidas negra y verde y me dirigí hacía la casa donde estaba mi hermana con la bici que le pedí prestada a mi tía. Me tomé mi tiempo dándome un paseo por aquella calles y recordando lo olores de cada lugar. Un sábado tarde/noche en París siempre estaba animado, lleno de vida y de risoteo. Cuando me quise dar cuenta me encontraba frente al edificio, de modo que dejé la bici en uno de aquellos aparcamientos de bicis que ayudan a poner las cadenas a estas y entré en el bloque. Tuve suerte de que en ese momento saliera alguien del edificio así que no tuve que timbrar desde abajo. Subí las cuatro plantas por las escaleras algo nervioso hasta que me quedé frente a la puerta que indicaba la dirección que había tomado del móvil de mi tía Evan.

Me quedé cinco minutos delante de la puerta esperando que podría decir o pensando cómo podría reaccionar Dee, hasta que instintivamente llamé al timbre. Escuche como se acercaban unos pasos a la puerta hasta que la abría, y ahí estaba, tan pelirroja y pecosa como siempre.

- De que…- vi cómo se le abrían los ojos como platos y como se los frotaba para finalmente no terminar su frase y cerrarme la puerta en las narices.

Si, también estaba tan tonta como siempre.
No pude evitar echarme las manos a la cabeza con algo de enfado. No sé de qué me extrañaba, ¡si mi hermana cuando se pone nerviosa no piensa!

Volví a timbrar intentando respirar.

- ¡Lo siento Dee! – di dos golpes en la puerta mientras lo decía. – Golpéame si quieres pero abre la puerta por favor…

Ahora es cuando la idea de volverme a casa se me vino a la cabeza y de que aquella idea no había sido tan buena.
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Satine Lawler el Vie Nov 14, 2014 2:08 am

Me quedé en estado de shock durante unos instantes ante lo que acababa de pasar, no estaba segura de qué era lo que estaba ocurriendo, pero escuchar la voz de aquel chico tras la puerta hizo que mi corazón palpitase rápido y desbocado, con una presión en el pecho que me oprimía... ¿Sería el novio de Dee? Con el rostro serio e impasible abrí la puerta y ante mí, apareció un fornido joven de ojos verdes, fornido y guapísimo. No se por qué pero me sentí realmente molesta.

Adelante, no te quedes en el rellano, mi vecina se queja si respiras fuerte.— Le dije mientras lo agarraba de la muñeca y lo arrastraba dentro del departamento.

Me dirigí hacia el puff y me tumbé en él, prendiendo la tele y dejando un documental de animales, he de admitir que no estaba prestando especial atención a las hienas que devoraban desde el lomo a un pobre animal hundido en el lodo, si no que mi cabeza estaba más centrada en el hecho de que lo más probable era que aquel tiarrón del norte fuera su pareja... "Tsk", fue el ruidito que salió de mi boca... ¿Por qué me sentía tan sumamente decepcionada y frustrada? Sentía que todo había terminado, perdí la esperanza, pero... ¿de qué? Realmente me estaba empezando a preguntar qué significaba Dee para mí... Me sentía como si se acabasen de ligar en mi cara al chico que me gustaba, sin tener opción de hacer nada, viéndolo marchar con otra... Temía que ya no tendría la posibilidad de que mis labios y los de Deirdre se volviesen a juntar... nunca más... Tragué en seco y parpadeé con fuerza, quizás aquel joven tan atractivo era una ilusión óptica debida a una indigestión de dulces, pero por más que parpadease, él seguía ahí, realmente estaba en mi casa.

Comencé a juguetear con el piercing de mi labio con mis dedos, estirando mi labio y soltándolo para que volviese a su lugar. Me preguntaba por qué la tía de Deirdre le dio la dirección... Tan sólo pudo ser ella quien la diese, nadie más la sabía... hubiese decidido que Fina, mi vecina de enfrente, una vieja insoportable que a la mínima de ruido se queja, saliese y le partiese el bastón en la cabeza a aquel modelo salido de la nada, pero por algún extraño motivo Fina no salió ni a quejarse del escándalo del rellano, lo que me inducía a pensar que quizás no se encontrase en casa. A veces sus hijos venían a por ella para llevarla a pasear o pasar el fin de semana en su casa, cada vez que venían por ella, los gritos resonaban por todo el pasillo, pues aquella anciana nunca quería irse de su hogar.

Me quedé allí, callada y estirada con la mirada fija en el televisor, viendo como las hienas sacaban las entrañas del pobre y enorme animal que había quedado atrapado en el lodo. Y así es cómo me sentía yo, atrapada en el lodo, esperando que aquellos dos dijesen algo y rompiesen aquel incómodo silencio que me estaba alterando de sobremanera, pero me mantuve fría y serena para que nadie notase mi estado de ansiedad.
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Deirdre Mc Rigan el Vie Nov 14, 2014 10:04 am

Le había cerrado la puerta en las narices a mi hermano. Llegué a dudar que era él pero cuando insistía en entrar y Satine le abrió la puerta entro con esa cara que no falla. Si, realmente era él. No había cambiado nada, se notaba que seguía practicando natación y trabajando en la granja, pero ¿Qué hacía aquí Liam?. A lo mejor debería alegrarme, lanzarme sobre él y aplastarle con uno de mis abrazos, pero no sé por qué sentí algo de rabia. Mi hermano había aparecido de la nada porque sí en casa de la que era mi nueva amiga sin avisarme, y es que admito que cuando mis planes varían un poco me frustro.

- ¿También ha venido Owen? – contesté algo tenga. - ¿No estará abajo cierto? ¿Por qué no me has avisado? ¡Sabes lo mucho que odio las sorpresas de este tipo!

Tenía que respirar, sabía que nadie tenía la culpa allí y yo por mi estúpido carácter lo estaba pagando con él. Respiré hondo y mire a Satine la cual estaba viendo algo seria un documental súper agradable que hacia juego con la situación, hienas poniéndose las botas con un pobre animal que no pudo escapar del lodo y fue atrapado por esos carroñeros. Me senté en el sofá, me quite las botas y crucé mis piernas y brazos mientras miraba a mi hermano.

- ¿Cuándo pensabas decírmelo? – lancé una de mis miradas llenas de ira. – ¡Ah no espera! – chasquee los dedos con fuerza. – ¡Que has aparecido de golpe!.

Lancé un fuerte resoplido que sé que resonó en todo aquel salón y comencé a pasarme las manos por mi pelo rápidamente mientras intentaba controlarme. Odio cuando me pongo así porque siento que pierdo el control de lo que me rodea y no se reaccionar y lo peor, Satine estaba viendo la peor parte de mí.
Me levanté nuevamente y me dirigí hacia él a grandes zancadas hasta que lo tuve a escasos centímetros de mí. Me quedé mirando aquel dulce rostro suyo que me dieron ganas de golpear por la rabia contenida pero que al final deje intacto.

- Si me vuelves a hacer esto te juro que por muy hermano mío que seas te pateare ese trasero tuyo y te mandaré de regreso a casa. – mi mirada firme y seria pronto paso a ser normal y no pude evitar darle un fuerte abrazo. Realmente tenía unos cambios de humor peores que una mujer embarazada, pero era mi hermano y sé que aquello lo había hecho por que tenía ganas de verme, no por fastidiarme ningún plan, además creo que yo habría hecho lo mismo. Le di un pequeño beso en la mejilla y me disculpé.

- Lo siento. – nuevamente mi expresión era calmada.

Miré a Satine y de un brinco me acerqué a ella la cual seguía mirando aquel documental tan agradable. La envolví con mis brazos y miré a mi hermano.

- Te presento a mi hermano Liam. – le dije mientras ponía mi dedo índice sobre su mejilla. – Es gay, así que no te preocupes, no te atacará.

Aquello último me salió solo. Realmente no sabía si era gay o no porque jamás lo había visto con una chica y si alguna se le acerca la repele como el agua, así que llegué a esa hipótesis tan poco analizada. Típico de mí. Dirigí mi mirada una vez más mi hermano pidiéndole explicaciones con un leve carraspeo sin soltar a mi querida Satine la cual me negaba a que siguiera viendo aquella cosa tan desagradable.
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Liam Mc Rigan el Vie Nov 14, 2014 11:15 am

Después de que mi hermana me cerrara la puerta en las narices con aquel encanto único suyo me abrió la puerta una chica bastante llamativa. Me sorprendió la cantidad de piercings que tenía en su rostro el cual parecía de porcelana con aquellos colores rosados en sus mejillas y sus profundos ojos azules. Me llevó dentro de su hogar mientras me decía algo de su vecina. Lo cierto que en aquel momento yo solo veía la cara de enfado de mi hermana, sabía que de un momento a otro me podía tirar una bota o lo primero que pillara, así que agradecí que no tuviera nada a su alcance.

Aquella chica se sentó en el puff y encendió la tele. Me dio la impresión que aquella calma no era calma, pero antes de poder seguir observándola tenía a mi hermana encima gruñéndome, dando aspavientos y pidiéndome explicaciones. Conocía tan bién a mi hermana que me olí a metros la torta que podía estamparme por haber aparecido así. Yo no estaba en su plan de aquella noche y su mano amenazaba. Realmente cuando se acercó a mí y la tuve a escasos centímetros pensé que lo haría, pero mientras esperaba aquella bofetada solo recibí un beso en la mejilla y un abrazo el cual le devolví con ganas. Extrañaba sus abrazos y su olor. Acto seguido se fue dando brinquitos hacia su nueva amiga, o no tan nueva, y la envolvió entre sus brazos mientras le explicaba quién era y decirle que era gay.

- ¡¡¿QUÉ QUÉ?!! – dije alzando mi voz. – ¡maldita seas Dee! ¿Alguna vez piensas lo que dices a través de ese cerebro de guisante tuyo?

Me eché las manos a la cara, me quite mis botas dejándolas en la entrada y me senté en la moqueta verde cruzando las piernas y apoyando mi cabeza sobre las dos manos para aguantar y no darle una colleja a mi hermana. Volví a levantar la cabeza dejando apoyados los brazos sobre mis piernas cruzadas.

- Te pido perdón…- dije dirigiendo mi mirada hacía aquella chica tan peculiar. – Me llamo Liam y soy su hermano, llegué hoy de Irlanda y bueno…tenía ganas de verla, pero creo que habría sido mejor esperar a mañana. – intenté sonreír un poco para evitar más situaciones incomodas. – Así que mil perdones por mi intromisión.

Volví a mirar a mi hermana la cual no soltaba a aquella chica. Dee no era muy de abrazar a gente, pero di por hecho que si estaba así es porque  no era una cualquiera. Por un lado me daba algo de envidia, pero por otro estaba feliz porque tenía a alguien con quien contar, una amiga en quien confiar.

- Owen no ha venido. – retome mi explicación. – Me dijo que él se encargaría de la granja junto con mamá y papá. Me soltó una de sus frases cariñosas diciendo que tenía cara de lechuga mustia para después poco más que me hecho de la granja…ya sabes cómo es él. – me rasqué un poco la nariz mientras hablaba. – Así que hablé con la tía Evangeline y me quedaré aquí estudiando Ed. Física en Sagesse, a fin de cuentas es algo que siempre quise pero que nunca me atreví.

Todo aquello eran escusas más bien. Me hubiera dado igual estudiar en Dublín que en Galway, pero en París estaba mi hermana y deseaba estar a su lado.

- Por lo pronto vas a tener que soportarme nuevamente. – dije sonriendo. – Y cómo no, ayudaré a Evan con algunos temas referidos hacia la Ed. Física en atención temprana, ya sabes, motricidad y eso…

Vivir con mi tía suponía ayudar en su trabajo. No era una mujer que escaseara de dinero que digamos, pero aquello era un cambio equivalente de tú me ayudas y yo te mantengo.

- Bueno…- después de haber dado tantas explicaciones realmente ya no sabía de qué más hablar así que hice lo que mejor se me daba. - ¿Mi hermana te ha dado muchos problemas? Tengo la impresión que ya te has percatado de esa actitud suya de “hablo y luego pienso” así que no le tengas en cuenta cuando suelte barbaridades como la de… ¡HACE UN SEGUNDO! – recalqué aquellas últimas palabras mirándole con desafío. – A veces pienso que debería apuntar cada una de sus hipótesis en un libro, te recomiendo lo mismo, en tus malos días las lees y te levantan el ánimo.

Sonreí nuevamente esperando que alguna de ellas dos hablara. Sé que había aparecido de la nada y que ahora solo era un intruso, es más, si me invitaban a irme lo entendería, pero preferí esperar a que hablaran y poder estar unos minutos más con mi hermana.
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Liam Mc Rigan

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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Satine Lawler el Vie Nov 14, 2014 1:10 pm

Me sentía tan perdida en aquella conversación... ¿Quién diablos era Owen? ¿Por qué estaba Dee tan alterada? Nunca la había visto de aquella manera, y realmente me preocupaba que era lo que estaba ocurriendo, preocupación que se vio disuelta como por arte de magia cuando Deirdre mencionó que era su hermano. Mi rostro se giró en ese mismo instante y me quedé atónita mirando a aquel joven tan atractivo que resultó ser el hermano de Dee. Era obvio que aquella familia tenía la belleza en el código genético, porque ambos eran dos bellezas de ojos verdes con una altura envidiable.

Me quedé observándole durante unos instantes, por algún motivo seguía un poco molesta, supongo que no podía recuperarme en un instante de la película que yo misma me había montado, pero aquello me había dejado en claro algo, Deirdre me gustaba cómo algo más que una amiga... La idea de que tuviera novio me había hecho rabiar de celos y de desilusión, así que entendí que mi amada amiga, era más amada, que amiga... Respiré hondo y solté un largo suspiro.

Cuando Dee saltó sobre mí y me envolvió con aquellos cálidos brazos presentándome a su hermano no pude evitar enrojecer a causa de la conclusión a la que acababa de llegar, he de admitir que me mantuve con mi cara de indiferencia habitual con la que solía estar, y daba gracias, pues estaba segura de que no notarían que mi mente estaba divagando a límites insospechados. Miré a Liam por unos instantes, mientras con mis manos agarraba los brazos de Deirdre que rodeaban mi cuello. Cuando me comentó sobre su sexualidad, no estaba segura si lo decía en broma o enserio, pero aquello fue algo que no me importó... ¿Quién era yo para juzgar a Liam, cuando yo estaba enamorada de su hermana? Enrojecí un instante... ¡¿E- Enamorada?! Aquel pensamiento había sido un poco fuerte. Otro "Tsk" se escapó de mi boca mientras llevaba mi rostro enrojecido hacia un lado.

Encantada Liam, soy Satine Lawler...— Dije con la seriedad habitual con la que hablaba, con mi voz impasible, siempre en aquel tono de indiferencia. Para mi gusto el hermano de Deirdre era muy escandaloso, pero también muy gracioso, fijándome en esos detalles, era más que obvio que eran hermanos, parecían dos fotocopias chillonas. Cuando Liam se disculpó por aparecer de improvisto me pareció una persona educada, algo que no me había dado la impresión hasta el momento y pude entender su ansiedad de ver a Deirdre... Si fuera él yo habría hecho exactamente lo mismo...

No hay problema, puedes quedarte a cenar, he pedido cuatro pizzas que llegarán en breve y cómo diría Dee "un arsenal de dulces" que nos ha sobrado del cine.— Le comenté mientras me liberaba muy a mi pesar de los brazos de Dee, dándole un beso en la mejilla antes de levantarme del puff, yendo hacia dónde estaba mi bandolera para sacar la billetera y contar los billetes que en ella quedaban para pagar la pizza que estaba segura llegaría en breves, pues toda aquella escena Hollywoodiense había durado cómo quince minutos por lo menos...

Tendríamos que lidiar con Liam también en la universidad, además de que viviría con ella... Realmente me molestaba, aquello me molestaba de sobremanera... estaría prácticamente todo el tiempo con ella... "Tsk" ... Cuando comentó que Dee hablaba antes de hablar, estaba segura de que la vena de mi frente estallaría de la ira, en aquel momento incluso un tic se apoderó de mi ojo izquierdo. No permitía bromas de ésa índole sobre mi querida Dee... Supongo que se refería al hecho de su homosexualidad... aunque honestamente no me parecía una idea tan descabellada.

No me ha dado un sólo problema, por el contrario me ha llenado de alegría y tranquilidad.— Le dije a Liam mientras terminaba de contar los billetes, sin quitar mi mirada de la billetera. Abrí una mesa plegable que había contra la pared del salón y traje de la cocina tres sillas, dejando la mesa preparada en aquel salón enmoquetado. El timbré sonó y me dirigí a abrir la puerta, un repartidor vestido de rojo apareció por la puerta con las cuatro pizzas y las dos botellas de refrescos en una bolsa colgada de su brazo.— Déjelas sobre esa mesa por favor.— Le comenté mientras sacaba el dinero del pedido y veinte euros de propina. Cuando le pagué, una sonrisa se iluminó en su rostro y tras aquello se marchó.

Cerré la puerta de la calle y me dirigí hacia la cocina, dónde agarré tres vasos y servilletas de papel, y los llevé a la mesa del salón. Abría las pizzas y separé las porciones, dejando las cuatro diferentes preparadas para comer. Me senté en una silla y agarré una porción que soplé con suavidad.

Liam, si quieres puedes quedarte a dormir en la habitación de al lado, Dee y yo podemos dormir en la mía. Luego podríamos jugar los tres a algo.— Le comenté al joven fornido. Comencé a mordisquear la porción de pizza, había agarrado una barbacoa, era mi favorita sin duda, normalmente solía pedir media carbonara y media barbacoa, aún recuerdo una vez que había hecho ese pedido y se habían equivocado, echando el relleno sobre la salsa opuesta, tuve que llamar para que me la cambiaran y tardé media hora más en comer... creo que aquel día fue el que más hambre pasé. Continué deborando aquella porción hasta terminarla, agarrando una carbonara mientras esperaba que aquellos hermanos me sacaran de mis pensamientos con alguna frase dicha de manera escandalosa.
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Deirdre Mc Rigan el Vie Nov 14, 2014 8:05 pm

Cuando escuche a Satine que la había llenado de tranquilidad y alegría no pude evitar sacar una de mis sonrisas tontas, pero cuando me besó en la mejilla ya se me quedo cara de tonta por un rato, lo sé perfectamente, aunque tampoco quería evitarlo ya que lo que me preocupaba ahora era lo que había sobre la mesa no mi cara de boba, ¡Cuatro pizzas de distintos sabores! ¿¡Donde cuernos meto yo eso!? Agradecí que Satine invitara a mi hermano a cenar porque en serio me asusté al ver tanta pizza sobre la mesa. Para cuando me acerqué para sentarme en la mesa a probar alguna de aquella deliciosas pizzas recién sacadas del horno mi hermano Liam ya me había dado explicaciones suficientes para aceptar la situación, solo faltaba Owen y ya completábamos el trio magnifico de hermanos, es lo que le faltaba a la pobre Satine, conocer al borde de Owen.

Liam, si quieres puedes quedarte a dormir en la habitación de al lado, Dee y yo podemos dormir en la mía. Luego podríamos jugar los tres a algo. – escuche decirle Satine a mi hermano amablemente.

Me quedé pasmada mirándolos a ambos y estudiando aquella situación. No tenía ni idea de lo que les estaba rondando por sus cabezas, solo podía ver como mi dulce Satine mordisqueaba un trozo de pizza sabor barbacoa y como mi hermano que seguía en el suelo enmoquetado tenía las mismas pintas de siempre. Me fijé en que los vaqueros que llevaba estaban algo desgastados, cosa muy atípica en él, y como debajo la chaqueta de Adidas verde y negra llevaba una camisa gris sencilla con unas letras en grande que ponían “Trinity College” en blanco. Recuerdo perfectamente como esa camiseta se la regalo mi hermano Owen cuando regresó de visitar la ciudad y la famosa biblioteca de la Universidad del Trinity.

Cogí una porción de pizza carbonara para probarla aunque sentí que mi estómago me decía lo contrario. Estaba deliciosa y lo estaba por que toda la comida basura esta deliciosa.

- Satine. – le comenté mientras seguía mordisqueando el trozo de pizza. - Si algún día ves a un hombre de unos treinta años de la misma altura, de aspecto similar a mi hermano, igual de fornido y con los ojos azules y cabello negro ¡huye! – dije señalando la puerta. – ef Owenf, nueftro fermanfo fayorf. – volví a hablar con la boca llena para variar.

Mastiqué y tragué para poder hablar mejor.
Por un segundo me quedé pensando que tal vez tenía preguntas que quería que le respondiera, a fin de cuentas no sabía apenas nada de mí aunque yo tampoco sabía mucho de ella. Finalmente mi estómago me avisó de mi mala idea de probar la pizza y me dio un retortijón que me exigía ir al baño inmediatamente, era un aviso del exceso de comida que llevábamos. Me levanté inmediatamente y salí corriendo en busca del baño, pero antes de salir del salón dije unas últimas palabras.

- ¡Paz y amor! ¡Si veo sangre cuando vuelva o la veréis conmigo!

Tras eso fui directa a donde mi cuerpo me estaba pidiendo a gritos que fuera.
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Liam Mc Rigan el Vie Nov 14, 2014 9:01 pm

“¿De modo que aquella chica se llamaba Satine?, curioso y bonito nombre.” Pensé para mis adentros. Estaba realmente sería mientras lo decía, no sé si es que no le hizo gracia que estuviera allí o si era porque directamente era yo la causa de ese rostro, aunque después cuando me invitó a cenar y a quedarme a dormir me di cuenta que a lo mejor era realmente así, que estaba simplemente calmada.

Acompañé en la mesa a mi hermana y a satine mientras observaba aquella cantidad de comida sobre la mesa. He de admitir que estaba hambriento y no le iba a hacer ascos a aquello. Mi comida de hoy había sido en un aeropuerto y cuando llegué a París solo un zumo con un par de nueces, así que mi estómago exigía algo un poco más contundente.
Cogí uno de los trozos de la pizza con verduras mientras escuchaba como Dee avisaba a Satine sobre nuestro hermano. Un aviso en vano, porque él jamás pisa París, tiene su vida en la granja, sus amigos y su vida, estaba en su círculo perfecto de confort y no iba a salir de allí. De pronto vi como mi hermana salía disparada al cuarto de baño, así sin previo aviso, pero no sin antes dándonos una de sus amenazas “¡Paz y amor! ¡Si veo sangre cuando vuelva o la veréis conmigo!”. Tras desaparecer me quedé mirando la entrada por la que había desaparecido y luego no pude evitar soltar una risilla sincera.

- Esta chica no cambia…- dije cogiendo otro de los trozos de pizza, esta vez carbonara. – Por cierto, muchas gracias por la cena, me viene de maravilla después del día que he tenido.

La miré atentamente para ver si en algún momento cambiaba su expresión.
No sabía muy bien de qué tema hablar. No tenía ganas de dar una mala impresión frente a la amiga de mi hermana ni quería llevarme mal con ella, así que estaba algo limitado a la hora de hablar.

- Si alguna vez tienes problemas no dudes en decírmelo. – era lo único que podría decirle. Realmente quería preguntar bastantes cosas pero no era el momento por que las explicaciones de cada uno deben de salir de uno mismo. – Es lo mínimo que puedo ofrecerte ya que acabas de conocerme y tratarme tan educadamente, bueno eso y darte las gracias por ser la amiga de mi hermana. – Aquello último hizo que una pequeña sonrisa surgiera en mi rostro. – Dee no ha tenido muchas amigas que digamos, le daba algo de pánico por así decirlo, así que te agradezco que hayas aparecido en su vida, creo que lo necesitaba.

Las palabras me salían solas, era como una especie de confesión hacía alguien que sabía que me comprendería.

- Soy su hermano y puedo ayudarla cuando lo necesita, pero a veces los hermanos no podemos hacer nada y necesitamos de más manos, no sé si me entiendes…- miré el trozo de pizza que había entre mis manos. No sé por qué notaba un pequeño nudo en mi garganta en aquel instante. Supongo que fue tras decir todo aquello. – Aquí donde me ves…- tuve que cortar las palabras porque aquel nudo me estaba haciendo mostrarme de un modo que no me apetecía que me vieran. Miré al techo para evitar que me viera la cara, me froté con las manos los ojos y volví a sonreír mirándole a la cara. – ¡En fin serafín! ¿Estudias también en Sagesse?

Aquella estúpida conversación mía me había quitado el apetito, pero me obligué a comer un poco más para que no se notara el malestar que me había generado yo solo, además sabía de sobra que si no comía me entraría apetito de madrugada y no era plan de levantarme a las tantas en una casa que no era la mía. Con algo de curiosidad la miré nuevamente con un trozo de pizza cuatro quesos entre mis manos esperando a que me hablara.
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Satine Lawler el Sáb Nov 15, 2014 2:32 pm

Me llamó la atención que Deirdre tuviese tantos hermanos... ¡Que envidia! Yo habría dado lo que fuese por tener un hermano mayor que se preocupase por mi y uno pequeño del que preocuparme y al que cuidar, pero el destino había decidido que fuese hija única, y no tener un hermano pequeñito que me robara los lápices de colores para dibujar. Solté un largo suspiro de resignación, pero antes de poder si quiera volver a inhalar Deirdre salió disparada hacia el baño como una bala dando un mensaje de paz antes de irse. Me quedé con los ojos como platos, parpadeando perpleja hasta que volví en mí soltando una risilla por lo bajo. Aquella muchacha era increíblemente dulce y graciosa, la verdad es que era demasiado adorable para ser real, y más para ser amiga mía.

Agarré otro pedacito de pizza, ésta vez carbonara y la devoré con ansia, cuando de pronto la voz de aquel joven retumbó en la sala, ofreciéndome ayuda cuando lo necesitase y agradeciéndome el hecho de tener como amiga a Deirdre. ¡Aquello era ridículo! ¿Cómo podía agradecerme algo así? ¡Ni que fuese un suplicio! Me di cuenta de que Liam adoraba a su hermana, pese a que le hacía falta pensar un poco antes de abrir la boca, crítica que hizo de su hermana pero que al fin y al cabo, en mi opinión compartían.


Gracias, y respecto a Dee, no tienes por qué darme las gracias, es una chica maravillosa, dulce y risueña, quien no quisiera ser su amiga tiene un grave problema a la hora de valorar a las personas. Además yo soy el bicho raro aquí, y Dee ha sabido ver más allá de eso.— Le contesté con una suave y dulce sonrisa en el rostro, realmente hablar de ella me provocaba aquel estado de antontamiento, un estado en el que la gente no vería nada raro, pues siempre estoy en las nubes. Cuando escuche que pese a ser su hermano había momentos en los que no podía ayudarla me sentí un poco frustrada ¿Quién si no podría hacerlo? Yo deseaba fervientemente un hermano mayor que me escuchase, comprendiese y animase, o una pequeño al que apoyar en sus momentos difíciles, yo no me cerraría ante la idea del apoyo de mi amada familia, aunque todo aquello eran teorías sin fundamentos, pues al fin y al cabo, yo estaba sola. La pregunta del siglo apareció, básicamente aquella pregunta sobre sagesse fue un ¿Os conocéis de allí? O tal vez aquel apuesto joven querría saber cosas de mí.


Sí, estudio Bellas Artes — Le respondí mientras señalaba un cuadro que estaba en el salón de unos caballos corriendo a la orilla del mar que había pintado en óleo un par de años atrás. Aquel cuadro era uno de mis favoritos de todos los que había hecho en mi vida sin lugar a duda.— Allí es dónde conocí a Dee, yo estaba dibujando bajo un árbol y ella se acercó.— Le comenté con una cálida sonrisa en el rostro.

Realmente desde que conocí a Deirdre me habían pasado cosas muy agradables a su lado, aunque en mi interior tenía una pelea para saber qué sentimientos tenía realmente con ella, cada instante a su lado era único. Terminé de devorar aquella porción de pizza y sin darme cuenta de que me había quedado manchado el labio inferior de salsa carbonara, me quedé mirando a Liam por unos instantes, observando fugazmente su maravillosa anatomía y aquel rostro tan dulce... ¡No había duda! ¡Eran la familia del cromosoma de la belleza!
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Deirdre Mc Rigan el Miér Nov 19, 2014 7:17 pm

Había salido disparada del salón gracia a mi ingeniosa idea de zamparme cualquier cosa sin tener en cuenta a mi estómago, como siempre, y ahí me encontraba, con unos retortijones que me gritaban lo inteligente que había sido.

- Tu para que vas a parar…- me dije a mi misma gruñéndome.

En parte sabía que aquello no solo era cosa de las palomitas, bebidas, chocolates, regalices y trozos de pizza que me había zampado, sino que los nervios de haber visto de sopetón a mi hermano, el cual no esperaba verlo hasta las vacaciones de verano, y el estar en casa de Satine fueron como una pequeña gota que explosionó y me hizo estar unos segundo así. Por lo general el cuerpo te avisa de cada cosa, pero creo que tenía tantas emociones en mi cuerpo que fue directo al grano.

Me quedé en silencio un microsegundo para ver si aquellos dos se estaban sacando los ojos, tirándose trozos de pizza o simplemente no decían nada.
Escuche dos cosas, la primera eran leves susurros, así que supuse que mi amenaza de muerte había hecho efecto, y segundo un gruñido de mi estómago saludándome.

- ¡¡ESTOY VIVA!! – grite mientras estaba sentada en una bonito trono de reina.

Me quedé mirando mis pies mientras pensaba en todo lo que había pasado hasta ahora. Por un lado conocer a Satine, la cual era sorprendentemente natural y era como un pequeño animalillo en peligro de extinción puesto que quedaban muy pocas personas así. Ahora creo que empezaba a comprender a aquellas personas que quieren atesorar a esas cosas escasas en el mundo. Por otro, mi hermano Liam, el que no tenía aún no me había dejado muy clara la razón de su aparición de la nada, o sea, si lo había explicado pero el instinto de hermana me decía que había algo más, aunque tampoco me extrañaba tanto puesto que él siempre hacía lo que le daba la gana cuando le daba la gana y como le daba la gana, su santa y puñetera habilidad. También rondó por mi mente la idea de la universidad. El lunes comenzaban las clases y no se quien serían mis compañeros, profesores o virus opresivos, solo sabía que iría con mi hermano y Satine y que esperaba conocer a alguien más. ¿Y qué más podría pasar? ¿Y si en la clase de Satine hay un guapo perfecto como mi hermano que le conquiste ese corazón puro suyo a base de pinceladas? No, no, no, no…¡¡¡con su maldito pincel!!!

- ¡¡NOOOOO!! – grite sujetándome la cabeza con las manos. Me quedé mirando al techo y volví a bajar los brazos para ponerlos en mie estómago. – Creo que necesito que me internen en un psiquiátrico urgentemente…
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Liam Mc Rigan el Miér Nov 19, 2014 8:32 pm

Aquella chica tan sencilla dijo que no tenía por qué darle las gracias por ser amiga de mi hermana, eso significaba que no estaba muy al tanto de la situación de esta, pero igualmente si surgía el tema debía de surgir de ella misma, no tenía por qué explicar una vida que no es mía. Después de mi pregunta de si estudiaba en Sagesse me sorprendió mientras señalaba un cuadro que estaba colgado en una de las paredes del salón. Sin duda aquel salón era como una señal de que estudiaba bellas artes, y con ese óleo me demostró que tenía las facultades suficientes para poder entrar sin problemas en dicha carrera. No pude evitar levantarme para observarlo a una distancia prudente y ver los detalles de los caballos en sus cuerpos y las olas. Adoraba los paisajes así, adoraba el mar, para que engañarme, me quede obnubilado ante aquello unos segundos.

- Eres buena. – tenía ganas de pasar la mano por aquel cuadro para sentir su tacto pero me pareció descortés, así que me aguanté. – No sé qué nivel habrá en tu nueva clase pero espero que tu profesor o profesora valore esto.

Seguí mirándolo un poco más hasta que un grito me sacó de aquella orilla del mar en la que ya podía sentir el agua sobre mis pies. Era mi hermana vete a saber diciendo que o haciendo que. Ese “¡¡ESTOY VIVA!!” no pudo evitar hacerme reír. Regresé a la mesa con la mano sobre mi boca aguantando la risa.

- Sí señor. – le dije a Satine señalando de donde venía el grito. – Ahora podremos respirar tranquilos sabiendo que tu baño no la ha devorado.

Cogí un trozo más de pizza, esta vez una pieza de barbacoa que olía de maravilla.

- ¿Has pensado en montar alguna exposición o vender algún cuadro? Eres buena en serio. – no era peloteo, odiaba hacer la pelota a las personas para caerles mejor, era la verdad, y no podía evitar dejar de mirar ese cuadro. De verdad me cautivo. – Si te pido que me hagas un cuadro de temática marina ¿me lo harías? te dejo que elijas tú lo que quieres que salga en él. Una vez le pedí a Dee que me hiciera uno y bueno…Adivina…- le di un bocado al trozo de pizza. – Me dibujó un precioso mar con un atardecer realmente espectacular, pero con un kraken enorme zampándose al Titanic. Lo tengo colgado en mi cuarto, pero cada vez que lo veo… - Tragué y sonreí mientras mi mano izquierda rascaba mi sien.

Tenía mucho cariño a ese cuadro pero no era lo que buscaba ciertamente. Tengo mucho apego hacia el agua y me gusta mirar cuadros que no me incitan a imaginar que un kraken va salir del agua y me va devorar de un momento a otro la verdad, por eso pensé que si aquella chica realmente era capaz de dibujar así podría lograr lo que deseo.

- Eres libre de aceptar mi encargo, no quiero ser una molestia. – me terminé de dos bocados más el trozo de pizza.

Mi hermana volvió a irrumpir con uno de sus maravillosos gritos gloriosos. No sé qué estaba pasando en el baño, si se estaba peleando con alguien o con ella misma en algún espejo, cosa que tampoco me sorprendería.

- Cambiando de tema, ¿conoces la piscina municipal de aquí? – pregunté con alguna esperanza de que si lo supiera. – Mi tía me dijo dónde estaba pero no sé si realmente merece la pena, ya sabes, mejor dos opiniones que una.

Tenía ganas de ir y de desestresar cada parte de mi cuerpo. Entre unas cosas y otras hacia casi un mes que no pisaba la piscina, que si la granja, que si mi hermano y sus bufidos, los encargos de mi madre y el viaje me habían tenido más ocupado de lo que deseaba, y nada más pisar tierras parisinas mi pregunta fue “¿Hay una piscina cerca?”, cosa que por suerte si había.
Cogí un último trozo de pizza que más bien me dediqué a marearlo mientras seguía observando de lejos el cuadro que tanto me había gustado y esperaba un “sí, es magnífica la piscina.” Ojalá mis pensamientos acertaran, sino tendría que conformarme con la de la universidad.
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Satine Lawler el Jue Nov 20, 2014 7:47 pm

La verdad es que Liam consiguió ruborizarme ligeramente, aunque mi rostro seguía con aquella expresión de me importa todo un pimiento que solía tener, mis mejillas se colorearon de rojo manzana. "El nivel de mi nueva clase"... ¿acaso eso importaba? A mi no me importaba ser mejor que los demás a la hora de dibujar, sólo quería aprender para mejorar y superarme a mí misma, yo pintaba porque me gustaba hacerlo, no porque quisiera ser mejor que los demás en ése aspecto. Me quedé absorta con el vaso de refresco que agarré y sostuve entre mis manos, mirando las burbujas subir, le di un trago bastante relajada y... ¿para qué se me ocurrió beber? En ése momento pude escuchar a Deirdre gritar desde mi baño “¡¡ESTOY VIVA!!”, motivo por el cual me atraganté y tosí un par de veces. Liam no tardó en soltar un chiste sobre aquello y yo no pude evitar sonreír con ternura ante aquella payasada de Deirdre, realmente aquella chica era muy tierna.

Cuando Liam volvió a adularme, preguntando sobre exponer me quedé pensando por un instante si realmente tenía tanto talento como él decía, porque pese a que muchos de mis cuadros me quedaban para mi gusto muy bien, no podía evitar verle muchísimas fallas que arreglar y mejorar, por lo que sentía que eran muy mediocres. Le di un sorbo a aquel refresco y lo dejé sobre la mesa nuevamente, levantándome y yéndome hacia el enorme puff que tanto amaba, en el cual me dejé caer, acostándome en él con los brazos cruzados tras la nuca mientras miraba al techo.

Yo pinto porque disfruto haciéndolo, lo hago para mí y en ocasiones para la gente que quiero, supongo que no necesito que nadie me diga cómo lo hago o exponerlo para que lo critiquen o adulen, es algo que hago por amor a mi afición.— Le comenté algo pensativa.— No es que no me gusten que digan que mi trabajo es bueno...— Expliqué para darle a entender que sus halagos no habían sido en vano ni molestos.— Pero digamos que no busco la aprobación de nadie.— Terminé por contestarle.

Cuando me contó sobre el dibujo de Dee, la curiosidad me mataba ¿cómo dibujaría mi pequeña Deirdre? Sonreí con timidez cuando la imaginé dibujando, con aquel carácter tan escandaloso y aquellas expresiones de su rostro, pero la petición de Liam me sacó de aquellos pensamientos de Deirdre peleando contra un papel con un lápiz. ¿Quería un cuadro mío? Era la primera vez que me pedían algo así, supongo que el desprecio de mis padres hacia mi afición de pintar, sumado al hecho de que nunca había tenido amigos, hizo que aquella petición me arrancase una sonrisa de ilusión e incluso imagino que mis ojos brillarían por momentos. Me quedé sin estar muy segura que decir hasta volvió a hablar excusándose que era algo sólo si quería hacerlo, pues no quería ser una molestia. Me incorporé y giré la cabeza repetidas veces con energía.

¡No es una molestia!— Exclamé, realmente me hacía ilusión pintar un cuadro para alguien que me lo había pedido y más aún porque tenía una temática que amaba, el océano. Me quedé bastante ansiosa por empezarlo, para que mentirnos, el caballete lo tenía plegado a un lado del salón muerto de risa, hacía tiempo que no pintaba en óleo y aquella era la excusa perfecta para desempolvar mis lienzos, supongo que podría pedirle un par de consejos a un profesor para que me quede perfecto. Cuando me quise dar cuenta, yo seguía inmersa en todas aquellas ideas que tenía dentro de mi cabeza, pero volví a la realidad con otro grito de Deirdre. ¿Qué estaría sucediendo en ése baño? ¿Se estaría peleando con la escobilla contra el inodoro que cobró vida y la intentaba devorar? Realmente me daba miedo asomarme a aquel baño escuchando aquellos gritos... Cuando le quise preguntar a Liam si Deirdre estaría bien, él se me adelantó para preguntarme por la piscina municipal.

Pues si te digo te miento, hace poco que vivo en París, pero lo que si te puedo decir es que en una de mis misiones para conocer la universidad, vi la de Sagesse, es al aire libre pero es una piscina olímpica preciosa.— Le comenté esperando que aquello le agradase.— Respecto a la municipal, sólo tienes que acercarte, tengo entendido que no es muy cara y que si perteneces a un club de una universidad te dan bonos de temporada muy económicos.— Pude darle esa información gracias a una publicidad que dejaron en mi buzón, al menos en aquella ciudad fomentaban el deporte, algo que deberían hacer en muchos más sitios para mi gusto... Tras aquella reflexión recordé los gritos de mi pelirroja.— Esto... ¿crees que Dee estará bien?— Le pregunté algo preocupada.

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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Deirdre Mc Rigan el Mar Nov 25, 2014 9:27 pm

Me había estado peleando con el baño y mi mente imaginándome cosas que podrían pasarle a Satine en su clase de arte. Por mi mente rondó la idea de cómo un profesor depravado de esos que salen en los mangas intentaba camelarse a mi Satine y como con su pincel mágico hacían cosas mágicamente sobre una mesa asquerosamente poco mágica. También me rondó la idea de que un alumno apuesto y sexy se fijara en ella y con su torpeza antinatural me la arrebatara de mis manos de mantequilla. Aquellos instantes de retortijones me hacían delirar y pensar en que quería a Satine para mi sola.

- Un momento, ¿para mí sola? ¿la quiero para mí sola? ¿Eso no es como un comportamiento obsesivo compulsivo? Hay dios…- me sujeté nuevamente la cabeza con las manos e intenté calmarme.

Cuando me quise dar cuenta mis retortijones habían cedido, estaba sentada en una taza de váter y no paraba de pensar en que Satine podía caer en manos erróneas que quería amputar a toda costa. Me levante y me puse nuevamente bien las medias, me acerqué al lavabo para lavarme las manos y me quede mirando al espejo que había sobre este. Me veía reflejada perfectamente, reconocía cada una de mis pecas que cubrían parte de mi rostro. Me pellizque las mejillas haciendo que sobre ellas se apreciara un leve color rojizo causado por estos pellizcos.

- No eres más tonta por que no te entrenas hija. – Me dije a mi misma.

Abrí la puerta para salir de aquel lugar en el que mi mente había desvariado y escuché como hablaban civilizadamente mi hermano y ella. Civilizadamente. Mi hermano. “¡MI HERMANO TIENE DE ESO!” me grite para mis adentros mientras los ojos se me ponían como platos y me volvia a sujetar la cabeza. No pude evitar dar dos zancadas y de un brinco asomarme al salón.

- ¡TÚ! – grité señalando a mi hermano. - ¡Tú, tú y tú!¡Tuuuuuuuuuuuu!

Aquello ya fue el colmo de los colmos de mi ida de olla, ¿Tuuuuuuu? En que carajos estaba pensando, ¿mi hermano que jamás lo he visto arrimarse a una mujer una amenaza? ¿Tuuuuuuuu?

- Tuuuuuuuuu- volví a repetir – eres gay…- dije suspirando y echándome con mi mano derecha mis pelos revueltos hacia atrás. Me dirigí hacia Satine y le besé en la mejilla. – Y ella es mía. – terminé diciéndole mientras la abrazaba como si fuera mi bien más valioso.

Creo que después de mi numerito en el baño imaginando escenas que prefiero no volver a imaginar me quedó claro que Satine era para mí algo más que mi amiga y bueno, a lo mejor se asustaba de mí, pero después de ese día no creo que le asustará nada más.
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Liam Mc Rigan el Mar Nov 25, 2014 10:05 pm

Satine me había afirmado con sus palabras algo que ya empezaba a sospechar. Amaba el arte y le daba igual lo que pensaran los demás. No solía encontrar personas así muy a menudo, pero lo de aquella chica me encantaba, me encantaba hasta tal punto que cuando me pareció que decía que sí a mi propuesta del cuadro casi me emocionó. Iba a tener un cuadro con un mar sin monstruos que me ayudaría a conciliar mi sueño lejos del kraken.   Luego muy amablemente me respondió sobre mis dudas sobre la piscina municipal incluso dándome datos adicionales que ni sabia y me iban a servir de ayuda.

- Esto... ¿crees que Dee estará bien? – me preguntó. Por su tono de voz me dio la impresión de que estaba algo preocupada, pero antes de poder responderla mi hermana entro al salón de un brinco pregonándome con el dedo y acusándome diciendo que era gay. Gay. Súper gay. Mega gay. Admito que me dieron ganas de pegarle un buen zarpazo pero al ver como acto seguido abrazada a Satine, la besaba en la mejilla y decía “Y ella es mía” se me quitaron un poco las ganas.

- Creo que ahí tienes la respuesta. – Dije mirándola y apoyando mi cara sobre mi mano izquierda mientras observaba la situación. Mi cara no era molesta, simplemente era de esas de libro abierto que decía “es tontería de que te preocupes, ¿no ves que es un culo inquieto?”

Mi hermana se había empeñado en que era gay, se le había metido esa idea en ese pequeño cerebrito que tiene bajo ese pelo que no se peinaría ni aunque fuera el fin del mundo. La idea me incomodaba un poco, porque no me había fijado jamás en eso, solo en ella, pero claro, yo prefería no contarle nada porque su reacción podría ser de desaparecer o vete a saber qué.

- Si sigues con esa hipótesis sin sentido te vas a estrellar. – Le amenacé con la mirada. – Que tú no me hayas visto con mujeres no significa que no haya estado. Tengo 27 años y soy de todo menos puritano. – me había tirado de la lengua y tuve que soltarlo.

Era cierto que no había tenido pareja, pero ya se sabe que a veces los tonteos de una noche caen.

- Así que cierra esa boquita de piñón que tienes. – Sabía de sobra que aquello no iba convencer a Dee, tenía la idea entre ceja y ceja y hasta que no me viera con una mujer en una relación formal no se le iba a quitar la idea de la cabeza, pero aquello lo veía tan difícil en esos momentos, más que nada porque veía como la chica que me gusta abrazaba y besaba en la mejilla a alguien que no era yo.

- Por cierto Satine, gracias por aceptar el encargo. – le agradecí para intentar pensar el algo que no fueran mis celos. – Me ayudará tener algo que me acerque al mar.

El mar. Lo extrañaba tanto. El agua en las costas de Irlanda es realmente fría, más en la parte oeste que en la este, pero disfrutaba bañándome en sus aguas y sintiendo las olas sobre mí.

- ¿Bueno se te ha pasado ya tu empacho masivo? – le pregunté a mi hermana.

Intenté dejar de lado aquel sentimiento y volví a mirar aquel cuadro que realmente me había hipnotizado.
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Satine Lawler el Lun Dic 01, 2014 7:00 am

Una conclusión que saqué esa noche fue simple y obvia "Deirdre estaba cómo una puta cabra" y lo demostró cuando apareció gritándole a Liam "¡TÚ! ¡Tú, tú y tú!¡Tuuuuuuuuuuuu! ..... Tuuuuuuuuu" para concluir con un "eres gay…". No pude evitar soltar una risilla ante aquello, pero mi rostro cambio cuando después de darme un beso en la mejilla, de su boca salió la frase "Y ella es mía" mientras me abrazaba y besaba mi mejilla. Me enrojecí cómo un pimiento y la miré por un instante, su rostro se veía tan cerca... pude percatarme cómo sus mejillas estaban rojas, me pregunté qué le habría pasado, pero en aquel momento mi corazón sonaba demasiado fuerte y los nervios me impedían incluso hablar. "¿¡Suya!? ¿Cómo suya?" Eso quería decir que entonces ella era... "¿Mía? Vale Satine, respira hondo" me dije mientras tomaba aire por la nariz y lo soltaba por la boca suavemente de manera disimulada. De por sí ya tenía mis serias dudas de que Deirdre fuese algo más que una amiga para mí, pero achacaba aquellas dudas al hecho de que jamás tuve una amiga de verdad y quizás se debiese a mi poca experiencia en relacionarme, pero cuando me di cuenta de que mi corazón latía a aquel ritmo desmesurado cuando tenía a Deirdre tan cerca, pude percatarme de que aquel algo más existía y todavía más obvio cuando aquel "Y ella es mía" me ruborizó y aceleró el pulso.

Pude tomar contacto con la realidad de nuevo cuando Liam la señaló y contestó a la pregunta que, instantes antes de la escandalosa aparición de Deirdre, le había hecho. Volví mi mirada hacia ella y me reí, dedicándole una sonrisa a aquel rostro tan dulce. Me alegraba ver que estaba bien al fin y al cabo, pues pese a los gritos que se escuchaban desde el baño, pude notar que volvió tan enérgica y vivaracha cómo siempre. Quería preguntarle por qué el enrojecimiento de sus mejillas, tal vez era alérgica a algo y no me lo había dicho, pero antes de poder abrir la boca Liam volvió a hablar, pero ésta vez para amenazar a mi pelirroja por las acusaciones "al parecer infundadas", que su hermana hacía sobre su sexualidad. Me tiré hacia la cadera de Deirdre y me aferré a ella con fuerza, cómo dispuesta a defenderla si osaban tocar uno sólo de sus cobrizos cabellos.

Vale, si Liam quería arreglarlo más bien estaba consiguiendo empeorarlo, por lo que dijo pasó de ser el "puritano" de veintisiete años al "vividor follador irlandés". No pude evitar soltar una pequeña risa al pensar aquello, tapando mi boca para disimularlo. Me senté bien en mi silla soltando la cadera de Deirdre y crucé mis piernas. Era gracioso verlos discutir de aquella manera, eran dos hermanos en toda regla, no pude evitar sentir una pequeña envidia sana, me preguntaba cómo sería tener hermanos, pero aquello era algo que no averiguaría. Me quedé divagando en la idea de tener una pequeña hermana de cabellos dorados cómo los míos, a la cual cuidar, defender y mimar, llevando a mi pequeña hermanita de la mano a jugar a los columpios en los cuales me encantaba sentarme a mecerme mientras pensaba en mis cosas.

Liam me volvió a trasladar a la realidad cuando su voz interrumpió mis pensamientos agradeciéndome que accediese a pintarle aquel cuadro, realmente tenía una conexión con el mar bastante intensa y daría todo de mí para conseguir pintar algo que lo trasladase al mismísimo centro del océano, rodeado del azul intenso de las aguas marinas y con aquellos rayos del sol iluminando aquel hermoso océano de tonos azulados.

No es nada, a mi también me encanta el mar así que será un placer hacerlo, pintar es algo que amo y si junto dos cosas que adoro, supongo que puede salir algo bueno de todo ello.— Le comenté a Liam mientras subía mis piernas y las cruzaba a modo de cestita.

Cuando lo escuché preguntarle a Deirdre sobre su empacho me giré sorprendida a mirarle el rostro, era cierto que había llevado mucha cantidad de comida basura a la juntada, pero yo al menos no había comido mucho cómo para provocarme dolor de estómago, supongo que me acostumbraba a comer lo que me apeteciese y guardar lo que sobrase. Me quedé esperando la respuesta de ella pero me sentí realmente preocupada cómo para esperar a que se dignase a responder al "gay de Liam".

¿Estás empachada? ¡Te haré una manzanilla!— Le dije mientras me levantaba de un salto para dirigirme a la cocina, donde puse rápidamente agua a calentar y buscaba en la alacena un saquito de manzanilla para hacérselo a Deirdre. Me quedé pensando en todo lo que estaba ocurriendo, todavía me encontraba desorientada, la aparición de Liam, aquel "Y es mía" de Deirdre... Recordar aquello me hizo enrojecer, haciéndome pensar una vez más qué era Deirdre para mí. Mientras el agua hervía fui a la habitación en la que dormiría Liam y preparé la cama con unas sábanas azules con conchas de colores dibujadas en el final de ésta. Volví a la cocina y le llevé la infusión a Deirdre, dándosela para que la tomase.

Después de tomarla podríamos ir a dormir, nos vendrá bien descansar.— Le comenté mientras levantaba la mesa y llevaba todo a la cocina, tras lo cual me quedé al lado Deirdre a la espera de que se tomase la manzanilla.
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Deirdre Mc Rigan el Jue Dic 04, 2014 12:38 pm

Después de mi súper numerito en el baño, mi entrada en escena tras mi imaginación implacable con pinceles mágicos con escenas indeseables, una acusación por la cara que mi hermano había frenado con sus comentarios de Don Juan y una posesión por la cara hacia Satine no me quedaban fuerzas para mucho más. Estaba agotada de tanta cosa, mi cerebro decía basta y mi estómago pedía un respiro. Satine se ofreció a hacerme una manzanilla que aunque he de admitir que no era algo que adoraba sé que mi estómago lo iba agradecer, un poco de asentamiento le vendría bien.

Mientras la preparaba me dio tiempo a pensar en mi acusación hacia Liam. Sabía perfectamente que un día me daría con un canto en los dientes, que recibiría un golpe, pero era mi forma de decirle “te quiero”, haciéndole rabiar. Había días que me daban ganas de abrazarlo y no soltarle, dormir con él y sentir ese calor tranquilizador.

Cuando Satine me trajo la manzanilla la puse sobre mis manos algo frías mientras soplaba un poco.

- Después de tomarla podríamos ir a dormir, nos vendrá bien descansar. – dijo mientras ordenaba la mesa, llevaba todo a la cocina y finalmente se sentaba a mi lado.

Satine tenía toda la razón.

- Esto hará que mi súper empacho desaparezca y pueda dormir tranquila, no te preocupes. - contesté a la pregunta de mi hermano refiriéndome a mi querido empacho múltiple.

Observando a mi hermano y después a Satine me entró una especie de pánico sin saber muy bien por qué, pero quería que aquellos dos se llevaran bien. Odio estar en una situación donde no se soportan. Habrá días que lleve a Satine a casa, quería que conociera a Cappuccino y otros quería ir a la piscina todos juntos. No quería por nada del mundo malos momentos, ya tuve suficientes tiempo atrás. Le di un sorbo a mi manzanilla notando el calor pasar por mi garganta y llegar hasta mi estómago delicadamente.

- Sé que no viene al caso, pero ya que estamos los tres juntos quiero expresar lo que siento. – bajé mi mirada a la taza que estaba rodeada por mis manos que poco a poco iban calentándose. – Lo cierto que nunca pensé que nada de esto pasaría. No imaginé conocer a alguien como tú. – dije refiriendo mi mirada a Satine. – Ni pensé que aparecerías así Liam. – añadí rectificando mi mirada hacia mi hermano. – pero ya que estamos lo diré. No tengo ganas de celos de hermano zumbado, ni juzgamientos que no vienen a cuento. Por fin he conseguido hacer una amiga y es muy importante para mí. Me gustaría que os llevarais bien. Puede que a lo mejor pido algo difícil, pero no quiero malos momentos. Quiero ser feliz de una vez por todas, ¿me comprendéis? – apreté mis manos sobre la taza con algo de nerviosismo. – Solo era eso…

Me sentía un poco mal por lo que acababa de decir, pero si me comprendían y quería sabía que lo iban a entender. Quería mucho a mi hermano, pero también deseaba estar con Satine. Sentía que me comprendía, que se preocupaba, que era como mi persona y no tenía ganas de perder aquello que tan fugazmente me había llegado.

- Igual que quiero mucho a mi hermano, te quiero mucho a ti Satine. Tengo ganas de ir a mil sitios contigo, de tener recuerdos que colgar en mi pared, de conocerte mejor y…- me paré a pensar un segundo. - …y creo que me he golpeado la cabeza en el baño, vaya con lo que os acabo de soltar. – El rubor de mis mejillas se asomó de la nada. Miré a Satine mientras le daba otro sorbo a la infusión. – Será mejor que nos vayamos a dormir, no quiero seguir hablando y soltando cosas que pueden arruinar todo.

Había hablado demasiado. Realmente mi cabeza ya no daba para más aquel día, necesitaba descansar, dormir y esperar que llegará un día más que pudiera recordar.
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Liam Mc Rigan el Jue Dic 04, 2014 1:48 pm

Debo admitir que aunque no lo mostrara estaba pegando brincos de alegría por el cuadro que aquella chica tan amablemente había aceptado hacerme. Me quedé tranquilo al ver como Satine se encargaba de ofrecerle una manzanilla a mi hermana. Aquellos pequeños detalles demostraban como era una persona realmente y aquello me dejó algo más tranquilo.

Cuando Satine se sentó junto a mi hermana después de haber recogido la mesa y hacer un par de cosas más mi hermana nos dedicó unas palabras que me dejaron algo sorprendido. Mientras hablaba la observaba como se explicaba y como pedía por favor que nos lleváramos bien. La verdad que aquella chica no me incitaba a querer matarla ni nada, era amable y agradable, si me causaba algo de envidia esa forma de actuar que tenía mi hermana con ella, pero en ningún momento tuve sentimientos de hermano psicópata. Cuando terminó de expresar sus sentimientos aquel rubor tan dulce suyo se asomó en sus mejillas pecosas. Me encantaba verla así, me daban ganas de abrazarla y hacerla mía, pero aquello era totalmente imposible…

- Puedes estar tranquila boba…- dije levantándome de la silla para colocarla bajo la mesa. – No seré Owen.

Sabía que todo lo que acababa de decir le había costado y que le habían venido recuerdos a la cabeza que podían quitar aquella expresión dulce de su rostro.
Apoyé mis dos manos sobre la mesa y miré a Satine.

- Mejor será descansar como tú dices. – no pude evitar sonreírle cálidamente mientras salían las palabras por mi boca.Si no descanso mañana no me veré con fuerzas de ir a la piscina, e imagino que vosotras dos tendréis planes ¿no? Así que yo me retiro.

Me acerqué a mi hermana y le revolví con mi mano su pelo desordenado ya de por sí para finalmente darle un beso de buenas noches en la cabeza. Percibí su olor unos segundos, pero suficientes para recordar cada segundo que pasaba con ella en casa. Volví a elevarme y poniéndole una mano en el hombro a Satine volví a dirigirle la palabra.

- Te daría un beso en la cabeza como a ella, pero no quiero zarpazos. – dije refiriéndome a mi hermana. Le apreté un poco el hombro como símbolo de afecto y lo retiré. – Por cierto mi habitación es…- me quedé mirando desde arriba a Satine esperando a que me respondiera. Podría ir abriendo puertas pero no era mi casa ni un niño de cinco años con curiosidad excesiva pero la educación era lo primero ante todo.
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Satine Lawler el Jue Dic 04, 2014 5:25 pm

Escuchar a Deirdre soltar todas aquellas palabras me dejó con el rostro entre una mezcla de seriedad y sorpresa, era obvio que esa chica lo había pasado realmente mal, pero no indagaría en ello. Me apoyé contra la pared y me quedé escuchándola con atención en silencio, observándola con detenimiento mientras sostenía aquella taza y se abría explicándonos cómo se sentía. Sería una cínica mentirosa si dijese que no sentí celos cuando se refirió a Liam, pero las palabras que me dirigió a mi tuvieron mayor importancia y me calaron más hondo. "¿Nadie cómo yo?" Realmente yo siempre fui rara, diferente... incluso para mis padres, pero jamás imagine que alguien se referiría a mi característica rareza cómo algo bueno y Deirdre acababa de hacerlo. Cuando terminó de hablar me decidí a responder con unas pocas palabras.

Respecto a Liam no tengas ningún problema, me cae muy bien, y no porque sea tu hermano, si no porque es una persona muy agradable y eso se ve a simple vista.— dije dirigiendo mi mirada hacia Liam y dedicándole una dulce sonrisa.— Además que es alguien que te adora y eso es algo que lo tiene a flor de piel, es muy fácil darse cuenta de algo así, además que quien es importante para ti, también lo es para mí, Dee— Dije clavando mi mirada en Deirdre.— Además que yo también quiero vivir muchas cosas a tu lado y evitar que te golpees la cabeza la próxima vez.— Le dije completamente ruborizada a modo de broma, llevando mi mirada hacia otro lado para evitar que me vieran en esas condiciones, aunque era algo más que evidente por la rojez de mis mejillas.

A Liam se lo veía bastante emocionado respecto a la piscina, en parte eso me enterneció e hizo sonreír, pero algo que no esperaba fue aquel acto de cariño que hizo al agarrarme el hombro, cuando sentí aquel ligero apretón, llevé mi mano hacia la suya, poniéndola encima de la de él con calidez, cómo respuesta a su gesto de cariño. Cuando iba a indicarle sobre dónde quedaba su habitación, el timbre sonó y honestamente me preguntaba quien sería a estas horas, quizás fuese doña Fina para quejarse de los ruidos, no podría ser nadie más, pero cuando abrí la puerta me quedé pálida.

"Oh, my god... It cannot be true..."— dije en mi idioma natal mientras retrocedía dando pasos hacia atrás sin perder de vista a quien había llamado a mi puerta...
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Matthew Baldwin el Jue Dic 04, 2014 5:55 pm

Estaba ansioso por verla, ya hacía un tiempo que había llegado a París con Shelly y pese a no tener casa todavía, lo que más me urgía era ver a mi amada Satine. Di gracias que conseguí que Denise supiese dónde vivía mi Satine, pues es lo que me permitió salir corriendo en su encuentro sin si quiera avisarla, cayendo por sorpresa en su piso, aunque estaba segura de que Shelly se enfurecería cuando supiese que iba a visitarla sin esperarla, pero es que el encuentro con Satine debía ser inmediato y no podía esperar a que Shelly volviese al hotel para ir a buscarla. Cuando llegué a aquel enorme edificio, me quedé a la espera de que alguien apareciese y no tardaron en aparecer dos jovencitas a las que les pedí con una de mis sonrisas de galán que me dejasen la puerta abierta, pude escuchar tras ingresar a ella cómo decían "¿ése no era Matthew Baldwin?" pero para su desgracia yo ya corría escaleras arriba. Supongo que ser un joven galán escritor de novelas de amor, reconocido mundialmente era algo que no pasaría desapercibido tan fácilmente.

Al llegar a la puerta del domicilio de Satine, me acomodé mis pantalones vaqueros, piqué con el pie el suelo para calzar bien mis zapatos negros, estiré con la mano mi camiseta celeste con la palabra "Love" escrita en cursiva azul marino y me acomodé el abrigo blanco y celeste que siempre llevaba desde hacía años. Pasé mi mano por mis cabellos rubios, buscando acomodarlos y retiré mis gafas de sol colgándolas de la camiseta. Amarré con fuerza la bolsita marrón con el moñito rojo que contenía una lif de peluche, un homúnculo de un juego al que Satine jugó una vez hacía unos años, la cual era su homúnculo en dicho juego, y el cual sería mi obsequio por volver a verla en compensación de aquella mokona blanca que tanto amaba.

Toqué el timbre y tragué en seco, estaba realmente nervioso, hacía muchísimos años que no veía a mi pequeña y deseaba volver a achucharla cómo antaño, cuando la puerta se abrió, aquel rostro lleno de pendientes y esos ojos azules cómo el cielo me hipnotizaron.

Satineeeeeeeeeeeeee~~ I missed you so much!— Le dije mientras me tiraba sobre ella y la abrazaba con fuerza. Le di un pico en aquellos labios decorados con un pendiente, cómo hacía antaño y la agarré de las manos con energía.— You're so cute my darling!— Me quedé durante unos instantes duro mirando a mi alrededor, estaba tan emocionado con Satine que ni me había dado cuenta de que había más gente, así que me dispuse a cambiar el idioma hacia el francés y ser un poco cortés con la gente que ni si quiera había visto al entrar.— ¡Ah! Hola, gentecilla, perdón no os había visto.— Dije un poco nervioso, realmente esperaba que no me reconociesen, pero si a alguno de los dos les gustaban las novelas románticas era más que obvio que me reconocerían. Intenté disimular cambiando rápidamente de tema, recordando la bolsa que tenía entre mis manos.

Par ti, Satine, hacía mucho tiempo que deseaba darte ésto.— Le dije mientras colocaba la bolsa en sus manos, deseando ansioso que le gustase el peluche de la lif verde del Ragnarök.

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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Deirdre Mc Rigan el Jue Dic 04, 2014 9:36 pm

Me tranquilizó saber que mi hermano y mi preciosa Satine se llevarían bien, incluso observé como mi hermano tenía un gesto de cariño con ella, cosa que era inusual en él. No pude evitar sonreír como una tonta cuando mi querida muñeca de porcelana me afirmó que deseaba lo mismo que yo, incluso sus palabras de cuidarme para que no me volviera a golpear aquella cabeza loca mía me emocionaron. Todo iba viento en popa.

Justo cuando vi como Satine iba a enseñarle la habitación a mi hermano sonó el timbre de la puerta, ¿a estas horas? ¿Quién sería? Vi cómo iba calmadamente hacia su puerta y la abría mientras yo la seguía con la mirada.

- "Oh, my god... It cannot be true..." – escuché inmediatamente.

Aquello me descolocó unos segundos y no pude evitar asomarme rápidamente sin soltar mi taza de manzanilla calentita. Había un hombre con los mismos cabellos rubios que Satine diciendo cosas animadamente, tan animadamente que observé como la abrazaba y besaba…¿QUÉ?. Intenté que mi taza no se resbalara de mis manos mientras me daban unas ganas mortales de estamparle la taza a aquel tipo sobre la cabeza. Acto seguido escuché como me saludaba como si no hubiera pasado nada…

Sí, todo aquello que había pensado en el maldito baño se estaba cumpliendo. No sé si era de arte, chino, o ciencias políticas, pero recordé el maldito pincel mágico con un no mágicamente momento…

- Tú…

Estaba apretando la taza con todas mis fuerzas notando como mi corazón se aceleraba por segundos. “Tu….Tu…Tu…!TU!” Pensé en mis adentros.

- ¡¡Tuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!! – dije señalándole como si hubiera cometido el peor de los crímenes. - ¡ALEJA TU PINCEL DE ELLA!

Me tapé la boca inmediatamente mientras seguía sosteniendo con la otra la taza. ¿Qué narices había dicho? Eso debía quedarse en mi cabeza, no ir proclamando pinceles ajenos por el mundo.
Mi cabeza comenzó a pensar mientras veía como la seguía teniendo entre sus brazos. Me los imaginé felices, correteando por un campo, dando brinquitos, felices y contentos y después una casa, su casa para ser exactos, y sus hijos ¿hijos? “¿HIJOS? ¿ESTAMOS DE COÑA DEE?” me grité a mí misma para mis adentros. Me abalancé sobre Satine y mientras veía como aceptaba un regalo de aquel hombre la volví a atrapar con mis brazos. ¿A qué narices venía esa actuación mía? Acababa de ver como la había besado y me moría de la rabia ¿Y si eran novios? ¿Y si era su pareja? Estaba interponiéndome. Inmediatamente la solté y me puse de cuclillas en el suelo sujetando mis rodillas con mis manos. Me moría de vergüenza por lo que acababa de pasar. ¿En serio había gritado lo del pincel? Inmediatamente me levante y me abalancé sobre mi hermano escondiéndome tras él.

- Lo siento…- susurré entre dientes mientras me asomaba tras la gran espalda de mi hermano.

Puse la cabeza sobre la espalda de Liam. Había cometido una estupidez después de ver como la besaba y solo se me había ocurrido gritar que alejara su pincel de ella. Aquello era mi fin…

- ¡¡¡¡Estupidos pinceles!!!! – dije con mi cara hundida en la espalda de Liam. Sentía el rubor de mis mejillas y por nada del mundo pensaba volver a asomarme para ver la cara a aquel hombre que acababa de robarme a mi dulce Satine.

“Ibamos viento en popa y nos acabamos de naufragar Dee” pensé.
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Liam Mc Rigan el Jue Dic 04, 2014 10:16 pm

Me sorprendí cuando Satine puso su mano sobre la mía, aquel símbolo demostraba mucho, pensé que a lo mejor le incomodaría o vete a saber qué, puesto que no a todas las personas les gustan el contacto físico con personas que acaban de conocer. Me sacó de mis pensamientos un timbrazo que evitó que Satine pudiera enseñarme la que iba a ser mi habitación aquella noche. Observé como mi hermana no le quitaba la vista de encima y que cuando llegaba a la puerta y la abría esta se alarmo y salió disparada a la entrada. No escuché muy bien quien era el que hablaba tras la puerta, pero si escuche a mi hermana gritar que alejara su pincel de ella. Realmente no comprendía nada, pero mis ojos quedaron como platos cuando gritó aquello. Estaba de pie tras la mesa y no veía nada, incluso me alarmé, así que me acerqué y vi a mi hermana en el suelo sobre sus rodillas mientras un joven bastante llamativo estaba tras la puerta. Inmediatamente Dee ese levantó y se puso tras de mí sujetándome fuertemente mi chaqueta, casi podía notar la fuerza por como tiraba. Estaba nerviosa.

- ¿Dee? – elevé mis brazos intentando sacarla de mi espalda, pero era imposible. Escuché como se disculpaba y terminaba gritando algo de unos estúpidos pinceles.

Me volví a girar para mirar más detenidamente a aquel joven. No pude evitar suspirar mientras dejaba caer los brazos en modo derrota. Aquel joven realmente me sonaba de algo y no lograba recordar de que.

- Deirdre Mc Rigan ¿a qué han venido esos gritos? – dije muy seriamente. Aquellos arrebatos no eran buenos, un día de estos le iban a causar más de un disgusto.

- Disculpadla por favor…- dije mientras me pasaba la mano sobre la nuca.

Quería quitármela de la espalda pero sabía que si lo hacía iba a matarme. Desde que era pequeña cada vez que le pasaban cosas así se escondía tras de mí y es totalmente imposible retirarla hasta que ella lo decide, es decir, hasta que su rostro volvía a ser de un color normal, pero aquello simbolizaba que era consciente de lo que había hecho, así que era una lección para ella. Decidí esperar a que por sí sola decidiera moverse.

- Tu pincel está a salvo.- dije señalando al joven que tanto me sonaba su cara. – Ahora mismo no creo que se separe de mi espalda hasta que vuelva a ser persona. – añadí con una sonrisa natural. – Por cierto, tu cara me suena…¿nos hemos visto antes?

Realmente me sonaba mucho, y quitando el pequeño dolor de los dedos de Deirdre clavarse en mi espalda no paraba de rondarme la idea que lo había visto en algún lugar. Mientras esperaba su respuesta arrastré a mi hermana como pude a mi pecho porque realmente me estaba destrozando la espalda y no tenía ganas de ir a la piscina mañana y que pensaran lo que no era porque mi querida hermana había decidido arrancarme la espalda con sus dedos. Hice que su rostro se apoyara sobre mi hombro para que no vieran lo que no quería que vieran. Su rostro pecoso más rojo que un tomate.
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Satine Lawler el Vie Dic 05, 2014 2:58 pm

"¿Qué diantres hacía Matthew en Francia?" o mejor dicho... "¿Cómo recórcholis se había enterado de dónde vivía?" No es que la visita de Matt me molestase pero era algo que no esperaba en absoluto. Lo pude ver cómo me saludaba con su escandalosa naturalidad que tenía conmigo y sus hermanas, supongo que algo que me encantaba de Matt era que me tratase con el mismo amor y me cuidase de la misma manera que a Anna, Ann y Shelly, pero de ahí a besarme en los morros... Vale que era algo que hacía desde que éramos pequeños, pero ésto era Francia, no yankeelandia... Solté un largo suspiro y agarré la bolsa que me había dado, sosteniéndola entre mis manos.

Gracias Matt.— Le dije sonriendo con calidez. Me preguntaba que habría en el interior de la bolsa, hacía realmente mucho tiempo que no recibía un regalo de nadie.

Lo que iba a pasar a continuación si que era algo que no esperaba en absoluto, por algún motivo Deirdre comenzó a gritarle a Matt diciendo que... "¿Alejase su pincel de mi?" Vale, aquello si que había sido extraño... "¿Qué le estaba ocurriendo a Deirdre?" Sentí que algo realmente doloroso le acababa de pasar cuando finalmente acabó hecha un ovillo en el suelo, pero... "¿Qué podía ser?" La única explicación que me quedaba era que se habría puesto celosa pero... "¿de qué?"  Me ruboricé un instante, pero a ser sinceros no creía que fuese posible que Deirdre me viese de esa manera.

 ¿Dee?— Pregunté mientras acercaba mi mano hacia su hombro para ver si levantaba el rostro, pero antes de que mi mano llegase a rozar su hombro, salió despedida hacia Liam, escondiéndose tras él cómo una niña pequeña. Pude escucharla disculparse, imaginaba que aquella disculpa sería por los gritos, pero me volví a sentir totalmente perdida cuando volvió a gritar "¡¡¡¡Estúpidos pinceles!!!!" Por mi mente comenzaba a cundir la desesperación y aunque mi rostro que tan sólo mostraba cara de desconcierto se mantenía ligeramente tranquilo cómo la mayor parte del tiempo por mi mente pasaban preguntas desesperadas cómo... "¡¿De qué pinceles está hablando?!"

Me estaba preguntando a mí misma si realmente el empacho la estaba haciendo alucinar, o quizás estaba sintiéndose mal por algo que hubiese hecho Matt pero... "¿Qué?" Me quedé en silencio, bastante dolida por no haber llegado ni a rozar su hombro antes de que saliese despedida hacia Liam, pero tan sólo desvié mi rostro a un lado y no dije palabra hasta que escuche a Liam disculparse por ella. Era obvio que Liam había calado a Matt, el cual siempre disimulaba respecto a su fama, algo de lo que mi humilde primo jamás alardeaba, pero ésta vez mi primo me odiaría un poco, pues quería sacar a Deirdre de aquella situación a toda costa.

Es Matthew Baldwin, el escritor de novelas más reconocido de ésta época.— dije mientras me acercaba al mueble en el que tenía su último libro y lo sacaba, enseñando su foto que salía en el interior de éste.— Que por cierto primo, ¿cuándo sacarás “Amour printemps”? En París no se habla de nada más que de eso. ¿A qué esperas? Tengo ganas de una novela nueva.— Le comenté con ansias mientras miraba a Deirdre escondida en el pecho de Liam. Realmente habría ido a abrazarla para sacarla de aquella situación, pero supongo que no tenía ninguna posibilidad de hacer algo así teniéndola él en aquella posición. Suspiré y llevé mi rostro a un lado, dejando el libro sobre la mesa que acabábamos de comer y me decidí a abrir el regalo que Matt me acababa de hacer, del interior de la bolsa salió una Lif de peluche verde, pequeñita y rechonchita. Era increíble... Matt todavía recordaba que jugué al Ragnarök, era realmente atento mi dulce primo salido de Yankeelandia.

Gracias Matt, es hermosa.— No estaba segura de cómo llamar a aquella preciosidad que tenía en mis manos, la alcé hacia el techo y miré hacia arriba, por un instante pensé en llamarla Alice, cómo la vampira de crepúsculo, ambas tenían los pelos abiertos para los lados y despuntados, pero sentía que tenía que ser algo también en honor a mi primo, ya que él fue quien me la regaló, fue entonces cuando recordé la segunda novela que publicó, “El calor de Madamme Red”, en el que una joven de la época victoriana se enamoraba de un hombre de buena familia, por el que se acaba suicidando al enterarse que debía casarse con otra mujer de importante título, lo que me recordaba mucho a Romeo y Julietta en parte. Recordé una serie que había visto de dibujos japoneses que hacían que aquel drama fuese una historia diferente, sin perder aquella esencia, realmente buena.

Julietta...— Dije mirando hacia la lif de peluche.— Julieta Fiammata Asto Capuleto— Dije embobada en aquel peluche antes de volver a ponerlo entre mis brazos y acercarme a darle un beso en la mejilla.— Por cierto, perdón por ser descortés, no me esperaba todo esto, éste es mi primo Matthew Baldwin, su madre es hermana de la mía y solía ir a Inglaterra a visitarnos por navidad.—  Les dije señalando a mi primo.— Ellos son los hermanos Mc Rigan, Deirdre y Liam.— Les dije en dirección a ellos.


Última edición por Satine Lawler el Vie Dic 05, 2014 4:26 pm, editado 1 vez
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Matthew Baldwin el Vie Dic 05, 2014 4:25 pm

Me sentía cómo "Alice in Wonderland", sentía que todo lo que estaba sucediendo carecía del más mínimo sentido, pues después de que mi pequeña Satine me agradeciese el regalo, la pelirroja que había en su casa comenzó a gritarme fuera de sí. Muy bien, mi amada Satine tenía amigas esquizofrénicas, me estaba empezando a preocupar en qué ambiente estaría envuelta. Pude después de aquel ataque de locura, aquella pelirroja se hizo una bola en el suelo, vale... a parte de esquizofrénica, bipolar, pero lo peor para mí fue ver cómo mi adorada prima se dirigía en su ayuda para no conseguir nada. Aquello hizo que mi rostro se quedase serio, sin un ápice de otro sentimiento en mi rostro. Me quedé observando a Satine, sin meterme en sus cosas, no tenía la más pálida idea de qué ocurría, pero no quería interferir en sus asuntos personales con la pelirroja, pero estaba más que claro que algo tenía contra mí aquella pecosa.

Cuando aquel fornido chaval comenzó a preguntarle que le pasaba, se me hizo más que obvio que sería o el novio, o alguien de su familia, lo cual tampoco me importaba demasiado, ahora sólo me preocupaba Satine, que tenía esa carita que reconocía a la legua que aunque solo demostrase sorpresa, algo en su interior la estaba afligiendo... Cosas cómo esas sólo las notaba yo... hacía tantos años que la conocía que por simplemente la forma de su boca podía saber cómo se encontraba.

No pasa nada...— Le respondí al chico tras el que se escondía la histérica pelirroja de desorden mental severo... "Tu pincel está a salvo... ¿De qué demonios hablaban?" Me miré el pantalón para ver si no me había dejado la bragueta abierta y se escapase "mi pincel", pero no se trataba de éso pues mi "pincel" estaba bien guardadito en su "estuche". Me quedé pensativo durante unos instantes, intentando averiguar a qué hacía referencia con los dichosos pincelitos de las narices, pero no conseguí sacar nada en claro. Mis pensamientos se cortaron cuando aquel muchacho me reconoció sin reconocerme, por lo que me intenté hacer el loco.

Emmm... no se... supongo que dicen que todos tenemos un doble y...— No pude ni terminar de hacerme el idiota entre risitas nerviosas que mi prima me tiró todo el plan al suelo dejándome de piedra y totalmente blanco. Ésta satine...

Cuando mi prima me preguntó por la entrega de mi último libro me recordó que debía llamar a mi editora para entregárselo, pero no era algo que podía decir allí y menos delante de desconocidos.

Emmmm, pronto, pronto... mira, parezco italiano, ¡je! — Dije buscando disimular.— ¡Pronto! — dije imitando a un italiano. Realmente fue un doble sentido bastante curioso, pues alguna palabra que otra sabía en italiano y decir "listo" era algo que sabía y cómo mi libro ya estaba terminado, fue una gracia muy enrevesada.

Por fin mi amada Satine abrió su regalo y observó la lif, observándola ensimismada mirar aquel peluche de tamaño medio que alzaba hacia el cielo pensativa, cuando la escuché no pude evitar sonreír con calidez mientras la observaba, "Julietta"... cómo aquella joven de la obra de "William Shakespeare"... ésa era mi pequeña Satine. Cuando se acercó abrazándola y me dio aquel beso en la mejilla llegué incluso a ruborizarme, gestos cómo aquel hacía años que no sentía, por lo que me llevé la mano a la mejilla que me besó y la observé sonriendo con calidez. La abracé desde detrás y me quedé con mi cabeza apoyada en la suya.

Cuando me presentó a los hermanos Mc Rigan, los saludé con mi mano y una amplia sonrisa, mientras que con la otra abrazaba a Satine por encima del hombro, rodeando su cuello y agarrando su otro hombro con la mano.

¡Encantado de conoceros!— Dije moviendo mi mano en su dirección con una sonrisa.
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Re: Noche de chicas y una visita inesperada [Priv.]

Mensaje por Deirdre Mc Rigan el Vie Dic 05, 2014 7:05 pm

Oficialmente se me había ido la olla totalmente. Había soltado un arsenal de cosas en un microsegundo a un desconocido que no me conocía nada y estaba segura que pensaría que necesitaba un internamiento urgente en un psiquiátrico como los de las películas, estoy más que segura. Mientras mi hermano me gruñía por lo que acababa de hacer, se disculpaba por mí y le preguntaba a aquel joven rubiales con un pincel altamente peligroso cerca de mi Satine quien era, me arrastró hasta su pecho para evitar que terminara de arrancarle la espalda. Estaba tan nerviosa que ni yo misma me di cuenta la fuerza con la que le agarraba.

“Es Matthew Baldwin, el escritor de novelas más reconocido de ésta época. Que por cierto primo, ¿cuándo sacarás “Amour printemps”? En París no se habla de nada más que de eso. ¿A qué esperas? Tengo ganas de una novela nueva.”

La voz de Satine resonó en mis oídos ¿había dicho Matthew Baldwin? ¿El mismo Matthew Baldwin? ¡MATTHEW BALDWIN! Oh dios…ahora si que me moría de vergüenza, ¡¿qué había hecho?! Tenía ganas de llorar ahí mismo, pero me aguante pegando mi cabeza aún más sobre el pecho de mi hermano. Soy fan de ese hombre desde que salió su primera novela y había sido tan estúpidamente descerebrada de ni darme cuenta, ¡solo me fije en ese maldito beso!

“Por cierto, perdón por ser descortés, no me esperaba todo esto, éste es mi primo Matthew Baldwin, su madre es hermana de la mía y solía ir a Inglaterra a visitarnos por navidad.”

Aquello terminó de rematar mi vergüenza y empecé a llorar sobre la camiseta de mi hermano la cual sujetaba fuertemente. Solo eran primos y yo acababa de hacer el mayor ridículo del mundo. Tenía unas ganas enormes de salir corriendo pero no podía moverme puesto que aquel nerviosismo hacia que me temblaran las piernas. Intenté elevar la mirada para mirar a Liam.

- Liam…- dije casi sollozando.

Sabía que me merecía el peor de los castigos pero en ese momento necesitaba salir de ahí, moverme y lavarme la cara. Sentía que había actuado de la peor forma posible, me imaginé que Satine incluso estaría enfadada por todo lo que había soltado en un momento sin derecho alguno. Quería salir de ahí, lo necesitaba.

- Por…- no pude terminar la palabra sin que se me hiciera un nudo en la garganta así que le di un pisotón en el pie y un empujón como señal para que me llevara dentro. Esperé unos segundos a que reaccionara después de haberle destrozado de un pisotón su pie.

“¡Encantado de conoceros!” dijo aquel joven que seguía hablando como si realmente nada hubiera pasado. Si había pasado, ¡había pasado mucho! Notaba las lágrimas de rabia salir de mis ojos que ardían de tanto aguantar e intente limpiarme con la camiseta de mi hermano. Volví a elevar la mirada hacia él para suplicarle que me llevara al baño o me soltara por la ventana, tentándome más la segunda opción como método de escape.
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Deirdre Mc Rigan

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