Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

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Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Matthew Baldwin el Vie Dic 12, 2014 10:03 pm

La oferta que le había hecho a Liam sobre que se quedase a dormir seguí por ahora sin respuesta. Me acerqué al teléfono y llamé al servicio de habitaciones.

Hola, podría ser tan amable de traerme una botella de Coca Cola fría y otra de White Label. Muchas gracias.— Concluí, colgué el teléfono y me senté a la espera de que llegase lo que había solicitado al servicio. Miré de reojo a Liam deseando que pronunciase palabra, algo nervioso he de admitir. No sabía qué decirle después de lo que había pasado, pero el recordar su rostro apesadumbrado pidiéndome que lo sacase de allí me hizo ruborizar levente. Me llevé la mano a la cara poniendo gesto de desconcierto, "¿Por qué me ruborizaba ahora?" Tragué saliva e intente decir algo que lo animase, pero no sabía qué podría animarle.

De pronto alguien golpeó la puerta diciendo "Servicio de Habitaciones", de modo que me levanté de un brinco para abrir la puerta. Agarré la coca cola y el whisky, pidiendo dos vasos para éste y me despedí dándole una propina de veinte euros al mozo. Me acerqué a la mesa que había junto al balcón y preparé un whisky que fulminé haciendo fondo blanco a palo seco, preparando después dos más con Coca Cola. Me acerqué a Liam y extendí una de las copas hacia él, ofreciéndosela.

Toma, te sentará bien.— Le dije mientras comenzaba a beber el mío.— Vamos a brincar por los corazones rotos.— Le dije acercando su copa a la mía chocándola suavemente antes de volver a engullir aquel whisky endulzado. Me levanté en busca de la botella de whisky y me volví a sentar en la cama mientras daba un gran sorbo de aquel whisky.— Estoy seguro de que alguien mejor aparecerá en nuestras vidas, ya lo verás.— Le dije sonriente.

Realmente debía ser positivo, algo bueno acabaría llegando, "dónde te enfocas se expande" y estaba seguro de que tanto a Liam y a mí nos sorprendería la vida con algo maravilloso, no íbamos a estar llorando por nuestras respectivas siempre. Volví a darle un trago a aquel whisky y me limpié la boca con la muñeca con la que tomaba la botella, realmente no era santo de mi devoción aquella bebida, pero al menos era un refugio en el que cobijarme ésta noche tan extraña, al menos me alegraba que había hecho un amigo con el que tenía en común el desamor de un familiar cercano. Suspiré y me acerqué a Liam por la espalda, colocando mi rostro entre su hombro y su cuello y pasando mis brazos por encima de éstos, quedando la botella de whisky apoyada en su pecho. Comenzaba a sentirme ligeramente mareado, pero de ligero mejor humor.

Al menos no estamos solos.— dije intentando darnos ánimos a los dos.
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Matthew Baldwin

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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Liam Mc Rigan el Vie Dic 12, 2014 10:52 pm

Si soy sincero ni me había dado cuenta de donde estaba hasta que entre en aquella habitación de hotel de cinco estrellas. Seguía pensando en lo que había hecho mi hermana y si me llega a llevar a un bosque para matarme ni me hubiera enterado.

- Oh por dios…- dije después de notar como Matthew  me ofrecia una copa e instintivamente la cogía. La olí y era White label, y me venía que ni pintado.

- Gracias. – le conteste antes aquel ahoga penas.

- Vamos a brindar por los corazones rotos. Estoy seguro de que alguien mejor aparecerá en nuestras vidas, ya lo verás. – sabía que aquello lo hacía para animarme, pero en aquel instante solo me veía solo.

Cuando me quise dar cuenta tenía a Matthew colocando su rostro entre mi hombro y mi cuello y pasando sus brazos por encima de éstos, quedando la botella de whisky apoyada en mi pecho. “Al menos no estamos solos” le escuché decir. Aquello me desconcertó un poco incluso me llego a poner algo nervioso que un hombre, que no era Owen, se me arrimara tanto, pero terminé bebiéndome la copa de un tirón para quitar ese estupido sentimiento de en medio y cogiendo la botella que se apoyaba en mi pecho me dirigí a la cama y me senté sobre ella mientras me quitaba mi chaqueta de Adidas y dejaba ver mi camiseta sencilla del trinity gris. Miré la botella y dedicandole una sonrisa le di un sorbo a la botella de White label a palo seco.

- No, no lo estamos…- contesté mientras sentía el whisky bajar por mi garganta. – Por cierto, gracias por sacarme de allí, no sabía donde meterme o que hacer la verdad….

Me quedé mirando al suelo mientras me apoyaba sobre mis rodillas con mis brazos y con una de las manos sujetaba la botella. Miraba la botella y recordando cuantas de ellas me había bebido con tal de no sentir lo que sentía por mi hermana, pero aquella vez era la definitiva, debía olvidarla de una vez por todas y aquella botella era la indicada para hacerme olvidar. Bueno, la botella y la ayuda de mi nuevo amigo el cual sabía de sobra que mi madre le incaría el diente. ¿Qué veían en aquel rubiales? Lo observé y no tenía mal tipo, es más, tenía un buen cuerpo y aquel cabello le sentaba más que bien. Me di cuenta de lo que estaba pensando y agité mi cabeza para sacar eso de mi cabeza. Acto seguido levanté el brazo como queriéndole devolver la botella.

- Me la beberé solo si no espabilas. – mis palabras no eran las mejores, pero no me salían otras.  – Esta pequeña nos espera. – añadí meneando la botella de un lado para otro.

Intenté sonreír un poco. Matthew se había molestado en llevarme a su habitación para evitar que me volviera loco, me había dicho que me podría quedar a dormir para no pasar por ese momento solo y encima me estaba pagando unas copas que no siempre salen gratis. Era un buen tipo después de todo, y no me apetecía andar borde con alguien que no lo merecía.

- Oye, no se como lo haces, pero tienes enamoradas a cada una de las mujeres que leen tus novelas. Mi madre hasta fantasea con las escenitas que escribes. - dije por decir algo y romper el hielo. - Cuando le diga que he dormido en la misma habitación que el mismo Matthew Baldwin me deseredará.

Me quedé pensando en lo que acababa de decir, y si le decía eso a mi madre lo más seguro me preguntaría cual era mi relación con él no otra cosa. Me entró un escalofrió por todo el cuerpo solo de pensar en eso y volví a darle otro sorbo a la botella. Si seguía así pronto no iba a saber ni cual era mi nombre.
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Liam Mc Rigan

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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Matthew Baldwin el Sáb Dic 13, 2014 12:47 am

Me quedé mirándolo por unos instantes ante aquella reflexión ¿las tenía enamoradas? no era algo que me importase la verdad, tan sólo quería que mis novelas llegasen a los corazones ajenos, pero no yo, si no los personajes de éstas.

Con mis novelas quiero llegar al corazón de las personas, haciéndolas sentir dolor, felicidad, angustia, euforia...— dije deslizándome tras el, pasando mi mano por su hombro deslizándose por su pecho con suavidad.—... placer...— Susurré en su oído mientras tomaba la botella con mi mano. Me alejé de él con aquella botella de whisky, apoyándome contra la pared, en el centro de la cama con una pierna estirada y la otra flexionada. Le di un gran sorbo a aquella botella de whisky y le sonreí ampliamente a mi recién estrenado y fornido amigo.

Amor, éso es lo que les hago sentir, una macedonia de sentimientos y sensaciones que conforman el dichoso amor, por eso mis novelas no son sólo dramas o historias felices, son casos diferentes de parejas que viven el amor con algún sentimiento que predomina en ellos.— Terminé por decirle mientras meneaba la mitad de la botella que quedaba de whisky. Volví a beber y me llevé la mano al flequillo, llevando mi pelo hacia atrás, mi vista se quedó clavada en Liam, observando sus fuertes brazos, preguntándome si era por gimnasio o por algún deporte que practicase. Volví a tragar un largo sorbo de aquel whisky y me acerqué hacia él por detrás una vez más, pasando mis brazos por encima de sus hombros dejando una vez más la botella apoyada en su pecho.

Podía notar cómo mi cuerpo se sentía más liviano por momentos, cómo el calor recorría mi cuerpo, supongo que media botella de whisky entre dos en un lapsus tan corto de tiempo tendría que tener algún efecto.

Me siento sólo Liam, tengo 27 años y no he catado el dulzor del sexo... el calor de un auténtico beso... la pasión del amor ardiente...— Le dije apoyando mi mentón entre su hombro y su cuello.— Todo las escenas picantes que describo con detalle en mis novelas son puro anhelos de lo que siempre he deseado y nunca he tenido... quiero poder entregarme al amor y a la pasión, quiero poder disfrutar de ése dulce néctar de los labios ajenos, de la delicia de la fusión con el cuerpo de otro, de la práctica del amor en su pleno auge.— Concluí en aquella confesión.

No se si era por el alcohol o porque Líam me daba la confianza cómo para contarle mis más íntimos secretos, pero había podido decir todo aquellos por primera vez, había conseguido liberarme de aquella pesada carga que portaba en mi conciencia. Solté la botella y abracé con fuerza el cuello de Liam, buscando esconder mi rostro enrojecido.
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Matthew Baldwin

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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Liam Mc Rigan el Sáb Dic 13, 2014 10:24 am

Con mis novelas quiero llegar al corazón de las personas, haciéndolas sentir dolor, felicidad, angustia, euforia...— dijo deslizándose tras de mí, pasando su mano por mi hombro que se deslizaba suavemente por mi pecho.—... placer...

Quise quitármelo de encima después de notar ese hormigueo rondando por mi pecho, pero antes de poder hacerlo él ya se puso en mitad de aquella cama de matrimonio para seguir explicándome lo que escribía.

- Amor, eso es lo que les hago sentir, una macedonia de sentimientos y sensaciones que conforman el dichoso amor, por eso mis novelas no son sólo dramas o historias felices, son casos diferentes de parejas que viven el amor con algún sentimiento que predomina en ellos.

Me quedé pensando en cada cosa que decía e incluso me dieron ganas de coger una de sus novelas y comenzar a leerla. A mí me encantaba leer cosas de escritores que lograban transmitir sentimientos, pero lo cierto que no me apetecía leer algo que sabía que iba a generar una ligera reacción en mi “pincel” como diría Dee. Comencé a quitarme mi calzado para poder subirme en condiciones en la cama y poder quitarle la botella, porque me di cuenta que se la estaba bebiendo solo, hasta que nuevamente lo noté a mis espaldas y volviendo a esa posición que me tenía un poco mosca. Observé la botella que volvía a estar en mi pecho y estaba por la mitad.

- Me siento sólo Liam, tengo 27 años y no he catado el dulzor del sexo... el calor de un auténtico beso... la pasión del amor ardiente...— sentí como apoyaba su mentón entre mi hombro y mi cuello.— Todo las escenas picantes que describo con detalle en mis novelas son puro anhelos de lo que siempre he deseado y nunca he tenido... quiero poder entregarme al amor y a la pasión, quiero poder disfrutar de ése dulce néctar de los labios ajenos, de la delicia de la fusión con el cuerpo de otro, de la práctica del amor en su pleno auge.

Me quedé un segundo paralizado por lo que me había soltado, cosa que me dio la impresión que le avergonzaba porque me apretaba el cuello e intentaba esconderse.

- Un segundo, ¿me estás diciendo que nunca has catado nada ni tenido ese placer? – Intenté quitármelo de encima para mirarlo a la cara, cosa que me costó un poco, pero lo logré finalmente mientras lo sujetaba por los hombros y le obligaba a mirarme.- Debes estar bromeando…

Miré su rostro más detenidamente y estaba totalmente enrojecido. Aquello era totalmente cierto y me lo acababa de soltar por la cara, ¿tan borracho estaba ya? Quise tumbarle en la cama y decirle cuatro palabras de consuelo como que ya aparecerá alguien o vete a saber qué, pero no podía evitar dejar de mirarle. Era totalmente vulnerable y su rostro incluso me llegó a parecer el de una chica con aquella expresión y esos cabellos rubios algo largos. De pronto intenté moverme pero lo note…

- Pero qué coño… – me salió solo. Aquello estaba más que duro y no había sido a causa de una mujer.

Seguía sujetando a Matthew e intentando calmarme pensando que a lo mejor era consecuencia del alcohol, pero cada vez que lo miraba aquello apretaba más en mis pantalones. “Esto tiene que ser una broma…” Pensé para mis adentros, pero lo cierto es que necesitaba desabrochar aquello para que no “explotara” por así decirlo. Lo miré una vez más y me dieron unas ganas increíbles de hacerlo mío, ahí mismo, en aquella cama de matrimonio en la que nos sobraba espacio por todos lados.

- No pongas esa cara idiota…- dije totalmente avergonzado por lo que había causado entre mis piernas.

Cogí la botella que había dejado caer él hace un momento y le di un gran trago para intentar refrescarme las ideas, pero aquello no refrescaba nada, solo me daba más calor y ganas de algo que intentaba retirar de mi cabeza. Comencé a notar un ligero mareo mientras aquello seguía más vivo que nunca.

- Ya basta.- dije enfadado conmigo mismo lanzando la botella al suelo enmoquetado. - ¡Joder! – y me lancé a aquel hombre el cual se de sobra que más de una mujer deseaba violarlo ahí mismo.

Lo lancé a la cama y mientras le sujetaba las muñecas con una de mis manos, la cual era más que suficiente por sus finas muñecas, con la otra le sujetaba el rostro por el mentón, aquel rostro que me estaba haciendo que me volviera loco. Por un segundo me sentí como un lobo acechando a su presa y como tal me acerqué a él sin pensar los “es imposible Liam” o “Es un hombre” que venían a mi cabeza y lo besé. Aquel era uno de esos besos imposibles que deseaba darle a mi hermana, pero se lo estaba dando a él sin permitirle respirar, haciendo que mi lengua se colara en su boca y buscara la suya. Finalmente me separé algo jadeante, sintiendo el calor en mi cuerpo, el alcohol en mis venas y mi miembro a punto de explotar.

- Es tu culpa, tú me has obligado con esa cara tuya, ¿cómo piensas arreglar este problema? – le dije mientras le soltaba las muñecas quedándome encima suya esperando una reacción.
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Liam Mc Rigan

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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Matthew Baldwin el Sáb Dic 13, 2014 5:21 pm

Un segundo, ¿me estás diciendo que nunca has catado nada ni tenido ese placer? Debes estar bromeando…— Dijo agarrándome por los hombros. Tan sólo pude desviar los ojos hacia un lado con la mirada baja, me sentía enrojecido y muerto de vergüenza, que un hombre al que tantas mujeres desean se haya conservado intacto esperando el amor correspondido.

No me fío de las mujeres que se me acercan, lo hacen porque soy "Matthew Baldwin", no por ser "Matt"...— Concluí con tono tristón.

Cuándo lo escuché farfullar llevé mi mirada hacia él, me preguntaba si sería cómo la hermana que de la nada comenzaba a maldecir, pero cuando observé su pantalón y vi aquel miembro rígido marcándose en el pantalón mi cara cambió por completo. Me enrojecí y despisté, "¿acaso Liam era gay?"

No pongas esa cara idiota…— Dijo avergonzado mientras observaba el gran bulto de sus pantalones.

Ah! I'm so sorry!— dije nervioso mirando hacia un lado y a otro. El corazón me comenzaba a latir más y más fuerte, podía sentir los golpes de sus latidos en mi pecho. Podía notar la sangre fluir más rápido y caliente por mis venas... Espera... ésto parecía la descripción de una escena de mis novelas, por momentos en mi mente comenzaba a reproducirse el sonido de las teclas al escribir y mi forma de narrar aquellos momentos...




"De pronto comienza a maldecir, veo cómo tira la botella de whisky al suelo enfurecido consigo mismo, o quizás soy yo el que lo he sacado de sus cabales. Siento cómo lanza sobre mí, sintiéndome cómo una presa ante su depredador, pero no quiero huir, quiero ser devorado por éste ser. Una de mis muñecas es presa de una de sus grandes y firmes manos, no tengo posibilidad de zafarme ante su evidente fuerza. Con la otra me sujeta el mentón, puedo notar su piel tersa rozando mi cuerpo el cual reacciona ante el contacto ajeno. De pronto y sin preverlo nuestros labios se encuentran, su lengua invade mi boca en busca de la mía, o eso creo al sentirla tan invasiva y acechante.

Me dejo llevar por aquel húmedo beso, cierro los ojos y con mi mano libre busco su nuca para apretar todavía más su rostro contra el mío. Su boca sabe a whisky, o tal vez es la mía, pero eso no me importa, aquella enorme lengua estaba volviéndome loco. En mi pantalón se comienza a notar cómo mi miembro crece con cada roce de su lengua contra la mía, no puedo evitar comenzar a jadear.

Me he vuelto completamente loco, mi primer beso ha sido con otro hombre, algo que jamás creí posible. Me separo unos instantes y lo repaso con la mirada, sus fuertes brazos, su amplio cuello, sus ojos verdes... Relajo mi cuerpo y me dejo llevar, no lucharé contra lo evidente, no era que me gusten los hombres, me gusta "él"... sólo él. Ésto sólo me ha ocurrido con Liam.

La estrechez de mi pantalón me molestar cada vez más, suelto su nuca para dirigir mi mano hacia mi pantalón, el cual desabrocho dejando aquel bulto verse más claro a través de la fina tela de mis calzoncillos celestes. Desvío la mirada enrojecido hacia un lado antes de empezar a hablar, muerto de la vergüenza ante reconocer que otro hombre me ha llevado a esa situación.

No eres el único que se encuentra así...— dije jadeante y avergonzado, deseante de más."
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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Liam Mc Rigan el Sáb Dic 13, 2014 7:07 pm

Matthew Baldwin, famoso novelista conocido entre toda mujer y no tan mujer por sus novelas algo subidas de tono estaba en mi poder. Cuando me comentó que no se fiaba de las susodichas porque lo querían por su apellido pude entender lo difícil que era para él encontrar a alguien que lo deseara por ser uno más en el mundo y no un famoso con los bolsillos llenos de dinero, pero yo lo había apresado y besado, cosa que pensé que se resistiría completamente y que al final pude confirmar perfectamente que ese beso no era exclusivamente mío. Para mí no era un novelista famoso en ese momento, para mí era un hombre que había generado una reacción en mí que tan siquiera podía esperar.
Después de exigirle una solución ante mi problema de entrepierna pude observar como no era el único en aquella situación.

No eres el único que se encuentra así...- me dijo jadeante.

Al escuchar aquello con aquella voz pude sentir como mi cuerpo reaccionaba y mi bello se erizaba. Aún no terminaba de creerme lo que estaba haciendo, pero aquella reacción la había tenido solo frente a él y cada vez que lo observaba me tentaba a devorarlo poco a poco. Por lo general frente a aquellas situaciones terminaba el tema rápido pero con él era distinto. No quería admitirlo, pero disfrutaba escuchando cada uno de sus pequeños jadeos, su respiración, y sobre todo observando aquel rostro…

- Ya veo Matt…- dijé acercándome nuevamente a él con una ligera sonrisa saliendo de mi boca. Esta vez no sujete sus muñecas, pero volví a acercarme a su boca sin llegar a besarlo, solo rozando sus labios. – Entonces tendremos que poner remedio los dos a esta situación. – terminé de añadir mientras me dirigía a su cuello y lo saboreaba.

Mientras hacía aquello tuve que desabrochar el botón de mi pantalón para que aquello no me molestara tanto. Seguí jugando por su cuello bajando hacia la clavícula hasta llegar hasta su pecho en el cual me detuve unos segundos para rozar con mi lengua su pezón. Intentaba bajar lentamente, saboreando cada una de las partes por las que iba pasando hasta que llegué a aquel lugar que jamás pensé que mi boca rondaría. Mordí sus calzoncillos celestes un segundo para que golpearan suavemente su piel. Me elevé una vez más y con agilidad le quité aquellos pantalones que entorpecían mi plan y me quité mi camiseta del Trinity college. Volví a dirigirme a su boca para una vez más jugar con su lengua mientras una de mis manos se colaba en su calzoncillo y agarraba aquello que exigía ser cogido.

Ya no pensaba para nada en lo que estaba haciendo, tan solo dejaba que mi mano comenzara a mover su miembro mientras yo lo besaba una y otra vez sin permitirle parar. Mis dudas casi desaparecieron y el placer que mi cuerpo exigía lo estaba intentando saciar mientras degustaba aquel ser que pedía a gritos aquello.

Volví a observar ese rostro que provocaba que mi corazón quisiera salirse de mi pecho. Estaba nervioso, pero no ese nerviosismo de no saber qué hacer, sino esos nervios por el ansia de hambre. Una vez más sonreí y dirigiéndome poco a poco por el recorrido de antes, llegué ante aquello que tenía en mi mano.

- ¿Estrenamos pincel? – dije haciendo referencia a la palabra pincel que había arrasado aquella noche. Me dirigí hacía aquello y primero lo bese suavemente para luego introducirlo en mi boca y terminar de catar una parte del pastel. Quería escucharlo, deseaba escucharlo e iba a hacer lo que fuera necesario para escuchar su voz y aquel placer que nadie antes le había dado.
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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Matthew Baldwin el Sáb Dic 13, 2014 8:09 pm

Realmente no entendía qué era lo que me estaba ocurriendo, tan sólo sabía a ciencia cierta que aquel hombre que tenía frente a mí había llegado a calentarme cómo nunca antes me había calentado. Fue entonces cuando las palabras que salieron de su boca volvieron a hacerme adentrar en aquella historia de pasión.



" "Ya veo Matt…"


No creo lo que mis oídos escuchan, por primera vez en toda mi vida, alguien ajeno a mi familia me llama de esa manera, en mis ojos aparecen furtivas lágrimas, por suerte sólo alguna aislada, presa de la emoción. Siento cómo se acerca y sus labios rozan los míos sin llegar a besarlos. Qué crueldad, ponerme la miel en los labios para tan sólo dejar un pequeño dulzor para que sienta el anhelo de ellos. Su voz vuelve a entrar en mis oídos cómo suave melodía divina, ¿un remedio que los dos debamos encontrar? Remedio debía poner él a ésta enfermedad que estaba empezando a nacer en mi interior, esa enfermedad egoísta que hacía que quisiese a Liam sólo para mí.

De pronto noto cómo su boca se dirige a mi cuello, haciéndome sentir cómo la presa que acaba de ser tomada por la yugular entre las fauces de aquel depredador. No puedo evitar gemir al sentir aquella presión en el cuello, me pregunto si me quedaá marca después de aquello, pero es algo que honestamente, ahora no me importa en absoluto. Escucho cómo el botón de su pantalón se desabrocha... "¿Dónde irá a parar esto?" Aunque he de admitir que la respuesta a esa pregunta no me importa lo más mínimo, siempre y cuando todo termine cómo ha empezado, al lado de Liam. No puedo evitar gimotear mientras su lengua recorre todo mi cuerpo, noto sus labios rozar mi piel, consiguiendo que ésta se ponga de gallina.

Lo sigo con la mirada y veo cómo muerde mis calzoncillos de slip dejándolos caer, chocando contra mi sexualidad haciéndome soltar un leve quejido. De pronto se levanta y me quita los pantalones, dejando mis finas piernas depiladas y blancas al aire. Lo miró durante unos instantes y veo cómo se quita la camiseta, dejando aquel hermoso cuerpo marcado desnudo frente a mí. Trago en seco y me quedo observándolo cómo si de una escultura de un Dios griego se tratase. Se acerca y su lengua vuelva a invadir mi boca, adoraba aquella lengua húmeda, invasiva, juguetona... Rodeo con mis brazos su cuello, siguiendo aquel beso tan profundamente excitante que conseguía ponerle el miembro más y más duro.

Con una de mis manos acaricio aquella amplia y fuerte espalda. Su mano masturbaba mi miembro, por primera vez, alguien que no era yo hacía aquello, además admitir que lo hace con gran destreza. Mi cadera comienza a tener vida propia, se empieza a mover hacia arriba y abajo con cada movimiento de la mano de Liam, haciéndome gimotear mientras su lengua continua guerreando con la mía.

Sentía que me faltaba el aire, que me ahogaba en aquel beso pero no me importaba morir pegado a aquel dulce néctar sus labios emanaban. De pronto siento cómo me vuelve a arrebatar el placer de mis labios y lo veo sonreír de una manera que me hizo estremecer. Me mantengo jadeante, con mi miembro duro y rígido, en el cual podía sentir unas pequeñas gotas humectar la cima de él. Lo sigo con la mirada y veo que se dirige con su rostro hacia mi miembro.

¿Estrenamos pincel?— lo escucho decir. El corazón me late más fuerte que nunca, la cabeza me da vueltas y no le quito el ojo al rostro de Liam, me lo besa, noto sus labios contra mi miembro erecto, no puedo evitar soltar un gemido. Su boca comienza a chupar habilidosamente mi sexualidad, haciéndome estremecer y gemir de placer. Se ve hermoso, su rostro viril chupando mi poya es algo que jamás pensé que fuera a ser algo tan bello. Llevo mi mano hacia sus cabellos y paso mis dedos entre ellos, mientras que la otra la cierro levemente para poner la parte opuesta de la palma en mi boca, intentando disimular mis gemidos.

Mi rostro se encuentra rojo, comienzo a sudar, me apresuro a quitarme la camiseta muerto del calor y la tiro a un lado de la habitación, ya no me importa nada que no sea sentir a Liam. Jadeo al punto del clímax, siento mi miembro palpitar a punto de estallar.

Liam, detente, no puedo más si sigues me correré en tu boca.— Le dgo jadeante mientras frunzo el ceño desesperado por el placer, a punto de terminar en aquella boca juguetona que no quiero manchar por nada del mundo para que nuestras lenguas se vuelvan a batir en duelo. Ruego porque se detenga, deseo que aquello continúe, poder complacerle cómo él lo hacía, deseoso de que me enseñase todo aquello de lo que yo, no tenía más idea que la teoría que plasmaba en mis libros"
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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Liam Mc Rigan el Sáb Dic 13, 2014 9:47 pm

Estaba concentrado disfrutando de aquel juego mientras mi lengua y mi boca jugueteaban con aquel miembro que pronto sentí que comenzaba a palpitar. Aquello hacía que no pudiera parar por que escuchaba los gemidos que parecía que intentaba contenerlos mientras sentía como sus dedos se enredaban entre mi cabello.

- Liam, detente, no puedo más si sigues me correré en tu boca.- le escuché decir jadeante. Su voz me volvía loco.

Paré ante su suplica y me quedé unos escasos segundos observándolo. Aquello le estaba dejando sin respiración y había logrado que mis juegos obligaran a su cuerpo estremecerse. Le cogí de un brazo y lo atraje hacia mi obligándole a que su pecho chocara conmigo, haciendo que lo pudiera apreciar aún más.

- Aunque intentes aguantarte voy a escucharte, no me vas a quitar ese placer.

Y antes de que pudiera hacer nada volví atacar su boca ferozmente con un beso húmedo. Le sujetaba con una de las manos la espalda para mantenerlo pegado a mi y con la otra enredé mis dedos entre su cabello rubio. Mordí su labio mientras volvía a surgir aquella sonrisa picaresca que me salia de forma natural, para volver finalmente a meter mi lengua en su boca y empujarlo hacía la cama. Me encantaba jugar con sus labios y escuchar sus jadeos. Me fascinaba notar su lengua húmeda enredarse con la mía mientras luchábamos por respirar. Finalmente saqué mi mano de detrás de su espalda, la cual le obligaba a presionarse contra mi y me quité mis pantalones tranquilamente dejando mis boxers negros de Calvin Klein a la vista. Agarré su mano y le obligué a meterla entre mis boxees para que sintiera lo que había dentro de ellos.

- Demuéstrame de que eres capaz.

Aquello era una oferta que no le había permitido a nadie más, pero estaba disfrutando tanto aquel momento que quería ver con que me sorprendía. Sabía perfectamente que podía hacerlo y sabía de sobra que esa mente suya estaba deseosa de poner en practica cada una de las cosas que imaginaba.

- Déjame sin respiración. - Le dije mientras le retaba ha hacerlo.

Quería sentir como mi respiración se entrecortaba, como me obligaba a jadear y a gemir, y quería que fuera él quien lo hiciera. Comencé a mover mi mano la cual sujetaba la suya dentro de mis boxers. Aquello, aunque era yo el que lo movía era totalmente distinto, por que no era mi mano la que lo sujetaba, sino la suya, y no pude evitar estremecerme soltando un pequeño gemido. Estaba más que duro y más que sensible, así que notaba a la perfección su mano y cada movimiento ligero que hacía.

- Matt...- susurré acompañado de un pequeño jadeo. - Te lo ruego...

Aquella noche le había rogado demasiadas cosas a ese hombre, pero sentía que aún le iba a rogar mucho más.
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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Matthew Baldwin el Sáb Dic 13, 2014 11:50 pm

Aquella historia parecía que continuaba y mi cuerpo más que testigo de ella, era le protagonista de la menciona novela de amor nunca antes escrita...



"Escucha mi súplica y veo que se detiene y me observa. Intento retomar el aliento sin éxito alguno, jadeante, con mi respiración totalmente entrecortada. Siento mi pecho moverse con fuerza al respirar y noto cómo las gotas de sudor caen por este. De golpe y sin previo aviso me coge del brazo para llevar mi cuerpo contra el suyo, sin dejarme oponer resistencia, aunque he de ser sincero, eso es algo que no tenía previsto hacer. Puedo notar sus marcados músculos contra mi pecho húmedo del sudor, el calor que su piel emana me excita todavía más. De pronto su voz vuelve a llamar mi atención, escucho con atención cómo me dice que por más que quiera aguantar iba a escucharme, sin quitarle ese placer. "¿Placer?" me pregunto a mí mismo, le da placer complacerme... qué gran equipo hacíamos juntos...

Antes de poder pronunciar palabra su boca vuelve a juntarse con la mía, con aquella lengua híperactiva buscando encontrar la mía. Siento cómo una de sus grandes y firmes manos me sostiene la espalda, sin dejarme moverme de aquella posición en la que su lengua se apropiaba de mi boca. Su otra mano se enreda en mi pelo, esta sensación de estar bajo su dominio me excitaba de sobremanera. No puedo evitar gimotear mientras me besa, de esa manera tan agresiva, tan invasiva, tan propia de Liam. Me muerde el labio y una sonrisa pícara se asoma en su gesto, trago en seco y su lengua vuelve a tomar el sitio que con tanto afán reclama, el interior de mi boca mientras me empuja contra la cama. Volvía a sentir cómo aquel beso me deja sin respiración cómo minutos antes, me ahogo, intento respirar pero no puedo, mi cuerpo no reacciona a la necesidad de oxígeno, sólo al del contacto con Liam.

Por suerte o por desgracia éste se separa para quitarse los pantalones y aunque mis pulmones se están llenando de oxígeno, siento más necesario el contacto con él que respirar. A medida que se quita la ropa me doy más y más cuenta de que deseo a rabiar a éste hombre, sólo a éste, con aquel cuerpo entrenado tan tentador. Noto como agarra mi mano para obligarme a tomar su polla con ella, es la primera vez que se la agarro a otro hombre, la siento dura, enorme... mi corazón se acelera al tener el miembro de Liam en mi poder, estoy nervioso y no tengo la más pálida idea de qué hacer.


"Demuéstrame de que eres capaz"


Aquella petición me logra poner todavía más nervioso... "¿Qué se supone que debo hacer con aquel miembro pecaminoso?" Intento mover mi mano pero los nervios me traicionan, quizás deba masturbarlo cómo si se tratase del mío, pero aquello no se siente igual, comienzo a temblar por los nervios y su voz me vuelve a acelerar el pulso.

Déjame sin respiración.— Me dice con cierta forma de provocación, algo que me tienta a ver hasta dónde puedo llegar. Me mueve la mano para masturbar su miembro, noto como la piel de éste se mueve a causa de mi mano, él la mueve, pero soy yo quien se lo hago.— Matt... Te lo ruego...— Me dice suplicando, aquello logra que mi cuerpo se estabilice un poco, estoy muerto de miedo, no sé cómo darle placer a éste hombre que seguro habrá follado con mil mujeres y ahora estaba conmigo en la cama, con otro hombre totalmente inexperto. Será mío, no lo compartiré con nadie más, ninguna mujer volverá a tocarlo... No sé cómo lo conseguiré, pero lo haré gozar al punto de que no quiera volver a catar ningunos labios ajenos que no sean los míos.

Me levanto de cama y me quito la ropa que me queda, quedando completamente desnudo con el miembro a punto de estallar. Me acerco a Liam y retiro su ropa interior, dejando aquel miembro que acababa de tomar entre mis manos al aire. Pongo mis manos en sus hombros y lo guío al centro de la cama, con suavidad, haciendo que quede sentado en el centro de ésta, apoyado contra la pared. Me acerco a aquel miembro con delicadeza, agarrándolo para que quede mirando al techo, comenzando a llevármelo a la boca cómo si del mejor manjar se tratase. Busco su mano y la coloco sobre mi cabeza, deseando volver a sentirme dominado por él. Continúo absorbiendo aquel tesoro que tenía bajo la ropa, metiendo la punta de mi lengua en la pequeña línea que cruzaba su glande, aquel sabor era el mejor de las degustaciones.

Aquel miembro duro me enloquece, lo deseo, lo anhelo... si deseaba que lo dejase sin aire lo haría. Saco de mi boca aquel delicioso bocado que me había permitido catar y me deslizó por la cama hasta colocarme sobre él. Llevo mis dedos a su boca y los muevo dentro de ella, humedeciéndolos, tardo poco en volver a sacarlos y llevarlos hacia mi retaguardia, mojándola con la saliva de éste hombre que me hace enloquecer. Con mi mano busco aquel miembro descomunal que todavía sigue húmedo de mi boca y lo guío por el estrecho pasillo que deseaba introducirlo. Coloco la punta en la entrada y comiendo a bajar con suavidad, haciendo que su glande penetre en mi interior.

Suelto un quejido ante el comienzo de aquella penetración sin poder evitarlo. Observo su rostro y mi mirada desciende hacia su cuello, estoy deseoso de cada parte de éste hombre de ojos verdes. Me lanzó hacia su yugular, ésta vez él es mi presa y comiendo a absorber, moviéndome hacia su cuello donde muerdo, "!oh dios mío!", lo muerdo marcándole mis dientes en su cuello, ésta agresividad no sé de dónde sale, pero cada vez que lo marcaba con chupetones o mis propios dientres, el morbo crecía en mi interior. Mis dientes agarraran fugazmente el lóbulo de su oreja y me detengo con mis labios al lado de ésta.

Te deseo, Liam— Le susurro muy suavemente en el oído buscando provocarle algo más que un cosquilleo.

Con cuidado me giro sobre su miembro, sin sacar de mi interior la punta de aquel majar que acababa de degustar, busque sus brazos para pasarlos bajo mis muslos y llevarlos después hacia éstos, dejándome caer sobre aquel miembro, haciendo que se introduzca por completo en mi interior, logrando que gima de placer. Deseo sentir los dedos de Liam presionar mis muslos, que me masturbe mientras me penetra, deseo sentir todos sus fluido en mi interior, sentirme sometido ante él.

Comienzo a moverme buscando que sus gritos de placer me vuelvan todavía más loco, noto su miembro dentro de mi apretado orificio entrar y salir, moviéndome despacio, estoy excitado, enloqueciendo por momentos de placer. Deseo más y más y por eso mi ritmo sobre su miembro se acelera. Debe estar observando el enorme tatuaje de mi espalda, pero eso no me importa en absoluto, sólo deseo hacerlo gemir más y más, que enloquezca de placer mientras nos fusionamos, por momentos deseo que ésta noche no acabe, pero he de admitir que mi miembro y mi pecho, están a punto de estallar..."
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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Liam Mc Rigan el Dom Dic 14, 2014 10:52 am

Desde hace tiempo que mi cuerpo exigía darle algo más que un simple polvo que no tenía sentido ni saciaba aquella sed. Intenté parar aquella sed con más de una mujer con tal de no cometer un error en una casa que respetaba con una familia que me cuidaban día a día, que me hacía mirar las cosas de otro modo, pero no paraba, mi cuerpo exigía lo imposible y yo cada día lo sentía donde no debía.

Cuando me quise dar cuenta estaba calmando aquella ansia, estaba disfrutando, sonriendo, viendo a aquel ser a mi merced, pero no era un ser cualquiera, era como el cuento real de caperucita roja, donde caperucita se tentaba a la suerte con un lobo que sabía que podría devorarlo de un segundo a otro. Lo había atrapado con mis fauces dándome la impresión de que no podría escaparse por su complexión, pero era ágil y listo y como supuse no me estaba decepcionando.

Cuando agarré su mano suplicándole que me diera placer al comienzo lo noté tenso, pero tras unos segundos sentí que todos aquellos nervios habían desaparecido, obligándome a apretar mi mandíbula y a soltar un pequeño gemido de placer. Se había quitado la escasa ropa que le llevaba puesta delante de mí para después acomodarme sentado en mitad de la cama haciendo que mi espalda quedara apoyada en la pared habiendo retirando mi ropa interior a un lado de aquella enorme habitación antes. Mi virilidad quedó a su merced como antes quedo la suya ante mí. Sentí una vez más su cálida mano sobre mi pene erecto el cual estaba deseoso de probar más, y así fue.
Vi cómo se acercaba hacía el como si de el mejor de los manjares se tratase, llevándoselo a la boca y jugueteando con su lengua sobre él. Estaba tan sumamente sensible que sentía que me iba dar algo ahí mismo, mi corazón latía a más de mil por hora y deseaba más y más. Su mano dirigió a la mía hasta su cabeza haciendo que yo instintivamente enredara  mis dedos en su cabello y la sujetara con mi enorme mano.
Solté un suspiro que termino en gemido suave. Nunca antes había sentido aquello con tanta intensidad. Realmente era una caperucita roja traviesa.

No me salían palabras, solo intentaba controlar mi respiración entrecortada y no callarme, puesto que sabía que si yo deseaba escucharle a él el desearía hacer lo mismo conmigo.

Cuando finalmente le iba a decir que parara pareció que me leyó la mente porque lo hizo y mirándome se deslizo sobre vi como una pluma e introdujo dos de sus dedos en mi boca respondiéndole con mi lengua e humedeciéndolos con mi saliva, para luego sacarlos y dirigirlos hacia su retaguardia. Temía causarle algún tipo de daño porque me dejo claro que era su primera vez y a lo mejor le costaría, pero al sentir como mi glande penetraba en su ano deseché toda sospecha y dejé que se manejara solo. Escuché un quejido suyo que hizo que mi mano rozara su suave rostro lleno de placer.

- Sigue así…- dije algo entrecortadamente.

Se deslizó poco a poco dándome la oportunidad de sentir mi miembro en el inicio de aquel estrecho lugar provocando que mi bello se erizara nuevamente con un pequeño latigazo de placer. Se inclinó hacía mi para atacar mi yugular obligándome a soltar un gemido más. Aquello me obligó a sujetar su cabeza con mi mano una ves más y su espalda con la otra. Caperucita era totalmente mía. Notaba aquel toque salvaje en mi cuello el cual sabía que más tarde iba a seguir marcado, pero le permití seguir dirigiéndose después hacia el lóbulo de mi oreja y sentir sus dientes sobre él.

- Te deseo Liam. – Sus susurros hicieron estremecerme de placer. Jamás me habían dicho eso.  Aquella no era mi primera vez, pero daba la impresión de que lo fuera con todo aquello.

Después se giró cuidadosamente para terminar de introducir mi miembro en aquel lugar placentero mientras sentía como mi pene latía dentro de él.

- Me vas a matar…- susurré algo carrasposo.

Se puso en una posición que estaba totalmente a mi merced. Observé aquel gran tatuaje de su espalda con todo detalle, un ave tribal que ocupaba casi toda su espalda. Me incliné hacía el mientras aceleraba su ritmo haciéndome sentir un placer descomunal. Con una mano sujete su pene para primero acariciar primero con mi pulgar su punta que estaba humeda y acontinuación comenzar a masturbarlo. Aquel momento fue como un concierto donde los varios instrumentos se mezclaban entre sí y permitían sentir un cumulo de sensaciones al unísono. No pude evitar terminar de hacerlo mío susurrandole “Eres mío”. Sujete con la otra mano uno de sus muslos clavando mis dedos y si retirar mi rostro que le permitían escuchar cada uno de aquellos gemidos aceleré aún más el ritmo para poder llegar al clímax. Sentía la fricción a la perfección en mi miembro perfectamente erecto al igual que sentía latir el suyo mientras lo movía con ansía. Aquel momento éramos uno solo,  le escuchaba gemir de placer como yo deseaba y mi cuerpo ardía como nunca. Finalmente el momento llegó y exploté dentro de él dejando escapar un gemido por mi garganta mientras mi rostro se elevaba y todos los músculos de mi cuerpo se tensaban ante aquello mientras con mi mano obligué a su cuerpo llegar al límite al mismo tiempo.

Aquello me había enloquecido por completo. Nunca había disfrutado tanto de aquello y sentía que mi sed y gran parte de mis penas habían desaparecido. Aquello no fue un simple polvo de una noche, lo tenía más que claro, no comprendía muy bien cómo había llegado aquel sentimiento, pero sabía que deseaba a aquel hombre, que no dejaría que ninguna tiparraca con ganas de joder la marrana y vaciar su alma arruinara su corazón, porque para mí no era Matthew Bladwin, sino solamente Matt, aquel que aceptó el juego de un lobo hambriento de placer.
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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Matthew Baldwin el Dom Dic 14, 2014 11:37 am

Aquel capítulo llegaba a su final, aunque la realidad era que no quería que terminase nunca, pero la historia continuaba y debía de ser narrada con todo detalle...


"Todavía siento su miembro dentro de mí, entrando y saliendo más salvajemente. Su mano sobre mi miembro me hace enloquecer, siento cómo roza la zona más sensible que se encuentra totalmente húmeda. Noto la saliva caer por la comisura de mi boca a causa de mis continuos gemidos, sin dejarme tiempo ni para tragar. Escucho sus gemidos mientras su miembro está en mi interior, no puedo más, me van a estallar los huevos cómo siga aguantándome.

"Eres mío”

Tras escuchar eso el vello se me eriza, la piel se me pone de gallina y unas pequeñas gotas se escapan por mi miembro sin poder contenerlas en mi interior.

Soy tuyo Liam...— Digo entre gemidos.— Soy sólo tuyo...— Le digo totalmente jadeantes mientras no paro de gemir. Sus dedos se clavan en mi muslo, ésto me supera, no puedo más... Sus dedos, sus gemidos, su mano que me masturba, su miembro en mi interior, noto sus gemidos y su miembro palpitar, noto mi interior llenándose del dulce líquido con el que Liam me está obsequiando. No puedo evitarlo y suelto un enorme gemido que estaba seguro ha resonado en todo aquel hotel de lujo.

Estoy exhausto y jadeando, intento retomar el aliento, pero me cuesta. Me levanto, haciendo salir aquel miembro empapado de mi interior y me deslizo hacia un lado de Liam. Me coloco sobre su brazo, apoyando mi rostro en su gran hombro y abrazo su cuerpo.

Te quiero, Liam.— Le digo con suavidad con mis ojos cerrados, totalmente relajado junto a él.

Algo está claro ésta noche, el calor que su cuerpo emana me envuelve y hace sentir cosas que jamás había sentido, quizás el amor que sentía por mi prima Satine, no era amor propiamente dicho, quizás se trataba de el cariño de que alguien "ajeno" rozase mis labios y me demostrase cariño, pero lo que pude verificar ésta noche, era que los labios de Liam, su forma de hacerme el amor... todo de él, estaba despertando en mí un sentimiento nuevo, egoísta y profundo, acaso... "¿Me estoy enamorando?"

Todo se torna tenue, todo se vuelve oscuro... más y más...


... "




Abro los ojos y la luz de la mañana me deslumbró, la cabeza me duele y el sonido del claxon de los coches me retumban en la cabeza. Miré hacia arriba cuando por fin conseguí abrir mis ojos claros deslumbrados por la luz, y pude observar cómo Liam seguía a mi lado. No había sido un sueño... todo aquello había pasado de verdad... había perdido mi virginidad con otro hombre, que me había hecho gozar lo que nunca había imaginado poder gozar. Me levanté con suavidad y le di un beso en la frente.

Buenos días darling.— Le dije con suavidad y cariño mientras sonreía y con mi mano retiraba de su frente algunos de sus cabellos rebeldes. El olor a Whisky envolvía el dormitorio, me preguntaba si al vernos desnudos se arrepentiría de lo que había pasado, algo que me dio realmente miedo, no quería que saliese pitando de allí. Suspiré con cierto miedo sin moverme de su brazo en el que había dormido, esperando que reaccionase ante lo acontecido. Había algo obvio y era el hecho de que debíamos hablar, incluso con resaca...
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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Liam Mc Rigan el Dom Dic 14, 2014 12:28 pm

Había logrado darle el mismo placer que él me había ofrecido a mí, había escuchado sus palabras jadeosas rindiéndose ante mí, haciéndome saber que era totalmente mío, para finalmente poder escuchar aquel gemido que resonó en la habitación y a saber si fuera de ella que me hizo colmar de placer. Había disfrutado como nunca.

Se retiró a un lado después de haber finalizado aquel gran momento y se acomodó con su cabeza en mi hombro y su brazo sobre mi cuerpo.

“Te quiero Liam”

Las palabras resonaron en mi cabeza como la canción que no para de repetirse en tu cabeza porque es de tus preferidas. Me encontraba en una cama, con un hombre que se había entregado completamente y me había hecho enloquecer. Aquello era más que evidente y no podía negarlo. Nunca se podía decir nunca.

- Descansa Matt…- Me acerqué a su frente y le di un beso de buenas noches dulcemente sin evitar que siguiera en aquella posición. Tenía esa sensación de no querer soltarlo por temor a que huyera, pero una vez más mi cuerpo, el cual estaba más que relajado, le vencía el sueño haciendo que me fuera posible no pensar.

***


A la mañana siguiente me desperté con una dulce voz que me decía “Buenos días darling”. Abrí lentamente los ojos sintiendo un ligero dolor de cabeza a causa del whisky que saludaba aún con su olor en aquella habitación. Sentía como Matt me retiraba alguno de mis cabellos mientras intentaba focalizar su rostro. No pasó ni un segundo cuando al observar sus facciones me vino a la mente todo lo que paso y todo lo que hicimos. Mi hermana besándose con satine, Matt sacándome de allí ante mis suplicas, mi enfado y angustia, y…y la botella de White Label que venía acompañada de una caperucita roja feroz.

Me elevé un poco mientras me sujetaba la cabeza. ¿Qué había hecho anoche? Lo miré una vez más y sentí aquel hormigueo en el estómago que daba a entender lo evidente. Me tapé la boca mientras observaba la habitación iluminada con la luz de la mañana.

- ¿Estas bien? – no pude evitar preguntarle algo preocupado al recordar donde había acabado mi “pincel”.

Sabía que se le estarían pasando mil y una preguntas por la cabeza, pero si no había huido ya de allí era porque no deseaba hacerlo. Elevé mi mano hasta su rostro el cual acaricie lentamente para terminar dejando caer mi mano sobre las sabanas.

- Yo... – comencé a explicarle. – Enloquecí, pero negarte que no disfruté sería mentirte. Jamás había estado con un hombre pero aquello fue…- le miré directamente a los ojos. - ¿Qué has hecho conmigo? No te saco de mi cabeza y no he hecho más que despertarme, no siento remordimientos ni nada que se asemeje. He de admitirte que he estado con muchas en la cama, pero era terminar y se iban porque no era más que un simple polvo que me dejaba a medias, pero contigo…

Me apoyé sobre la pared mientras echaba mis cabellos hacia atrás y respiraba una bocanada de aire.

- No ha sido ningún error esto, de eso estoy más que seguro. El alcohol causa malas pasadas a veces, pero lo de anoche no fue algo que no recordara hoy. – Le dije sonriendo cálidamente. – No voy a salir corriendo ante lo evidente Matt…

Mientras esperara que el hablara pensaba en una pequeña cosa que me rondaba en la mente, y era como iba a decirle a mi hermana que me había acostado con un hombre que encima era el primo de su ¿novia?. No tenía ni idea de cómo podría reaccionar. Era gracioso, me preocupaba más el hecho de ver la cara de mi hermana que haberme acostado con su escritor favorito. Aquello no pudo evitar hacerme sonreír mientras alargaba mi brazo acercando a Matt a mi vera y dándole un suave beso en los labios.

- Anoche me lo dejaste claro, eres mío.
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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Matthew Baldwin el Dom Dic 14, 2014 1:15 pm

¿Estas bien?— Me preguntó Liam. Aquella pregunta me desconcertó un poco... "¿Por qué no iba a estarlo? ¿Se referiría a la resaca?"

Con un poquito de resaca, pero... ¡nada que un buen paracetamol no pueda arreglar!— Le dije sonriente mientras llevaba mi mano hacia mi nuca, rascándome el cabello de ella. De pronto su mano acarició mi rostro, pero antes de poder agarrarla con la mía, cayó sobre las sábanas blancas de la cama. Mi rostro se llenó de preocupación y su voz me avivó aquel estado.

Yo...— dijo pausando un momento, no me gustaba la manera en la que empezaba la cosa... me preguntaba a mí mismo si estaría arrepentido, si todo aquello había sido producto del alcohol, pero decidí dejar mi cuerpo relajado y escucharlo con atención.—Enloquecí, pero negarte que no disfruté sería mentirte. Jamás había estado con un hombre pero aquello fue...— Aquellas palabras me estaban dando miedo... no estaba seguro si me estaba dejando... pero me estaba aterrando aquellas palabras. Agarré su mano con fuerza cómo si desease retenerlo, mi labio comenzó a temblar por los nervios.—  ¿Qué has hecho conmigo? No te saco de mi cabeza y no he hecho más que despertarme, no siento remordimientos ni nada que se asemeje. He de admitirte que he estado con muchas en la cama, pero era terminar y se iban porque no era más que un simple polvo que me dejaba a medias, pero contigo...— Aquello hizo que mi rostro se elevase y mis ojos se abriese cómo platos a causa de la sorpresa.

Verlo llevarse la mano hacia el cabello dejando su rostro libre con el cabello hacia atrás hizo que algo me picara por dentro.

No ha sido ningún error esto, de eso estoy más que seguro. El alcohol causa malas pasadas a veces, pero lo de anoche no fue algo que no recordara hoy. No voy a salir corriendo ante lo evidente Matt…— Me dijo con una cálida sonrisa. No pude evitar sonreír cómo un inmenso idiota ante aquellas palabras, sin duda alguna me había enamorado completamente de Liam en cuestión de horas.

Anoche me lo dejaste claro, eres mío.— me dijo tras acercarme a él y darme un beso en los labios. Aquello parecía un sueño, por primera vez en mi vida, me había enamorado de verdad...

¡Salgamos juntos!— Le exclamé mientras hacía la croqueta sobre él, quedando totalmente tendido sobre su cuerpo.— Luego tendríamos que ir a casa de Satine a decirle a esas dos que estamos bien.— Le dije sonriente. Miré cómo el teléfono se encendía y me dio tiempo para ver que a penas daban las ocho de la mañana. Mi miembro estaba rígido, cómo casi todas las mañanas y se veía claramente mi erección por el simple hecho de que estaba completamente desnudo.

Sentía que aquella historia que había empezado el día anterior debía seguir escribiéndose...



"— Quiero desayunar, estoy hambriento de ti.— Le digo sonriente mientras me incorporo dejando ver mi miembro erecto. El dolor de cabeza ya no me molesta, su cuerpo ocupa toda mi atención. Me deslizo por la cama y tomo con mis manos por detrás de sus rodillas, llevándolas hacia atrás mientras me deslizo hacia abajo. Observo aquel pequeño agujero y escucho cómo me llama, comienzo a besar su muslo y desciendo por él cuan suaves y húmedos besos, beso su ingle, su miembro, sus testículos, su perineo, su ano... Me quedo con la boca en el umbral de aquella pequeña entrada y comienzo a mover mi lengua por la zona, introduzco mi lengua en su interior y la muevo enérgicamente en círculos. La yema de mis dedos presionan con fuerza sus muslos, clavando mi pulgar que hace que lleve sus piernas hacia atrás.

Continuo durante un rato de ésta manera, antes de separarme de él. Introduzco durante un instante su miembro en mi boca y rápidamente me lo saco cómo si acabase de chupar un polo. Me relamo juguetón y lo observo con detenimiento, muero de ansias por ver ése rostro enloqueciendo de placer, sin alcohol de por medio, pudiendo tener un buen recuerdo nítido después de ésto. Me acerco a cuatro patas hacia él y me detengo con mi rostro frente al suyo.

Quiero que seas mío Liam, cómo yo soy tuyo.— Le digo, y tras ello le muerdo el labio, aquel dulce néctar que emanaban me hace sentir que quiero llevármelos de un bocado, pero me contengo. No se qué ha despertado en mí éste hombre, amo sentirme dominado por él, pero ésta vez quiero que sea mío, quiero que me pertenezca, quiero terminar de perder ésta virginidad que tanto me pesa.

Agarro nuevamente tras sus rodillas y llevo esas fuertes y pesadas piernas hacia atrás, dejándome aquella cueva de los deseos a mi merced. Guio mi miembro erecto hacia aquella zona que había quedado húmeda por mi lengua y comienzo a penetrarlo. Un quejido se escapa de mi boca y mi cuerpo se afloja por un momento, cediendo. Cierro un ojo por un instante y pongo una pequeña mueca de placer mezclada con molestia, aquel lugar se siente realmente apretado, no estoy seguro si por su estrechez, o porque mi miembro tiene un tamaño que nunca antes había alcanzado.

Agarro su miembro y comienzo a masturbarlo mientras lo ataco con mis brutales acometidas. "El cazado se ha convertido en cazador", pienso para mis adentros. Me quedo observando su rostro mientras introduzco y retiro parte de mi miembro de su interior. Mi mano no para de masturbarle, estoy totalmente excitado, no paro de gemir mientras le penetro y mi ceño se frunce de placer. Estoy extasiado de placer, comienzo a enloquecer y mi poya ya está palpitando. Me detengo unos instantes pero no puedo contenerlo, mi miembro suelta una pequeña cantidad de semen en su recto, gimo sin poder evitarlo y mi cuerpo cede ante el placer... y caigo sobre su pecho.

Perdón...— digo mientras me apoyo sobre mis brazos. Pese a que me he corrido, mi miembro sigue totalmente rígido en el interior de Liam..."¿En qué momento me he vuelto tan vicioso?" Lo miro con picardía  mientras jadeo sin cesar.— Aún tenemos tiempo para más...— Le digo sonriente mientras espero que se ocupe del resto, con mi cuerpo exhausto, pero todavía excitado..."
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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Liam Mc Rigan el Dom Dic 14, 2014 4:14 pm

Aquel atisbo de posesión mío había dejado claro que lo quería para mí solo, cosa que debió de gustarle porque me pidió alegremente que tuviéramos algo formal mientras croqueteaba hasta subirse y quedar tendido sobre mí. Me sorprendí un poco pero ¿y por qué no? Aquello lo disfrutaba.

- Luego tendríamos que ir a casa de Satine a decirle a esas dos que estamos bien.- aquello me puso algo tenso y me hizo pensar en que habría acabado ese beso suyo de anoche. Gruñí un poco ante aquello y miré hacia la ventana con grandes cortinas que permitían ver perfectamente la Torre Eiffel. Me saco de mi ensimismamiento cierta erección de mi reciente pareja dándome la sensación de que había despertado completamente a la caperucita roja traviesa que había en su interior.


"Quiero desayunar, estoy hambriento de ti."


Se me abrieron los ojos de par en par al verle delante de mí con su miembro erecto. No tarde ni dos segundos en sacar aquella sonrisa traviesa mía e invitarle con mi mano a saciar su hambre matutina. Observé como se deslizaba por la cama y como tomaba con sus manos por detrás de mis rodillas obligándome a llevarlas hacia atrás mientras seguía deslizándose hacia abajo. Terminó besando poco a poco cada una de las partes que iba pasando haciéndome sentir un pequeño temblor en mi cuerpo hasta que alcanzó su meta. Me limité a enredar mis manos con sus cabellos rubios y dejarme llevar mientras sentía como jugaba con su traviesa lengua en mi ano y notando sus yemas de los dedos presionando mis muslos. Aquello me hizo temblar y soltar pequeños jadeos a causa de mi respiración entrecortada. Esta vez sentía que yo era la presa.

Continuó así un rato provocando que mi pene reaccionara de placer. Estaba disfrutando sintiendo todo aquello, me encantaba ser por una vez el sometido y no estar dando constantemente órdenes. Aquel hombre sabía cómo complacerme. Pronto me saco de aquello parando y como si de un caramelo se tratara se introdujo rápidamente mi miembro en su boca para sacarlo fugazmente y acto seguido mirarme con de un modo travieso relamiéndose. Se acercó a mí a cuatro patas y teniéndolo enfrente mía dijo algo que dio un ligero vuelco a mi corazón.

"Quiero que seas mío Liam, cómo yo soy tuyo."

Me mordió el labio mientras sentía el roce de sus manos por mi cuerpo. Quise responderle pero me era sumamente imposible hablar en aquel momento. Solo sabía gemir de placer por cada cosa que hacía e intentar respirar en momentos que daba la impresión que era totalmente imposible. Me agarró nuevamente de las piernas obligándome a dejar a su merced mi retaguardia, la cual aún seguía húmeda al estar jugueteando ahí hace escasos momentos, para sentir su poderío haciéndose paso. Me puse algo tenso al notarlo, pero pronto escucho uno de sus gemidos y me calmo inmediatamente embriagado por aquel sonido. “¿Y por qué no?” pensé para mis adentros. Permití que su pene palpitante entrara a través de mi ano haciéndome temblar, obligándome a gemir. Siento como con su mano empieza a masturbar mi miembro más que deseoso y como comienza a moverse sintiendo cada una de sus embestidas haciéndome soltar un gemido detrás de otro y pidiendo más.
Intento pronunciar su nombre pero por cada embestida suya termina saliendo un quejido más que su nombre. Finalmente siento como su semen me invade por dentro haciéndome que yo llegue al mío llenando toda su mano del mío.

Volví a quedar relajado por un segundo cuando Matt calló sobre mí rendido ante lo que acababa de hacer, aunque aquello seguía rígido y me pedía a gritos más. Escuché su tono de voz pidiéndome perdón y luego insinuándome que aún nos quedaba un poco más de tiempo.

- ¿No sabes que a los lobos no se les tientan?- dije sonriendo algo travieso.

Le quité de encima de mí suavemente y bajando de la cama lo llevé hacía mí, obligándole a seguirme.

- Vamos a tener que darnos una buena ducha por que no se tu prima, pero mi hermana lo huele todo…- aquello realmente solo era una excusa para llevármelo a la ducha y continuar aquel desayuno perfecto.

Lo metí en aquel baño que demostraba ser de una categoría excepcional con una ducha de esas que tiene mil modalidades y las puertas de cristal. Le obligué a entrar y cerrando la puerta tras de mí lo llevé contra la pared contraria a la ducha para abrir el agua caliente. Sabía perfectamente que tardaría unos segundos en salir, por eso mismo preferí protegerlo con mi cuerpo de aquel agua fría hasta que sentí que comenzaba a salir caliente acompañado de un ligero vaho. Una vez más lo moví haciendo que se pusiera enfrenté mía mientras el agua caía entre nosotros.

- Esto no ha terminado. – dije intentando peinar sus cabellos recién mojados y acercándome a su boca. Una vez más lo dirigí hacia la pared de la ducha y con el vaho que comenzaba a envolvernos bese su cuello sin permitirle acercarse a mi boca. Una de mi manos estaba apoyada sobre la pared justo al lado de su rostro, para evitar que se escapara, y la otra la iba pasando suavemente por cada parte de su cuerpo. Fui bajando por aquel camino, saboreando cada parte de su cuerpo, hasta llegar a sus muslos. Me puse de rodillas y sujeté con una de mis manos su pene erecto y con la lengua lamí su punta para terminar lamiendo todo suavemente y sin prisa. Igual que me hizo gemir a mi yo lo iba a hacer con él. Estuve un rato lamiendo aquello hasta que haciendo como que caminaban mis dedos hacia su retaguardia y mirando hacia arriba, hice amago de introducir uno de mis dedos en su ano.

- Has empezado tú…- dije sonriendo, y volviendo a mi juego introduje uno de mis dedos en su ano, metiéndolo y sacándolo lentamente, para luego añadir otro.

Me volví a levantar sin retirar mis dedos de su ano y lo besé introduciendo mi lengua en su boca para buscar la suya y enredarla. Saqué mis dedos y paré aquel beso para morder su labio y dirigirme nuevamente a su cuello para besarlo. Le obligué a girarse y a quedarse en una posición en la que volvía a ver aquella enorme ave en su espalda y su hermosa parte trasera que me pedía a gritos ser penetrada. Me pegué un segundo a él para sujetar su pene mientras mordía su cuello. Lo incline un poco e introduje poco a poco mi miembro en su ano. Aquello era la gloria, sentí como aquella noche el calor y el placer invadir mi cuerpo. Comencé a mover su miembro mientras yo comenzaba a moverme también, aumentando el ritmo y devolviéndole las embestidas que el mismo me había ofrecido en el desayuno anterior.

- Oh dios Matt…- esta vez si que lo pude decir. Gemía de placer, me ardía el cuerpo y mi corazón sentía que se iba a salir, pero necesitaba decir aquello.

Comencé a notar aquella sensación tras aumentar el ritmo cada vez más y más de que mi límite estaba próximo, hasta que lo alcancé y sintiendo el agua caer sobre mí deje que todo mi ser fluyera dentro de él mientras yo le obligaba a alcanzar su clímax también con mis movimientos. No pude evitar volver a gemir con aquella fuerza que me dejaba sin aliento. Aquello era un vicio. Él era mi vicio.

Saque mi miembro y le obligué a girarse nuevamente junto a mí para poder abrazarlo mientras el agua y el vaho nos rodeaban.

- Vas a hacer que me vuelva loco.
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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Matthew Baldwin el Lun Dic 15, 2014 3:53 am

"Puedo sentir la espesura de su fluido en mi mano, estoy exhausto pero deseoso de más, Liam me hace enloquecer, me ha robado la cordura y no se qué ha hecho con ella. Miro su rostro y aquella sonrisa picarona se asoma provocativa, consiguiendo excitarme. Me provoca con aquella metáfora del lobo, sí... aquello me provoca y se me graba en la cabeza.

Se levanta y me lleva con él, guiándome hacia el baño, de su boca vuelve a salir su dichosa hermana, me enfurezco por dentro, me muero de rabia. Muerdo mi labio y frunzo el ceño... quiero que se saque a la dichosa pelirroja de la cabeza... mi prima ya es cosa del pasado, "¿por qué no puede ser ella también parte de él?"

Me introduce dentro de la ducha y veo cómo abre el agua, quizás decirle que aquella habitación tenía jacuzzi privado habría sido buena idea, pero me abstengo por el momento, sigo rabiando por la dichosa pelirroja que no sale de su cabeza. Bajo mi rostro cómo si me hubiese rendido, pero veo su cuerpo protegerme del agua que cae fría. Un par de gotas salpican mi hombro y me hace estremecerme, alzo mi mirada y mis ojos se encuentran con los suyos. La erección que la hermanita McRigan consiguió bajarme por rabia, vuelve a aparecer cuando observo su cuerpo protegiendo al mío, tan musculoso y esbelto.

El vaho me empieza a sofocar, siento cómo vuelve a moverme a su gusto mientras el agua cae caliente entre nosotros. Mi fino y delgado cuerpo pálido roza contra el suyo fuerte y fornido... Enrojezco ligeramente, me siento algo acomplejado, yo soy simplemente un escrito flacucho y sin fuerza, pero él en cambio... tiene ése cuerpo atlético de hacer... mierda... aquello me había puesto peor... "¿Qué hacía Liam?" Aprieto los puños al entender que no sé nada de él, lo peor de todo... desconozco hasta su edad...

Salgo de aquel trance en el que me había sumergido cuando su voz retumba en aquella ducha de cristal informándome de que aquello no había terminado. Trago saliva y me pongo nervioso, muy nervioso... muy cachondo... Bastaban dos palabras de la boca de Liam para hacerme entrar en aquel estado de ansiedad afrodisíaca. Su mano pasa por mis rubios cabellos totalmente empapados, su rostro se acerca al mío... "oh my god, is fucking hot!" me digo para mis adentros, el miembro ya me palpita y acababa de empezar, sabiendo que... "aquel lobo me atacaría con sus feroces fauces..."

Siento el frío de la cerámica contra mi espalda, una de sus manos está apoyada contra ella, haciendo que mi cuerpo quede preso entre su pecho y la pared, sin darme la posibilidad de salir, con aquel enorme y musculoso brazo como reja. Observo un instante su cuello y me doy cuenta de que mis mordiscos y absorciones lo han marcado considerablemente, aquello no había forma de esconderlo y menos con la ropa de la temporada en la que estamos. Trago en seco y un escalofrío recorre mi cuerpo. Soy su presa, yo lo he había atacado y estoy seguro que se lanzará en cualquier momento a mi yugular con sed de venganza.

Lo veo hincar las rodillas en suelo empapado para llevar su mano a mi miembro, su lengua roza mi glande y aquello me provoca gemir sin contención, escucho mi propio grito resonar en aquella ducha que parecía inmensa, pero que con Liam en su interior parecía ser bastante más pequeña. Siento cómo mi miembro entero entra y sale de su boca, de aquella humedad tan agradable que estaba haciéndome gemir una y otra vez. De pronto uno de sus dedos se desliza hacia mi retaguardia, hace amago de introducirlo y suelto un leve quejido

Lo veo desde aquí arriba, sus cabellos están empapados, el agua cae por su rostro y mi miembro está erecto frente a su boca. Su cuerpo está completamente empapado, el agua cae sobre nosotros, siento calor, pero no es el agua quien me lo provoca. "Has empezado tú…" me dice sonriendo, esa sonrisa que tanto me provoca cuando la pone después de decir cosas cómo aquella... Siento uno de sus enormes dedos entrar en mi interior, suelto un gran gemido mientras agarro con fuerza sus cabellos, lo saca y lo mete con un ritmo suave, no para de gemir, amo sentir cada parte de Liam en mi interior. Otro dedo se abre paso por mi recto, mis gemidos aumentan, tanto el tono cómo la cantidad de éstos.

Jamás creí gozar cómo Liam consigue que lo haga, realmente no me arrepiento en absoluto que haya estrenado catando cada parte de mi ser. De pronto se detiene por un instante para levantarse, pero sus dedos todavía están dentro de mí. Levanto mi pierna para hacerle más fácil la tarea. Estoy jadeante, con la respiración acelerada y entre cortada, mi piel es puro fuego y el agua que me cae no consigue apagar mi lujuria insatisfecha. Su lengua juguetona de lobo feroz ocupa la estancia de la mía, enredándose con ella. La muevo excitado sin soltar sus cabellos, pero mi cuerpo cede ante el placer y mi mano se afloja, cae sobre su hombro y abro la boca, dejando que ambas lenguas se encuentren en terreno neutral.

Jadeo, no puedo más, mi miembro vuelve a pedir que lo libere de aquella carga... "¿Todavía tenía carga?" Mi cuerpo estaba trabajando demasiado... Una vez más siento que la crueldad de Liam no tiene límites, pues me quita el dulce néctar que emanan sus labios. Noto cómo sus dedos salen de mi interior y un mordisco ataca mi labio, aquel lobo hambriento de mí ya comenzaba a devorarme. Me hace girar y mi fénix lo saluda, quedo desprotegido ante aquel depredador.

Apoyo mis manos contra la pared, dejando que también toquen los azulejos mis antebrazos hasta el codo. Mi frente choca contra ésta y mi pelo se pega a ella, estoy muy excitado y tengo la sensación de que ya se que va a venir. De pronto noto su cuerpo pegarse al mío, su mano agarra mi pene mientras que ataca mi yugular, soy el ave enjaulado que no puede escapar, su presa fácil. Noto sus dientes clavarse en la piel, estoy seguro que aquello me dejará marca, pero no puedo aguantar los gemidos de placer... "¿Acaso era masoquista?" Quiero más, quiero sentir sus dientes clavándose en mi cuello más veces, quiero ser el bocado de éste lobo hambriento e insaciable.

Deja de devorarme para hacerme inclinar otra vez, su enorme poya comienza a entrar en mi interior, acaba de empezar y ya siento que voy a explotar... Siento aquello más grande que la noche anterior y mi cuerpo se tensa, suelto un quejido y mi cuerpo cede. Puedo notar cómo entra dentro de mi mientras me masturba, voy a enloquecer de placer, no puedo más, intento aguantar para alargar el momento pero el miembro de Liam invadiéndome mientras su mano juega con el mío es demasiado placer cómo para soportarlo con cordura.

¡Basta Liam!— Grito entre sonoros gemidos que me provoca con aquel cuerpo.

Oh dios Matt…— Me dijo entre gemidos... Aquello me ha conseguido desquiciar por completo. Liam pronunciando con placer mi nombre mientras gimotea follándome. "Lo amo... Los Dioses saben que amo a ésta bestia con todo mi corazón..."

Su ritmo aumenta y yo me estoy volviendo majara. Siento cómo mi esfinter se llena de aquel líquido mágico, haciéndome volcar lo poco que quedaba en mi interior por su enorme mano. Aquel gemido que me permitió oír fue música para mis oídos, y yo no me he quedado atrás con mis gritos de placer. Me gira hacia él y me abraza, levanto su mano enchastrada y la guío hacia mi rostro, lamo con delicadeza uno de sus dedos poniéndome mi propia lefa en la lengua. Me acerco a el e introduzco mi lengua manchada en su boca, sin escaparme de aquel abrazo. Tengo vicio, mucho vicio que he acumulado durante veintisiete años... Separo mis labios de él y le observo.

Vas a hacer que me vuelva loco.— Me dice sin soltarme, aquello me acelera el corazón, lo abrazo con fuerza mientras siento el agua caer sobre nosotros.

Yo ya estoy completamente loco por ti, Liam...— Le digo sonriente mientras apoyo mi rostro en su hombro. Muy a mi pesar me separo durante unos instantes para agarrar un bote de jabón que tenía en la esquina de la ducha, menos mal que soy previsor. Lo agarro y coloco jabón en la palma de mi mano, froto ambas y comienzo a enjabonar su cuerpo.

Démonos prisa, así vamos a por algo de comer a un kiosko que me apetece chocolate antes de ir a visitar a las niñas.— Le digo después de enjabonar su cuerpo. Comienzo con el mío, por suerte soy muy delgado y no tardo tanto cómo con él. Me enjuago y salgo, adelantándome a él. Agarro una toalla y me seco con velocidad, termino y se la tiro a la cabeza de forma juguetona... Como amo a éste hombre..."

Tras aquel nuevo capítulo de irrefrenable pasión de joven enamorado, me dirigí hacia la habitación en busca de ropa limpia. Me coloqué unos slips grises y me puse unos vaqueros oscuros con una camiseta de manga corta de color verde manzana claro, la cual tenía la sombra de un pájaro en el centro. Agarré mis gafas de sol y me las puse y me calcé los tenis negros.

¡Oye, oye Liam! ¿Me pasarás el brazo por encima del hombro y caminaremos abrazaditos?— Le dije de forma graciosa ansioso por salir de aquella habitación. Realmente no quería dejar de sentir a Liam en ningún momento...

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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Liam Mc Rigan el Lun Dic 15, 2014 7:26 pm

Definitivamente aquel había sido el mejor de los despertares. Habíamos desayunado como reyes y comenzado un capitulo nuevo en nuestras vidas. Aquello me estaba sacando de aquel lugar tan oscuro que me encontraba atrapado.

“Yo ya estoy completamente loco por ti, Liam...”

Había sido extraño, pero había logrado que alguien comenzara a devolverme un sol que me habían robado. Recordé el cuento que mi madre nos contaba cuando éramos pequeños, él era como Zina, la pequeña heroína de aquel cuento.

Mientras terminábamos de ducharnos dijo de darnos prisa para ir a ver a aquellas dos muchachas que nos habían causado tantos dolores de cabeza a ambos. Lo cierto que no me apetecía nada, pero había que dar unas explicaciones que sentía que iban a terminar en discusión gracias a la magnífica capacidad de entendimiento de mi hermana. Matt salió primero de la ducha mientras yo me quedaba dentro del cuarto de baño lavándome los dientes. Cuando me quise dar cuenta ya se estaba vistiendo y comentándome que se le había antojado un chocolate. La verdad que venía que ni pintado.

Salí del cuarto de baño para ponerme mi ropa mientras tenía una toalla en la cabeza que Matt me había tirado a la cabeza después de secarse él. Me puse los vaqueros y le volví a escuchar alegremente.

- ¡Oye, oye Liam! ¿Me pasarás el brazo por encima del hombro y caminaremos abrazaditos?. – No pude evitar sonreír ante aquello.

Comencé a secar mis cabellos mientras pensaba en todo lo que sentía y en el cuento de mi madre. Una vez más me sinceré.

- ¿Sabes algo Matt? – comencé a decir. – Me recuerdas a un personaje de un cuento que mi madre nos contaba todas las noches antes de irnos a dormir. En mi familia los lobos son algo que destaca mucho, como ya podrás observar somos un poco salvajes ni tan formales como los de ciudad. Decimos lo que pensamos y actuamos por impulsos, por eso no a muchos les caemos bien…- me quité la toalla de la cabeza y me la dejé sobre los hombros que aún se encontraban desnudos. – Imagino que te estarás preguntando que hizo esa supuesta heroína, así que te lo contaré rápido para que lo comprendas mejor.

Me quedé unos segundos pensando en cómo comenzar aquel cuento mientras me
ponía el calzado. Me volví a sentar normal en aquella cama tan enorme y comencé a contarle aquel cuento tan sencillamente significativo para mí.

“Había una vez un mundo sin sol, pero no por que las nubes lo taparan constantemente, sino porque alguien lo había devorado. Las ciudades subsistían con enormes torres que tenían en su cima soles fabricados por ellos mismo, pero muchos terminaban por explotar dejando a su tribu asumido en la enorme oscuridad. Entre todas aquellas tribus estaba la más importante, los Marmonian, famosos por sus edificios de mármol antiguos rodeados de grandes árboles ancestrales que brillaban ante la luz de su gran fuente de energía que nunca les había fallado.

En aquella tribu es donde se encontraba Zina. Una pequeña niña huérfana de escasos ocho años que le acusaban de que por su culpa un lobo había devorado el sol. Para ello aquello era totalmente estúpido, pero sufría constantes problemas y acosos por eso, llegando a un día, por mayoría absoluta de la tribu a expulsarla. Hammadoun, gran líder de Marmonian, se negaba a ello, pero el pueblo era el pueblo…

La joven Zina no tuvo más salida que salir del pueblo del cual habían decidido expulsarla por ser alguien que ni tan siquiera creía que era. Estaba asustada, pero con fuerza y su compañero Lwei, un mono de las montañas sangradas que al final resultó ser un guardián, le acompañaría en su aventura para descubrir que había pasado con el sol.

Durante su viaje descubrió que el mundo lejos de aquel sol ficticio era oscuro, frio y peligroso, pero que también había otros que le esperaban, como el gran Lobo blanco Amaguk, el marionetista Aningan el cual buscaba venganza por la muerte de su hermana, y la bella pero peligrosa Adwoa, descendiente de alquimistas.

Aquello les llevó hasta las montañas sagradas de las cuales había surgido Lwei, guardian de Zina hasta entonces y de las montañas en tiempos pasados, donde se encontraba al famoso Lobo que había devorado el sol como venganza.

Se enfrentaron a mil y una pruebas en aquellas montañas, y a medida que avanzaban alguien se iba quedando atrás para que la pequeña Zina pudiera avanzar y alcanzar a ese temible lobo. Finalmente logró llegar a la cima encontrando a aquel temible lobo sonriendo frente a ella sentado en un gran trono de madera. Aquel Lobo era el dios Sanguilaq, pero pese a su aspecto Zina no se rindió y le pidió por favor que le regresaran aquel sol que no era suyo, sino de todos.

- ¿Tú, sangre de mi sangre, pretendes que te regrese algo que les arrebaté como consecuencia de sus actos? – dijo enfurecido aquel lobo. - ¿Tú, hija mía, pretendes que les regrese una vida que ellos me arrebataron a mí por sus pecados?. He vivido más siglos que nadie, observando cada una de las cosas que hacen, permitiéndoles jugar a sus malditos juegos, pero el día que arremetieron contra mí, arrebatándome a tu madre y a ti de mis manos, ese día decidí quitarles su vida. No me pidas regresarte algo que ellos me arrebataron. No me pidas regresarte el sol para salvar sus vidas.

Aquello conmovió a la pequeña Zina pero al mismo pudo descubrir de dónde venían sus raíces, y cuál era la historia real. Pese al odio que había en su corazón por lo que había sufrido decidió arremeter contra su padre para regresar el sol a la gente que realmente lo necesitaba. Dio su vida por dar luz a vidas perdidas.”

Quedé unos segundos en silencio después de contarle aquel cuento que tanto me había marcado. Elevé mi mirada para mirarlo fijamente a la cara.

- Para mi eres como Zina. Te has arriesgado y me has devuelto una luz que daba totalmente por perdida. – Zanjé aquella conversación dejando la toalla en el cuarto, poniéndome la camiseta y mi chaqueta y dirigiéndome a él con una amplia sonrisa le pasé un brazo por el hombro. - ¿Vamos? Nos esperan.
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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Matthew Baldwin el Lun Dic 15, 2014 8:04 pm

Me quedé absorto ante aquella historia, pero más aún cuando me hizo referencia a que yo era cómo aquella heroína de aquel hermoso cuento del que nunca había escuchado hablar. Cuando pasó su brazo por mi hombro sentía que volvían aquellas líneas de una historia que continuaba tras la fogosidad y la pasión de una noche llena de emociones...



" Siento su brazo pasar sobre mi hombro, no puedo evitar emocionarme, me acerco a su rostro y lo beso. Tomo la mano que cae sobre mi hombro y salimos de aquella habitación dónde había ardido Troya. Llamo al ascensor y bajamos, me ajusto las gafas de sol y sin soltar ni un segundo a Liam, doy un paso hacia la salida del hotel, pero el cuento cambia, de pronto siento cómo si estuviera en una historia de terror...

La prensa está frente a mí, no, peor... no sólo la prensa, las cámaras de televisión nos enfocan a Liam y a mí. Esto es el fin... maldigo para mis adentros. Las luces de los flashes me molestan incluso con las gafas de sol puestas... el infierno ha vuelto a mi vida. Giro el rostro y veo la expresión de Matt, tengo miedo que todo aquello le supere. Los gritos de los periodistas me aturden, la resaca todavía me dura...

"Matthew ¿Quién es éste hombre?" "Qué te ha pasado en el cuello?" "¿Cuándo publicarás tu nueva novela?" "Hay rumores de que habéis pasado la noche juntos ¿Es así?" "¿Qué relación os une?"

Cierro los ojos un instante y suspiro, mi mirada se vuelve a ir hacia Liam por un instante. Me quiero las gafas y sonrío ante los medios, intentando aparentar normalidad.

Calma, calma... La novela en breves se lanzará, con suerte en un mes estará publicada, quizás incluso antes. Por lo que llamo a la calma.— Respondo con profesionalidad y tranquilidad ante los medios.

—¿Quién es éste hombre?— Me pregunta una periodista castaña mientras una cámara tras de ella nos enfoca. Suspiro pero me mantengo sonriente cómo si nada de lo que ocurriese fuese malo.

Es hora de inmolarse, ya no hay marcha atrás, si dijese que es mi editor se sabría que algo extraño pasa, mis editores son más que conocidos. Se que el fin de mi carrera ha llegado, pero no me importa, no mientras Liam permanezca en mi vida. Después de ésto las mujeres dejarán de suspirar por mí y mis novelas perderán credibilidad, pero no me importa, yo sólo quiero que mi niño de ojos verdes, esté tranquilo a mi lado. Miro al frente con decisión y agarro a Liam por la cadera con uno de mis brazos, haciéndolo que se acerque todavía más a mí.

Es mi novio.— Respondo antes de que una oleada de flashes que saltaron tras aquello. Veo que hay un taxi libre detenido frente a la puerta del hotel, ésto me calma. Tomo a Liam de la mano, preparándome para huir de allí lo más rápido posible. Me coloco las gafas de sol una vez más. — Bueno, nos vamos que tenemos cosas que hacer, gracias a todos.— Les digo sonriente mientras arrastro tras de mí a Liam sin soltar su mano ni cuando ingreso al taxi. Le digo la dirección de Satine al taxista y le pido que se apure.

Perdón Liam, no quería inmiscuirte en éste mundo tan estresante.— Le digo mientras me quito las gafas de sol y relajo mis manos sobre mis piernas. Suspiro, no quiero que me odie, no quiero que sufra la presión de los medios, pero ya era tarde. Apoyo mi cabeza contra el respaldo del asiento trasero del taxi en el que vamos. Mis ojos se clavan en el techo de éste. Estoy agobiado y lo peor de todo es que seguro que aquellas cámaras eran de un directo... Ahora mismo estarán todas las noticias hablando de nosotros.

Siento que el taxi se detiene, ya hemos llegado, pero no tengo ganas ni de bajar de éste coche..."
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Re: Un Irlandés y un sentimiento naciente [Priv.][+18]

Mensaje por Liam Mc Rigan el Lun Dic 15, 2014 9:26 pm

Después de mi cuento, el cual me dio la impresión de que le gustó al tomar la mano que había deslizado sobre su hombro, me saco de aquella habitación para llevarme a la salida de aquel hotel para enfrentarnos a la realidad, una realidad que me dejó cegado tras ver como en la salida de aquel hotel nos enfocan cámaras de televisión, focos y como no paran de preguntarle quien soy yo y que hace conmigo. Me pongo algo tenso pero al mirar a Matt me doy cuenta que él no está mejor que yo. Antes de poder responder protegiéndolo el decide comentarle a los cuatro vientos sobre su novela y dar respuestas ante las marcas que le dejé.

Es mi novio. – Su decisión a la hora de decirlo hizo que mis ojos se abrieran como platos.

- Ay madre…- susurré para mis adentros. Y nunca mejor dicho, mi madre. Mi madre fijo que estaba viendo aquello, mi tía, mi padre, mi hermano Owen y…vete a saber si Dee también. Mientras me preguntaba aquello me arrastró hacia un taxi para ir a nuestro destino, no sin antes disculparse. Por su tono de voz y la forma en la que se agitaba en el trayecto pude deducir que estaba preocupado y no me extrañaba nada puesto que una manada de hienas acababa de atacarnos y como si nada nos habían acribillado.

El taxi llegó rápidamente a su destino, pero antes de bajar lo sujeté del hombro para sacarlo de ese momento tan angustioso que expresaba su rostro. Esa expresión era una de las expresiones que por nada del mundo le iba a permitir que a tuviera. Carraspeé un segundo para intentar decirle algo que le sacara de aquello.

- Matt, siento decirte que tu peor problema ahora mismo no son los medios de comunicación, sino mi madre…- le dije muy seriamente. – Cuando se entere de que eres mi pareja intentará violarte mentalmente, pero estaré yo para defenderte. – sonreí cálidamente.- ¡Ah! Y una cosa más, como oficialmente eres mi pareja debo avisarte sobre lo que te vas a poder encontrar. – Comenté refiriéndome a mi hermana. – Como ya te expliqué antes, en mi familia somos una manada de lobos, pero Dee es la más inexperta, por lo que es un pequeño lobo travieso con el que debes tener mucha paciencia con sus prontos que te harán pensar que tiene severos problemas mentales y te tentará a estamparle lo primero que pilles en su cabecita con cerebro de guisante bailarín, así que diga lo que diga respira y limítate a esperar a que ella misma se dé cuenta de lo que acaba de decir.

No solía dar consejos de cómo tratar a mi hermana con sus prontos por que solía tratarla siempre yo, pero si Matt era mi pareja formal ahora, no tenía ganas de ver como los colmillos de mi hermana terminaban en el cuello de Matt el cual seguro que la tacharía de enferma mental.

Salí del coche y lo saqué conmigo volviendo a estar frente aquel edificio del cual habíamos huido la noche anterior. Volví a pasar mi brazo por sus hombros para arrimarlo a mí y poder besarle la frente.

- Si te enseña los dientes demuéstrale que las águilas pueden llegar a ser más sabías como para caer en su juego. – finalicé refiriéndome a aquel ave que llevaba en sus espaldas.


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