Un día libre, un plantón y un príncipe azul [Priv.]

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Un día libre, un plantón y un príncipe azul [Priv.]

Mensaje por Marie Leblanc el Mar Nov 18, 2014 1:25 am

¡Por fin era sábado y tenía el día libre! Había quedado con Marta, una compañera de trabajo para ir al bosque a hacer un picnic, por lo que me levanté muy temprano para preparar todo. Agarré un tupper de tres litros redondo, el cual llené con diferente comida. Por un lado salteé pollo con repollo y zanahoria, cocido en salsa de soja, por otro lado arroz, tortilla dulce con jamón, gambas rebozadas y buñuelos de cerdo. Llené aquel tupper, esperaba que Marta comiese bastante, porque me dio la impresión que hice demasiada comida para dos. Metí en un gran bolso color rosado el tupper junto a 2 botellas de refresco de limón y dos tenedores con sus respectivas servilletas. Estaba emocionada, era la primera vez que quedaría con alguien fuera del trabajo, y me hacía ilusión tener al menos una amiga, porque la verdad... me sentía realmente sola.

Metí mi teléfono, la billetera con dinero, un paquete de pañuelos y una tableta de chocolate en un neceser color crema y lo guardé en aquella bolsa rosada llena de comida, dejándola al lado de la puerta de la calle de casa. Corrí hacia el armario y saqué un mono blanco con flores, con una gomita en la cadera, de pantalones cortos de medio muslo, fino y fresco. Para los pies escogí unas botas marrones simples, sabía de sobra que ir con bailarinas al bosque no era buena idea. Me eché cacao en los labios y agarré un mechón de pelo del lado izquierdo con dos pinzas de color naranja con flores, dejando así mi pendiente de perla a la vista. Saqué por fuera de mi ropa el collar que tenía el nombre de mi hermana y mío, y tras echarme perfume de vainilla, agarré el bolso y salí en dirección a la parada del autobús que me dejaría a las afueras, cerca del bosque. Realmente me hacía falta un medio de transporte, pero si era realista, un coche se me hacía un gasto muy grande aunque cobrase bien.

El autobús tardó treinta minutos en dejarme en las afueras y tardé quince minutos más en llegar al bosque. Una vez allí caminé adentrándome en él, hasta llegar al punto de no ver la carretera y estar rodeada de árboles y de pasto verde. Me senté bajo un árbol y abrí el bolso, sacando el neceser en el que tenía el móvil para ver la hora. Cuando observé el teléfono vi un mensaje de Marta, en el cual me decía de que no vendría, disculpándose. Me entristecí mucho, tanto esfuerzo tirado a la basura para acabar sola en aquel bosque. Rodeé mis rodillas con los brazos, hundiendo mi cabeza en ellas, sin poder evitar que las lágrimas brotasen de mis ojos. Ése era mi destino, estar sola... Y allí quedé, llorando desolada, perdida en un bosque, agradeciendo que nadie me viese en ése estado.

Podía escuchar el sonido de los pájaros, con su aleteo agitando las hojas de los árboles. Las cigarras rompían el silencio con su largo sonido estridente, y entre aquellos sonidos de la naturaleza, estaban mis sollozos causados por la soledad.
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Re: Un día libre, un plantón y un príncipe azul [Priv.]

Mensaje por Yves Agotnes el Mar Nov 18, 2014 4:25 am

Ya había conseguido terminar con todos los tramites para el ingreso a la universidad, la mudanza realmente se me había hecho tranquila al ir a un departamento ya amueblado hasta que decidiera donde viviría definitivamente veía tonto el hecho de comprarlo a pesar de tener el dinero para hacer dicha transacción, por lo que tenía tiempo para poder relajarme antes de comenzar las clases y ponerme a estudiar y al ver que el día era bastante agradable decidí dirigirme al bosque para poder practicar un poco de tiro, hacía tiempo que no lo hacía y no quería perder mi puntería.

Me puse un pantalón de jean azul, mi remera color verde manzana y un chaleco marrón con lana por dentro, saque del armario mi Arco junto a mi cajac con las flechas, realmente era una actividad que siempre había conseguido relajarme y podía disfrutarla plenamente, mientras me dirigía a la calle en busca de algún taxi para que me llevase a las afueras de la ciudad comencé a pensar seriamente en que debería conseguir mi propio medio de locomoción al menos si tenía planeado seguir haciendo este tipo de cosas, que realmente era algo que deseaba hacer a menudo. Al llegar a la calle no tardó en parar un taxi, me inmute frente a la extraña expresión del taxista al escuchar mi petición, aunque era algo normal ya que no era algo muy normal ver a alguien con un arco pensando en adentrarse en un bosque, por un momento pensé en que pasaría por la mente de aquel taxista y no pude evitar que se me escapara una pequeña risilla.

Una vez que el taxista me dejó a las afueras de la ciudad, comencé a adentrarme en aquel bosque, el aroma de aquel lugar me relajaba mucho, la verdad pensé en que sería un buen lugar para acampar, aunque la idea de hacer ese tipo de cosas uno solo poco me agradaba, ya que siempre podría pasar algo que requiriera ayuda, al surgir ese pensamiento en mi mente comencé a sentirme un poco viejo ¿en que momento comencé a tener pensamientos tan responsables? realmente todo lo que había acontecido con mi familia en estos últimos meses había conseguido que madurase mucho de golpe, mientras me adentraba pude observar que había alguien cerca, bajo un árbol se encontraba una chica joven, por la forma en que se veía parecía una niña llorando por haberse perdido, me apresuré a acercarme a ella agachándome para ponerme a su altura.

-¿te encuentras bien?.- le pregunté algo consternado.

No sabía quien era no podía dejar a alguien sola en ese estado y menos en un lugar como este, además que me dio un poco de inseguridad ir disparando flechas por aquí y por allí cuando parecía haber gente merodeando por el lugar, no quería encontrarme con alguien atravesado por uno de mis proyectiles, si bien mi puntería era muy buena, nunca falta el momento en que un tiro falle.
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Re: Un día libre, un plantón y un príncipe azul [Priv.]

Mensaje por Marie Leblanc el Mar Nov 18, 2014 4:43 pm

Estaba llorando tan desconsolada que no me percaté de que alguien se había acercado a mí, claro que no imaginaba que nadie pululase por allí, menos tan temprano, que a penas daban las doce de la mañana y era sábado. Ante aquella pregunta de si estaba bien me quedé congelada unos instantes, pues lo que había sonado era una voy muy masculina y viril, ¿tendría guarda bosques aquel lugar? No lo creía, pero entonces... ¿Quien era? Levanté el rostro levemente, asomando tímida entre las rodillas, sin terminar de descubrir mi rostro, pues lo único que asomó en principio fueron mis ojos, los cuales se vieron gratamente sorprendidos, pues ante ellos había algo que mi mente no podía creer en absoluto, descubrí mi rostro por completo y parpadeé repetidamente totalmente sorprendida.

Ante mí había un joven apuesto, de melena castaña ondulada, ojos de un color verde único, tan claros y hermosos, y un cuerpo tonificado digno de un príncipe de cuento. Iba vestido de vaquero oscuro, con una camiseta verde a juego con sus ojos y un hermoso chaleco marón con borreguito por dentro, pude apreciar que portaba consigo una caja de flechas y un arco. ¡Extrañaba tanto practicar tiro con arco! Pero ahora... aquello no era lo importante... si no que había aparecido, ¡Era él! ¡Era el príncipe azul que tantos años llevaba esperando! ¿Qué debía hacer? ¿Cómo debía actuar? Quizás lo más sensato había sido asustarme y preocuparme por encontrarme con un chico con arco y flecha tan grande y fornido, en medio de un bosque donde nadie me oiría gritar pidiendo auxilio, pero por algún motivo, no era para nada miedo ni desconfianza lo que sentía.

¡Ah...! ¡Esto...! ¡Yo...!— Dije ruborizada y muy nerviosa mientras me restregaba las manos contra el rostro en busca de secar mis lágrimas. Pensé en que responder, tendría que explicar que hacía allí sola lloriqueando, al menos para que entendiese la situación.— Estoy bien... sólo que había quedado con una chica del trabajo y una vez aquí me dijo que no vendría...— Dije bastante avergonzada, no tener amigas era algo que me incomodaba de gran manera, me sentía una chica rara a la que nadie quería tener en su vida. Mi rostro bajo, desviando la mirada a aquel enorme bolso lleno de comida, a lo que pensé en una excusa para retener a mi príncipe.

¡Ah! ¿¡Oye querrías comer algo!?— Dije mientras apresurada sacaba los refrescos y destapaba el gran tarro lleno de comida.— Ademas si vas a practicar tiro con arco... ¡Mejor con el estómago lleno!— Le dije sonriente. Deseaba fervientemente que dijese que sí, que se quedase a mi lado aquel príncipe, al menos durante un rato, quizás el destino había hecho que Marta no viniese para enviarme aquel caballero de arco y flecha. Me quedé con los brazos extendidos con la comida delante de él, ansiosa por una respuesta positiva, podía escuchar el sonido de mi corazón retumbando hasta en mi cabeza.
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Re: Un día libre, un plantón y un príncipe azul [Priv.]

Mensaje por Yves Agotnes el Mar Nov 18, 2014 10:12 pm

Me sorprendió verla en ese estado, por un momento me recordó un poco a mí al intentar que nadie me viera cuando me encontraba mal pensando en lo mal que quizás lo estaba pasando por mi presencia en ese lugar, pero si era algo que quería evitar ya era tarde puesto que ya la había visto llorar aunque para ser sinceros solo me percate de ello al verle los ojos mientras se secaba las lagrimas, cuando me explico lo que había sucedido realmente me enterneció por lo que apenas si pude responder con una sonrisa, realmente se debía sentir muy sola al punto de llorar de esa manera al cancelarse un plan, aunque realmente si era motivo para molestarse cuando uno se entera ya estando en aquel lugar que no es precisamente cerca como para querer volver.

En el momento que me ofreció para comer caí en cuenta que prácticamente no había comido nada, algo descuidado de mi parte, se la veía una chica muy vivaracha, la veía muy alegre pese a que un segundo antes se encontraba llorando sola frente a aquel gran árbol, al ver todo el tupper lleno de comida realmente no estaba seguro de que elegir de todo aquello, ya que parecía muy apetitoso todo.

-¿que me recomiendas?.- le pregunte muy indeciso.- la verdad es que todo se ve riquísimo, no sabría por que empezar.- le conteste mientras me sentaba con las piernas cruzadas frente a ella, dejando mi Arco y el Cajac a un lado, ya que me molestaba tenerlo colgando en ese momento.

Me había alegrado encontrarme con una persona tan simpática, la verdad que temía llegar a sentirme solo en esta gran ciudad, si bien no me era precisamente difícil hacerme de amigos, no siempre podría tener la misma suerte que tuve en otros lados, pero realmente esto lo veía como un gran comienzo a mi vida en París, lo que me hacía pensar que tendría un futuro prometedor en esta nueva etapa de mi vida. Por un momento pude notar que llevaba un colgante en su cuello, el cual tenía dos nombres en el, "Marie" y "Svetlana", lo cual me llamo un poco la atención, me preguntaba si ambos serian sus nombres.

-Me llamo Yves, un gusto en conocerte.- me presenté, no me atreví a suponer si alguno de esos dos nombres eran de ella, o ambos, por lo que decidi esperar a que ella se presentara para poder luego indagar sobre el colgante, realmente esperaba que no le pareciera de mal gusto pero era algo que me despertaba un poco la curiosidad.
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Re: Un día libre, un plantón y un príncipe azul [Priv.]

Mensaje por Marie Leblanc el Miér Nov 19, 2014 12:27 am

Una inmensa sonrisa se dibujó en mi rostro... ¡Se había sentado ante mí! Me apresuré a sacar un tenedor del bolso y lo coloqué en su lado del tupper en el mismo momento que me preguntó qué era lo que le recomendaría. "Todo se ve riquísimo", "todo se ve riquísimo, "todo se ve riquísimo". Aquel halago no paraba de resonar en mi cabeza... ¡a mi caballero andante le gustaba el aspecto de mi comida!

Esto... a ver, por éste lado tienes salteado de verduras con pollo y soja, por éste tortilla dulce con jamón, aquí gambas rebozadas y aquí buñuelos de cerdo, el arroz es la guarnición.— Le expliqué señalando paso a paso las secciones con mi tenedor, le coloqué el tupper en sus piernas, las cuales estaban cruzadas, y le robé un buñuelo de cerdo que devoré con gracia. Su voz volvió a acelerar mi corazón, pronunciando su nombre el cual hizo que me latiese más rápido y con más fuerza. ¡Yves! ¡Mi príncipe se llamaba Yves!.

El gusto es mío, yo me llamo Marie, encantada de conocerte Yves.— Le dije con dulzura, podía sentir que en mi estómago algo revoloteaba. No estaba segura de qué decirle o qué hacer, pero lo único que podía admitir en aquel momento, era que cada vez que miraba el rostro de Yves, me ruborizaba y ponía más y más nerviosa, perdiéndome en la profundidad de aquellos ojos verdes tan hermosos.

Me quedé observando con detenimiento el arco que traía, estaba en muy buen estado, siendo uno básico bastante simple, para mi gusto los mejores. Me quedé observando un árbol que estaría aproximadamente a unos quince metros, me acerqué a el en una corridita y busqué por el suelo algo para marcarlo, encontrando una roca puntiaguda con la que dibujé con mucho esfuerzo, un círculo con una muesca que hice golpeando la roca en el centro. Volví con otra corridita hacia donde estaba Yves y con cuidado agarré el arco y una flecha.

Con permiso...— Dije mientras los agarraba. Realmente extrañaba el ligero peso del arco, la sensación de tensar la cuerda, la vibración al soltarla, notando el suave aire cortante al salir despedida. He de admitir que usar un arco sin mi amado guante de cuero me era como algo incompleto, pero realmente extrañaba poder apuntar y acertar.— Me gusta tu arco, es simple y bastante cómodo.— Le comenté mientras me colocaba en posición para disparar, abrí bien los ojos, recordando a mi maestro decir que jamás cerrase uno por nada del mundo, que aquello era de aficionados. Tensé la cuerda y apunté con decisión, podía sentir mi propia respiración, el sonido de la cuerda crujiendo al tensarse, me concentré y solté, saliendo disparada la flecha hacia aquel árbol que había marcado, dando justo en el centro de la muesca que había dibujado. Pese a no haber practicado en un año, no había perdido mi puntería, y eso era algo que me alegró sobremanera.

¡BINGO!— Dije sonriente, mientras me giraba guiñándole un ojo y haciéndole con los dedos el símbolo de la victoria, inclinada hacia él. Realmente viendo más de cerca el rostro de Yves, me parecía más atractivo aún, y quedé en aquella posición extraña, inclinada cerca de él, con mi rostro a la altura del suyo y en posición victoriosa, con su arco en mi otra mano, sonriendo feliz por haber descubierto que compartía con mi príncipe, mi más oculta afición.
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Re: Un día libre, un plantón y un príncipe azul [Priv.]

Mensaje por Yves Agotnes el Sáb Nov 22, 2014 6:44 pm

Fui prestando atención a cada cosa que me decía mientras me lo señalaba con el tenedor ya que quería probar todo, a ver que tal sabía, siempre era bueno conocer nuevas comidas para luego poder repetirlas en algún momento y poder tener mas opciones a la hora de comer ya que desde que vivía solo comencé a tener una dieta bastante limitada a falta de saber que cocinar lo cual al principio mucho no importaba pero a medida que pasaba el tiempo uno se aburre de comer cada día lo mismo. Una vez que colocó el tupper sobre mis piernas dejándome el tenedor para que comenzara a comer, comencé por comer el salteado de verduras, mientras ella se presentaba, era una joven muy dulce, la manera que tenía de actuar comenzaba a cautivarme un poco.

Le negué con la cabeza mientras aún tenía la boca llena.- No, es mio! .- le insistí tras tragar el primer bocado que había dado.- ¡No me conoces no solo tu compañía sino que hasta comida!, que por cierto, el pollo con verduras me tendrás que enseñar a cocinar algún día.- le dije guiñándole un ojo.

Me llamo la atención en un principio la curiosidad con la que miraba mi arco, la manera en que lo hacía no era simple curiosidad podía verse por la forma que lo veía que no le era un objeto realmente extraño para ella, de repente salió disparada hacia un árbol que se encontraba a unos metros de distancia, haciendo una marca en él para luego regresar y fue entonces cuando hizo algo que realmente me llamó mucho la atención, tomó mi arco y con mucha destreza apunto a aquella marca dando en la marca que había hecho unos segundos atrás. Eso fue algo que realmente me sorprendió mucho, no por el hecho de que fuese mujer, pero no me imaginaba nunca que una jovencita tan dulce como parecía serlo Marie practicara algo como arquería, ya que por la forma de agarrar el arco ya podía verse que no era algo que hizo por primera vez ni nada por el estilo, sumado al comentario que había hecho sobre mi arco, lo que por otro lado me hizo pensar que ella compartiría mi gusto por la arquería, no solo como deporte.

-Nunca me gustaron los arcos nuevos.- le comenté algo sorprendido por lo que acababa de ver.- pierden la esencia de lo que es el deporte a mi modo de ver, aunque debo admitir que en algunos aspectos son superiores, no cambio un buen arco de madera por nada en el mundo. -Le comenté mientras la miraba festejar su acierto de una manera tan tierna.

-Me alegra aún más conocerte ahora, así que ya oficialmente el gusto es mio.- le dije sonriendo.- ahora ya tengo con quién salir a practicar uno de los deportes que más amo, bueno... si es que te gustaría algun día ir juntos.- agregué finalmente, tampoco era cuestión de tomar tanta confianza de golpe como para suponer cosas así, aunque mirando el hecho de lo que había sucedido hasta recién podía pensar que al menos caerle bien le caí bien.

-¿comerás algo? - le pregunté extendiéndole el tupper luego de tomar un pequeño buñuelo de cerdo con el tenedor, me sabía mal comerme su comida yo solo, y sentía que si ella no metía mano en ella terminaría por acabarme todo yo solo en un instante.
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Re: Un día libre, un plantón y un príncipe azul [Priv.]

Mensaje por Marie Leblanc el Dom Nov 23, 2014 12:12 am

Asentí enérgicamente ante la la invitación de ir juntos a practicar tiro con arco, por fin tenía alguien con quien salir de casa. Sonreí ampliamente y me quedé mirando en su dirección.

Pero es un se-cre-to— Le dije mientras mi dedo índice se colocaba frente a mis labios a modo secreto y le guiñaba un ojo. El hecho de que me acabase gustando el tiro con arco no significaba que quería pregonarlo, no me verían normal y seguramente impediría que hiciese amigos. Cuando me ofreció comida pinché con un tenedor un buñuelito de cerdo y lo devoré poniendo cara de gatita glotoncita, seguramente me viese muy graciosa. Me encantaba verlo comer lo que había preparado, sentía que todo mi trabajo no había sido en vano, que era algo que me traía realmente mal, pero aquel chico llamado Yves, había aparecido como un caballero andante a rescatarme de mi soledad. — Puedes comerte el resto.— Le dije sonriente.

Tenía ganas de entablar más relación con él, pero no tenía ni idea de qué decirle, deseaba por momentos sentarme en las piernas que tenía en forma de canastita y apoyarme contra su pecho, pero de haber hecho algo cómo aquello me habría tomado por una lunática. Por momentos me imaginaba una escena de película, en la que el me agarraba de la muñeca para llevarme a aquella posición tan romántica, y no pude evitar ruborizarme ante aquella imagen plasmada en mi cabeza, pero la realidad era que mi príncipe azul, estaba engullendo la comida que había preparado y si posaba mi culo en aquellas piernas me sentaría sobre la comida y con mi suerte me pincharía el culo con el tenedor.

Me quedé mirándole bastante ruborizada, parada a su lado, viendo cómo su cabello caía ondulado con aquel color castaño tan bonito, parecido al color del chocolate con leche. Aquellos ojos verdes tan intensos en aquel rostro tan masculino y bello... Se veía tan sumamente atractivo incluso cuando comía... Sin duda tenía frente a mi al príncipe azul con el que siempre había soñado, pero temía no volver a verle después de aquello... ¿Qué decirle para que se quedase? ¿Qué decirle para pasar el resto del día con él?

Si te gustó la comida te invito a cenar a casa esta noche, si quieres...— Le comenté enrojecida mirando a una lado hacia el suelo, quería volver a verle, cualquier excusa sería buena... quería que Yves se quedara en mi vida...
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Re: Un día libre, un plantón y un príncipe azul [Priv.]

Mensaje por Yves Agotnes el Lun Nov 24, 2014 4:06 am

Había tenido mucha suerte al encontrarme con una jovencita tan dulce como lo era ella, su manera de actuar era tan alegre que me alegraba el día, la culpa por comer no se me iba, apenas si ella había probado bocado, pero lo hice ya que no quería despreciar la comida tan apetitosa como la que me estaba ofreciendo, si bien no es que la hubiese hecho para mi, si me estaba ofreciendo el fruto de su trabajo.

Me emocionaba mucho aquella chica, el ver que compartía algo tan propio con ella me llenaba de alegría, a la vez que me daba curiosidad por saber más de ella, me sentía un poco solo en esta ciudad y me vendría bien comenzar a entablar relación con la gente de por aquí, y en parte me daba una ilusión de que con Marie pudiese llegar a ser algo más allá de una simple amistad, pero tampoco quería precipitarme respecto a ello, quizás simplemente para ella era un simple chico que se cruzo con ella, o simplemente estaba pensando en solo tener una amistad, además quién me decía que una chica tan bella y buena como ella no tenía ya algún novio que la quisiera, que de hecho eso sería hasta lo más lógico.

Pero todos aquellos pensamientos negativos que tenía respecto a ella comenzaban a disiparse, al ver que me invitaba a cenar mis ojos se iluminaron de cierta emoción, algo que en parte hasta me confundió, realmente sentía que me estaba alegrando mucho por una invitación de alguien a quién apenas conocía, pero lo veía una buena oportunidad, al fin y al cabo mujeres como ellas no crecen en los arboles.

-Me parece bien.- le respondí sonriente, mientras terminaba con lo ultimo que quedaba de aquella apetitosa comida y me levantaba dejando el tupper a un lado.

-¿Te parece que nos adentremos un poco más, así practicamos unos tiros? nunca me gustó estar muy cerca de la carretera, nunca se sabe quién puede andar por aquí.- le comenté algo preocupado mientras acomodaba mis cabellos con mi mano derecha, tenía cierta experiencia recorriendo lugares como este, sin ir mas lejos en Sauville mismo y nunca faltaba el despistado que aparecía detrás del árbol que utilizaba como diana, la idea de herir a alguien de un flechazo no era algo que tenía en mi cronograma precisamente, ni tampoco algo que quisiera realizar.

Me dispuse a esperar a que recogiera sus cosas, para poder marcharnos a un lugar un poco más seguro que aquel, me preguntaría si querría seguir utilizando mi arco, o simplemente se dedicaría a verme disparar, aunque en ese momento realmente estaba mas interesado en la cena de la noche que en seguir con el plan que había trazado antes de conocerla, pero de alguna manera abría que hacer tiempo hasta ese entonces.

-Aunque, si te apetece alguna otra cosa dime, yo simplemente vine porque no tenía nada mejor que hacer.- le comente, con una voz dulce, realmente me interesaba más conocerla que cualquier otra cosa que pudiese realizar.
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Re: Un día libre, un plantón y un príncipe azul [Priv.]

Mensaje por Marie Leblanc el Lun Nov 24, 2014 5:50 pm

Me apresuré a guardar todo en el mismísimo instante que dejo el tupper y se levantó, no podía creerlo... "¡Había aceptado mi invitación!" No estaba segura de qué preparar a la noche, pero quizás cordero asado con salsa de verduras y patatas fritas estuviese bien, era algo que me apetecía mucho comer desde hacía un tiempo, pero las carnes rojas y las frituras era algo de lo que no podía abusar, no sólo por salud si no también para mantener el cuerpo, pero lo que estaba claro es que hoy era un día especial y lo aprovecharía al máximo, así que me daría el gusto de pecar. Ante aquella respuesta positiva sonreí dulcemente a Yves mientras recogía todo aquel despliegue de cosas que había hecho en un momento, me levanté agarrando aquella bolsa que ya pesaba menos y me acerqué a él, agarrándole su brazo con los míos.

Si quieres nos adentramos más, hace tiempo que no practico, me encanta la idea, pero antes de que se haga demasiado tarde deberíamos volver y podríamos quedar directamente en mi casa, dame tu número y te mando un mensaje de texto con la dirección.— Le comenté mientras sacaba el teléfono móvil. Realmente tenía muchos preparativos por hacer, motivo por el cual en breves debería irme, pues ya daban casi la una, me había demorado mucho preparando la comida y viajando hasta allí. Me llamó particularmente la atención de que Yves quisiese adentrarse más en el bosque, pues yo había caminado lo suficiente y un poco más para alejarme de la carretera, pero supongo que por precaución si se quería alejar más me parecía bien.

Caminé agarrada de su brazo, mirando más de una vez hacia arriba para toparme con aquellos ojos verdes, los cuales terminaba esquivando mientras me enrojecía totalmente. No quise soltarlo ni por un instante, aferrándome con fuerza a él, con miedo de que aquel príncipe azul se desvaneciese cómo un espíritu errante del bosque. Caminé hasta que ya me cansé de ver árboles y más árboles, si seguíamos así, terminaríamos por cruzar completamente el bosque. Me alejé para marcar un árbol y volví hacia dónde estaba Yves, sentándome a su lado en el suelo, mirándole desde abajo.

Enséñame de lo que eres capaz, Yves...— Le dije con una sonrisa desde mi posición, sentada entre hojas secas y ramas de árboles.
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Re: Un día libre, un plantón y un príncipe azul [Priv.]

Mensaje por Yves Agotnes el Miér Nov 26, 2014 2:46 am

Ya conforme avanzaba la caminata comenzaba a dudar de la realidad acerca de lo que estaba sucediendo, primero una joven hermosa en el bosque sola me invita a comer, mientras como descubro que ella practica arquería que es algo de por si raro en hombres, más aún en mujeres para proseguir con el hecho de que me invita ella a cenar y en este momento comenzaba a pedirme el numero comencé a esperar un despertar repentino ya que algo así sólo podría ser parte de un sueño, miré a mi lado mientras caminábamos un par de veces, como intentando dilucidar si se trataba de la realidad o efectivamente era un sueño.

Era una joven bastante prudente por lo que veía a diferencia de mi, no podía contar las veces que me agarraba la noche en los bosques, ya que mientras hubiera luz para poder practicar no me detenía lo que generaba que cuando quisiera darme cuenta la noche me acechaba lejos del limite del bosque, afortunadamente nunca perdí el sentido de la orientación en un lugar así, lo que me mantenía fuera de peligro.

-***4**54.- le fui dictando a medida que veía que lo marcaba, esto tenía que ser un sueño, una chica pidiéndome el numero de teléfono era algo que en la vida real no sucedía ¿o si?.

-Debo admitir que tienes razón respecto a que deberíamos volver temprano, ya me sucedió muchas veces que me encontré en mitad de la noche en medio del bosque.- le comenté, intentando hablar de algo, ademas de ser algo realmente gracioso al menos desde mi punto de vista.

Finalmente mientras caminábamos Marie me soltó repentinamente y corrió hacia un árbol marcándolo para luego regresar a mi lado sentándose en el suelo junto a mi, me pidió de cierta manera que le mostrara mis destrezas con el arco a lo que le respondí con una cálida sonrisa, sinceramente esperaba que con todo lo que me había sucedido en este tiempo pudiese dejar la mente en blanco como hacía para apuntar con calma, si bien en los momentos más caóticos de mi vida lo conseguía, esta vez era un momento muy serio en mi vida, los pensamientos sobre mi padre y mi hermano no paraban de invadir mi cabeza inútilmente.

Cerré mis ojos  con mi cabeza hacia arriba intentando mantener mi mente en blanco durante unos segundo, tomé el arco y lo tense con una flecha sin abrir los ojos, di un suave suspiro y dirigí mi rostro en dirección al árbol marcado mientras volvía a abrir los ojos, me tome unos segundos para apuntar y solté la cuerda del arco haciendo que la flecha saliera propulsada, el sonido de aquella flecha cortando el aire era algo que sinceramente extrañaba, al parecer no había perdido mi toque, ya que la flecha impacto muy cerca del centro, pero debía reconocer que había perdido algo de fuerza muscular ya que por un momento sentí que hacía más fuerza de lo que solía hacerlo, sin duda debía volver a hacer ejercicio a no ser que perdiera la capacidad de tensar el arco como era debido.

-¿que tal lo que tengo para mostrar?.- le pregunte mirando hacia abajo donde se encontraba Marie.
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Re: Un día libre, un plantón y un príncipe azul [Priv.]

Mensaje por Marie Leblanc el Dom Nov 30, 2014 11:35 am

Me quedé ruborizada mirándole desde abajo después de aquella frase... "¿Qué mas cosas tendría para mostrarme aquel maravilloso príncipe?" Tragué saliva y le sonreí ampliamente. Tenía una técnica realmente buena y pese a que no dio en la diana lo pude percibir con claridad que delante mío tenía a un auténtico arquero.

¡Eres perfecto Yves! — Le dije enérgicamente. Reflexioné un instante sobre mi espontánea expresión y me ruboricé, pero así lo sentía... era un perfecto príncipe azul salido de algún cuento, aunque no sabía de cual pero deseaba fervientemente que no volviese a él. Aquellos ojos verdes conseguían hipnotizarme... eran realmente únicos y maravillosos, sentía que podría vivir observándolos. Me levanté de un saltito del suelo y me acerqué a él, clavando mi mirada en la suya. Me estaba poniendo realmente nerviosa, no sabía qué decirle ni qué hacer así que tras aquellos instantes de silencio le sonreí con dulzura.

¡Mi turno!— Le dije con energía. Estaba realmente tensa, no sabía de qué hablarle o qué hacer, tan sólo pensaba en el plan que acabábamos de organizar y en todas las cosas que deseaba hacer para aquel momento. Agarré una flecha y la coloqué bien en la cuerda, tensé ésta y pude escuchar mi propia respiración mientras mi mirada estaba clavada en la diana, en el momento de soltar, aquel aroma tan único invadió mi nariz e hizo que perdiese la concentración, haciendo que aquella flecha se clavase rozando la punta de la de Yves. Bajé los brazos y el arco, quedándome absorta en aquella diana... "¿y si cupido se equivocaba con la dirección de sus flechas?" Era obvio que conmigo había dado en el blanco, pero... "¿Y si no acertaba al corazón de Yves?"

Me agaché y agarré una flecha nueva, dejando el arco en el suelo, la tomé en mi man y con la otra agarré mi bolso. Con muchísimo cuidado y tomando distancia, apunté al corazón de Yves con aquella flecha y con un suave movimiento de mano rocé con su punta aquel chaleco, a la altura de su corazón, diciendo "plop".

Te mandaré un mensaje en cuanto llegue a casa, espero que acudas a nuestra... cita...— Le dije enrojecida mirando hacia un lado con aquella flecha todavía apuntando a su corazón.— Te esperaré con ansias... Yves...— Le dije bajando la flecha y dando un fugaz beso en su mejilla antes de salir corriendo en dirección a la carretera. Corrí con aquella flecha, sosteniéndola con fuerza al igual que con mi bolso, por mi mente pasaba aquel aroma que me había distraído de mi objetivo, aquel olor que mi naricilla olfateó haciendo que mi cerebro desconectase de lo que estaba haciendo... el aroma de Yves... mi príncipe azul, salido de un cuento desconocido, pero tenía la intuición de que provenía, del País de las Maravillas...
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Re: Un día libre, un plantón y un príncipe azul [Priv.]

Mensaje por Yves Agotnes el Lun Dic 01, 2014 9:00 am

Al momento que mencionó sobre mi desempeño con el arco no pude evitar ruborizarme, era consciente que no era precisamente un principiante en la materia, ya que había ganado varias competencias y hasta estaba capacitado para dar clases, pero de allí a llamarme perfecto era algo muy grande, pero no cabía duda que aquel alago me había alegrado aún más, si es que eso era posible, el día. Por alguna razón ella también se ruborizó, esta chica me desconcertaba por momentos, me era muy agradable estar a su lado, su energía era realmente contagiosa, era algo que me agradaba mucho de ella.

De un salto dijo que era su turno, tomando el arco y una flecha, por lo que me apoyé en un árbol cercano para ver como disparaba con más atención, ya que aquella vez donde nos encontramos me encontré tan sorprendido que apenas si pude darme cuenta de como sostenía el arco, siempre me gustó ver como los demás lo realizaban ya que de esa manera también podía encontrar claves para mejorar un poco, al fin y al cabo por más que nos enseñen y practiquemos siempre se encuentran cosas por uno mismo, cosas que aprender de sus fallos, cada persona adquiere siempre distintas técnicas mediante su propia practica.

Se la veía muy relajada en todo momento realizándolo con mucha soltura, pero por algún momento al instante que estaba por soltar la cuerda algo pareció perturbarla lo que hizo que el tiro le fallara, muy poco, ya que al fin y al cabo llego muy cerca de la flecha que había lanzado yo, me pregunté que pudo haber sido aquello que le había perturbado, pero no pregunté ya que al fin y al cabo no la conocía tanto como para inmiscuirme en sus pensamientos de una manera tan insidiosa.

Cuando tomó la flecha e hizo ese gesto en mi pecho, hizo que sonriera ampliamente, esa chica realmente tenía una simpatía que nunca había visto y eso me agradaba mucho, esperaba con ansias la cita que habíamos pactado, el hecho que me dijiera eso me hacía ver que ella se iría ya, lo cual me entristecía ya que me hubiera gustado poder disfrutar de mas tiempo de su compañía en este lugar, pero al menos si todo salía bien esta noche, seguramente dispondríamos de muchos momentos para estar juntos y disfrutar de nuestra mutua compañía.

No me dio tiempo a despedirme, apenas si contestarle un "y yo también" que ella ya se encontraba corriendo en dirección a la carretera, por lo que con algo de pereza me acerque a donde Marie había dejado mi arco, alzándolo y disponiéndome a disparar frente aquel árbol, esperando con ansias el mensaje de aquella rubia que había conseguido alegrarme el día, esperando con ansias la cena que tendría con ella, aquella cita.

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