El baúl de los secretos y un rubio de otro planeta[Priv.]

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El baúl de los secretos y un rubio de otro planeta[Priv.]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Sáb Dic 13, 2014 5:52 pm

Esta vez el día de colegio había sido demasiado duro, me dolía demasiado entre el hombro y el cuello, sin motivo aparente las chicas de mi clase me emboscaron en el baño y me pegaron una paliza. No entiendo que hago mal, ni que las provoca, yo sólo había ido a refrescarme... Pasé por casa para cambiarme de ropa, por suerte todavía no había nadie allí, me asomé por la puerta del dormitorio mirando que Alejandro no estuviese allí, y por suerte todavía no había llegado. Compartir habitación con tu hermano en la adolescencia es complicado. Cerré la puerta tras de mí y dejé mi bandolera de cuerro marrón sobre mi cama de colcha blanca con flores de cerezo rosas y me quité el uniforme.

En el espejo del armario pude ver mi cuerpo desnudo, cubierto tan sólo por la ropa interior. Tenía manchas moradas en distintas partes de mi cuerpo, en la cadera, en el muslo una pequeña en el hombro y la peor y más morada, una en entre el hombro y el cuello. Rodeé mi cuerpo con mis brazos avergonzada... "¿Qué era lo que hacía para que me odiasen tanto?" Unas lágrimas se escaparon por mis ojos, pero moví la cabeza a ambos lados, no podía llorar, debía salir de allí rápido antes de que me encontrase alguien. Agarré unos pantalones blancos abombados cómo los árabes junto a unas bailarinas blancas también. Para la parte de arriba me puse una camiseta de manga corta de color rosada con adornos de tela granates. Para esconder el moretón de mi cuello me puse un pañuelo rosa claro de tul trasparente, que al girarlo varias veces lo conseguía tapar. En mi cabeza coloqué una diadema rosa clara y acomodé mi pelo. Me puse las gafas después de limpiarlas y me miré al espejo para verificar que todo estaba en orden.

Agarré mi bandolera y salí despedida a la academia, tenía que prepararme el dichoso examen de historia y lo tenía muy verde, además que para que me diese la media debía sacar cómo mínimo un 8'5, mis notas estaban bajando demasiado últimamente, los problemas con mis compañeros no me dejaban concentrar bien sumado al hecho de mi poca capacidad de concentración. Cuando llegué pude ver que todavía no había nadie en aquel lugar, si había algún profesor, estaría en su sala porque en el aula no había nadie.

Me dirigí a la mesa que estaba en la esquina al lado de la ventana y saqué el libro de historia, me senté en el largo asiento que había y lo abrí por el tema 5 que debía aprender. Saqué mi subrayador rosa fosforito y sin destaparlo comencé a leer para ver qué debía subrayar. Aquello era algo que realmente se me daba mal, por más veces que lo leyese terminaba por subrayar todo el libro y a la hora de estudiarlo no podía retener tanto contenido. Resoplé y crucé mis brazos sobre el libro, apoyando mi cabeza en ellos y mirando las nubes pasar a través de las ventanas. Con mi dedol pulgar rascaba el subrayador que tenía todavía en la mano... "¿Por qué era tan difícil todo?"

De pronto siento cómo alguien presiona al lado de mi hombro, apretando el golpe que intentaba ocultar con la suficiente presión para hacerme soltar un quejido de dolor mientras llevo mi mano a la zona afectada para taparla y alzo mi rostro en busca de quién había interrumpido mis pensamientos.
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Rebecca Wickham Pardo

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Re: El baúl de los secretos y un rubio de otro planeta[Priv.]

Mensaje por Erwin Kähler el Sáb Dic 13, 2014 9:03 pm

Iba a ser mi primer día en la academia dando los refuerzos para historia, no me encontraba nervioso en lo absoluto ya que a diferencia de los que iban a clase normal los chicos que asistían a las academia solían ser más atentos y demostrar más interés en aprender aunque se tratase sólo del susto por desaprobar al menos tenía la certeza de que no iban a causar problemas, sumado al hecho de que tenía muchas mas herramientas con que controlarlos a diferencia del colegio en el cual me encontraba prácticamente desvalido de todo recursos de poder.

Iba vestido con un pantalón de jean azul con una camisa a cuadros de color celeste y blanca con las mangas arremangadas hasta los codos ya que por el momento aún hacia un poco de calor, el día parecía que permanecería soleado y bastante despejado lo que me tenía algo tranquilo, en parte extrañaba un poco a los alumnos que había dejado atrás en Alemania, pero era algo que tenía que dejar pasar ya que realmente no era un lugar al que deseara volver ya que la libertad que tenía en este lugar era algo incalculable.

Una vez que llegué a la academia pude observar que el aula estaba vacía salvo por una chica que por el momento no parecía necesitar ayuda, al ver que era no parecía que fueran a llegar más chicos por el momento decidí acercarme a ella para ver si necesitaba algo o al menos ver en que podría ayudarle, a medida que me acercaba pude ver como parecía tener algún problema ya que se encontraba con los brazos cruzados sobre el libro, lo que hacía más que evidente que estaba muy lejos de intentar leer si quiera lo que contenía el libro.

Apoye mi mano sobre su hombro para intentar acercarme a ella con la sorpresa de que emitió un quejido de dolor, no pude evitar cerciorarme de que sucedía y con mi mano hice a un lado el pañuelo con el cual cubría su hombro, como si fuese algo accidental viendo que se encontraba algo morado, lo cual me preocupo mucho ya que aún si se tratase de un niño que son de aparecer con moretones en los lugares mas insospechados mientras juegan este distaba mucho de ser algo de aquello, menos para una jovencita, sumado al hecho de que era algo evidente que intentaba ocultarlo, por lo que me senté a su lado intentando que los demás no se percataran de que hablaba con ella, lo más probable es que no quisiera hablar de ello. Lo más seguro es que debiese hablar con sus tutores pero al menos debía intentar hacer un acercamiento a ella, no fuera a ser el caso de que justamente se tratara de un caso en el cual ellos fuesen los que le generaban estos problemas.

-¿Algún problema? te noto bastante desganada.- le pregunté con una cálida sonrisa, debía pensar bien como abordar un tema tan delicado como ese, ya que si no tenía cuidado lo más probable es que se cerrara a no querer hablar, ya había pasado anteriormente por esas situaciones y sabía cuan delicado era el asunto.
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Re: El baúl de los secretos y un rubio de otro planeta[Priv.]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Sáb Dic 13, 2014 10:52 pm

Pude notar cómo mi pañuelo cedía y me apresuré a tapar la marca del golpe con él una vez más. Mis ojos chocaron con los del chico que acababa de tocarme el hombro y en el momento en el que nuestras miradas se cruzaron mi corazón comenzó a latir a un ritmo desenfrenado. Sus ojos eran de un color verde tan único y hermoso que se escondían tras unas pequeñas gafas, su rostro pálido y hermoso congeniaba a la perfección con aquel cabello rubio, con aquellos dos pequeños mechones que caían a los lados de su rostro. Mi rostro se ruborizó por completo y mi cara se llenó de vergüenza. Su voz era tranquila y masculina, estaba tan ensimismada que tardé unos instante es poder contestarle a la pregunta que me había realizado.

¡Ah! no, éstooo, perdone.— Dije algo nerviosa poniéndome de pie mientras con mi mano mantenía el pañuelo en la zona que deseaba esconder.— Es que tengo un examen de historia y se supone que tengo que subrayar lo importante, pero normalmente termino subrayando todo el libro y ésta vez quería hacerlo bien.— le confesé mientras miraba apenada el libro y el subrayador que había dejado sobre la mesa. Bajé mi mirada y me di cuenta de que mi camiseta se había elevado levemente, dejando al aire parte del gran moretón que tenía en ella, me apresuré a bajarla mientras me sentaba precipitadamente rezando porque no lo hubiese visto.

Me llamo Rebecca...—dije cambiando de tema, con la esperanza de conocer su nombre. Estaba realmente nerviosa, miré de reojo al chico que tenía a mi lado y era realmente guapo, demasiado cómo para fiarse en una niña tan patosa y diferente cómo yo... Me mordí ligeramente el labio por rabia y fue entonces cuando me di cuenta a causa del dolor que lo tenía cortado. Pasé mi lengua por él y noté un pequeño corte y el sabor de la sangre. Me llevé la mano a la boca para ocultarlo, realmente Eugenia y sus chicas se habían pasado... estaba totalmente herida por su culpa y aquel chico tan maravilloso me vería con aquellas pintas... Notaba cómo el llanto subía hacia mis ojos, pero lo aguante y retuve cómo buenamente pude para no echarme a llorar frente al hombre que había conseguido ruborizar mis mejillas y acelerar mi corazón. Respiré hondo y me quedé en silencio, no podía decir nada, no podía hacer nada, sólo debía dejar que pasase el tiempo y aquel hombre de ensueño desaparecería sin dejar rastro alguno, eso es... desaparecería cómo lo hace todo el mundo...
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Re: El baúl de los secretos y un rubio de otro planeta[Priv.]

Mensaje por Erwin Kähler el Sáb Dic 13, 2014 11:56 pm

Realmente se puso muy nerviosa al toparse conmigo algo que me preocupo un poco, pero luego comprendí que simplemente era debido a su personalidad lo que me tranquilizo ligeramente, pero aun su moretón rondaba por mi mente, y al levantarse pude ver otro en su abdomen sin contar que llevaba un corte en su labio, parecía que a esta chica le habían propinado una paliza ya que por su forma de ver me era imposible imaginarla peleando con una compañera de clase como suelen hacer algunos chicos, a pesar de que mi rostro apacible no había mutado la preocupación sobre el asunto aumentó aún más.

Cuando me comentó lo del examen realmente me trajo mucha nostalgia ya que yo tenía el mismo problema salvo por la diferencia que tenía profesores con mayor afán de enseñarnos que muchos de los que suelen rondar por las escuelas los cuales simplemente se preocupan por enseñar en vez de que sus alumnos realmente logren saber estudiar por su cuenta, que realmente aprendan la materia que imparten, en síntesis profesores que aveces tenían la vocación y no que estaban enseñando simplemente porque era una salida laboral más.

-Erwin Kähler.- le respondí con una sonrisa por educación.

La idea de subrayar realmente nunca me había parecido efectiva si solo se hacía eso y no como un paso previo para realizar una síntesis lo que me preocupaba el hecho de que a los pobres les enseñaran a estudiar de esa manera tan pobre, introducir conocimiento de esa manera lo único que causaba era que a los pocos días de estudiar simplemente no recordasen nada de lo que habían sido examinados días atrás, por lo que me veía con más obligación de enseñarle a estudiar correctamente que a tener que explicarle realmente algo sobre la materia.

-Bueno, no te preocupes tanto por el subrayado de ideas principales.- comencé a tranquilizarla, me sentía muy identificado con el problema que tenía la pequeña Rebecca, ya que había pasado por el mismo problema y en textos como los de historia realmente llegaban a ser un problema serio entender todo el contenido.- Eso se supone que es un paso previo, para luego realizar una síntesis del texto párrafo por párrafo, te recomendaría que hicieras eso para después comenzar a repasar directamente con tus propias notas, al escribir tu misma el texto te será mucho más fácil retenerlo.- le intenté explicar, con la esperanza de que esto le ayudara a estudiar mejor, muchas veces más que problemas de aprendizaje solían tener el problema de no saber como estudiar correctamente.

-¿has leído el texto ya? por saber si tienes alguna duda o no logras comprender algo de lo que sucede.- le pregunté mientras intentaba pensar como abordar el tema de sus moretones, realmente era algo que me preocupaba de sobremanera y no pensaba dejarlo atrás.
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Re: El baúl de los secretos y un rubio de otro planeta[Priv.]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Dom Dic 14, 2014 12:52 am

"¡Erwin! ¡Se llamaba Erwin!" Me repetía a mí misma para mis adentros. A medida me explicaba hacía que me gustase más y más, cada palabra que pronunciaba conseguía encandilarme todavía más que antes.

¿Has leído el texto ya? por saber si tienes alguna duda o no logras comprender algo de lo que sucede.— Me preguntó con aquella voz maravillosa y su tono tan comprensivo.

¡Ahora lo leo!— Le dije ansiosa y algo nerviosa. Comencé a leer intentando razonar lo que leía, pero la presencia de Erwin me alteraba mucho. Podía sentir que continuaba a mi lado y por más que intentase leer una y otra vez la misma oración, no conseguía entender qué diantres decía. Moví mi mano sin mirar y pude notar cómo chocó con la de Erwin, quedando el exterior de la mía rozando su piel. Me puse realmente nerviosa pero no moví ni uno de mis músculos. Continué leyendo cómo si nada pasara mientras notaba su calidez y suavidad.

Erwin parecía venir de otro planeta, era comprensivo, dedicado e irresistiblemente atractivo. Me quedé en silencio leyendo durante un rato, sin decir decir ni una palabra, por momentos deseaba que me tomase la mano, pero siendo realistas, "si ni los chicos de mi edad se fijaban en mí... ¿Cómo iba Erwin si quiera a mirarme?" Pasé la página y continué leyendo, estaba decidida a aplicar lo que Erwin me había dicho y volver con una gran nota en el examen para tener otra excusa para hablar con él, agradecerle que su método me funcionase, porque desde luego tenía fe de ello. Respiré hondo y continué leyendo, aunque tengo que admitir en ocasiones mi cabeza se perdía en recordar el rostro de Erwin y conseguía ruborizarme.

Gracias... por ayudarme...— Le dije poniendo por debajo de la mesa, mi mano sobre la suya con delicadeza, pero sin perder el libro de vista, enrojecida y muerta de vergüenza. Realmente estaba agradecida por más que los estudios, había conseguido aflorar en mí algo que nunca había sentido.

Hay un dicho del país del que provengo que dice "La primavera la sangre altera", y aunque ya casi estábamos en verano, he de admitir que aquel rubio me había alterado, generando en el interior de mi estómago un nerviosismo que no esperaba que apareciese de pronto cómo lo hizo. Me quedé en silencio apretando con suavidad su mano, deseaba que aquel momento no terminase nunca, el contacto de otra persona ajena a mi familia me hacía sentir realmente bien, pero por desgracia estaba segura de que aquello sería efímero y breve. Suspiré y me decidí a alejar mi mano de la suya, comenzando a alejarla con suavidad muy a mi pesar, rozando su pierna en el poco trayecto que realicé, deseaba no soltarla pero estaba prácticamente segura de que aquello le molestaría. Mi rostro volvía a ser víctima de la desolación y la rendición, por lo que mi mano quedó a medio trayecto de separarse de la suya...
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Re: El baúl de los secretos y un rubio de otro planeta[Priv.]

Mensaje por Erwin Kähler el Dom Dic 14, 2014 8:10 am

Parecía algo emocionada respecto a lo que le dije, mientras ella se disponía a leer no pude evitar pensar en que secretos se encontrarían tras aquellas marcas que tenía la joven Rebecca, me era mucho más preocupante en ese momento que cualquier otra cosa, los estudios de ella habían quedado en segundo plano y a pesar de que era un mero profesor de una academia, sentía la misma obligación de atender aquel problema comos si fuese el profesor de la institución a la que fuera, la vocación era algo que me afloraba más en esas circunstancias que cuando se trataba de dar clases sobre algún tema en especifico, quizás en gran medida eso se debía por lo que le sucedía a mi hermana en su juventud y no quería que se repitiera con nadie.

Por un instante su mano rozó la mía, no reparé mucho en ello ya que lo más seguro sería que se tratara de un error, pero fue entonces cuando tras un corto periodo de tiempo me dijo gracias mientras tomaba mi mano por debajo de la mesa, en ese momento simplemente sonreí pero ella mantuvo la mirada en el libro de texto, parecía que realmente quería dedicarle atención al estudio y eso era algo que me alegraba, pero tras un tiempo la soltó y pude observar como su rostro comenzaba a sentirse triste, quizás aquella pobre niña realmente necesitaba contención más que otra cosa, me preguntaba si realmente tendría a alguien que le escuchase o si le contaría a alguien lo que le sucedía, dentro de aquel pequeño cuerpo se comenzaban a acumular más preguntas de las que podía imaginar y eran algo que para mi era imperdonable no indagar hasta hallar la respuesta a cada una de ellas, no deseaba que ningún joven tuviese que ser victima de los abusos de los que mi hermana sufrió y de los que yo escapé, no todos somos iguales y no todos logran ser eficaces a la hora de resolver ese tipo de conflictos.

Apoye mi mano en su hombro intentando acercarme a ella, quería que supiera que no estaba sola y que tenía alguien con quien contar para sus problemas si no había nadie mas allá afuera para ayudarle, aquel rostro de entusiasmo se había desvanecido y se había convertido en uno muy triste, lo cual realmente me apenaba, por ese motivo me sentí impulsado a preguntar de una vez, no quería que llegase el momento de que se marchara sin siquiera haber intentado al menos desvanecer aquellas dudas que tenía.

-Disculpa la pregunta.- le dije con algo de timidez, no estaba seguro de como abordar el tema y me preocupaba su respuesta.-¿que te sucedió? esos golpes que tienes.- intente hablar con pausas, mirando la expresión de su rostro para dilucidar como iba tomando las preguntas, ver si le incomodaba de alguna manera, aunque era algo que no tenía más remedio que hablar.-¿tus compañeros de clase son responsables?.- le pregunté de manera directa a lo que veía más posible, aunque me preocupaba que fuera algo más serio si podría decirse de alguna manera.
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Re: El baúl de los secretos y un rubio de otro planeta[Priv.]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Dom Dic 14, 2014 8:49 am

Cuando noté su mano me estremecí y enrojecí, extrañaba el contacto con su mano pero al menos me confortaba el hecho de que su mano estuviese rozándome. Estaba nerviosa y me preocupaba la imagen que le estaba dando a Erwin, Erwin... Cuántas más veces me repetía a mí misma su nombre más y más me gustaba, pero sentía cómo todo se venía abajo cuando me hizo aquella pregunta...

Disculpa la pregunta.— Comenzó a decirme.— ¿que te sucedió? esos golpes que tienes.— Continuó, mi rostro se llenó de preocupación, se había dado cuenta de los golpes de mi cuerpo pese a que los intenté disimular, me mordí el labio para no llorar.— ¿tus compañeros de clase son responsables?— Mi cara se llenó de angustia ante aquella teoría acertada que acababa de exponer, la vergüenza se apoderaba de mí. Sí, así era, la gente me odiaba al punto de querer golpearme por algún motivo que yo desconocía, me avergonzaba de manera inmensa que nadie me quisiera, que se burlaran de mi, que me repeliesen... Tragué en seco y negué con la cabeza cerrando de golpe el libro, y guardándolo rápidamente junto al estuche, dejándome el subrayador en la mesa a causa de las prisas. Me levanté de golpe e intenté sonreír de manera forzada.

Me caí, sólo éso.— Le dije intentando simular la más natural de mis sonrisas mientras salía de aquella mesa. Mentí... odiaba mentir, pero no quería reconocer algo tan vergonzoso cómo aquello.— ¡Gracias por todo Erwin, te prometo que daré lo mejor de mí en el examen de historia y te traeré la calificación!— Le dije sonriente desde el umbral de la puerta antes de salir corriendo, abandonando el recinto.

Llegué al callejón de la esquina de la calle jadeante y me apoyé contra la pared, intentando retomar el aliento, supongo que debería faltar unos días a la academia para que me desapareciesen las marcas y no tener que dar explicaciones a nadie, tenía la cruda realidad, que mi primo y mi hermana se enterasen por algún profesor de que Eugénia y compañía abusaban de mí, porque era obvio que la dirección tomaría cartas en el asunto dándoles un toque de atención, pero luego las consecuencias estaba segura de que estarían peor.

Quizás el destino me estaba poniendo a prueba para replantearme todo aquello, pues no podía creer la voz que escuché frente a mí diciendo "mira quien está aquí" con desprecio e ironía. Alcé con terror mi rostro y vi a Eugénia frente a mí, la cual no tardo en acercarse para empujarme violentamente contra la pared, haciéndome adentrarme en el callejón oscuro. Observé tras ella y se encontraban Esther, Silvia y otras dos chicas que no conocía, cruzadas de brazos y viéndome con aires de superioridad.

Escuchaba sus risitas y cómo me insultaban llamándome desde cucaracha hasta lacra, diciendo que no debería vivir. De pronto vi cómo la mano de Eugenia se alzaba sobre mí, era obvio que iba a recibir un golpe en mi rostro, otro corte más para mi labio, o quizás para mi rostro, éste rostro que todos repudian, suspiré nerviosa resignada a recibir sus golpes hasta que se cansaran y me dejaran tranquila, de modo que me quedé allí, viendo aquella mano alzarse contra mí, esperando escuchar su palma contra mi mejilla...
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Re: El baúl de los secretos y un rubio de otro planeta[Priv.]

Mensaje por Erwin Kähler el Dom Dic 14, 2014 10:17 am

Al ver su reacción me di cuenta que había dado en el clavo, pero con lo que no contaba es que reaccionara tan rápido para salir de aquel lugar del cual no me vi con más remedio que el de seguirla por la calle en cuanto pude reaccionar, me había costado mucho seguirla y justo cuando creí alcanzarla pude notar la magnitud del problema en el que la pobre Rebecca estaba metida y el motivo por el cual no querría hablar, observar como la empujaban hacia el callejón con esa prepotencia realmente me había sacado de quicio como nunca pensé que pudiesen llegar a hacerlo.

Aquello parecía una película ¿de donde habían salido estas chicas? ¿se habían escapado de una naranja mecánica?, corrí hacía el callejón, no permitiría que esta vez le pusieran un dedo encima, pero a la vez que corría por dentro me llenaba de miedo, pero el miedo que corría en mis venas no se trataba sobre que pudiesen realmente hacer aquellas chicas, sino todo lo contrario, que pudiese hacerles yo a ellas en el estado que tenía el cual no era el más apropiado para conducir a un dialogo que esclareciera, si es que eso realmente fuera posible, o al menos disipara sus intenciones de seguir con esa actitud violenta al menos en ese momento, la ira cegaba y eso lo tenía muy en claro.

Finalmente logré ver que lo que en principio eran tres chicas había un total de cinco rodeando Rebecca, pude ver en su rostro como se había resignado a que la golpeasen hasta que se cansaran, pero eso quizás nunca sucederían si lo que buscaban era el limite de su presciencia, lo que lo convertía en una sentencia de muerte social, pues dudaba que esa chica fuese a levantar un dedo en su defensa, pero las cosas para ella serian diferentes esta vez, pues frente a estas "Drugas" que se encontraban rodeándola había un adulto que ya había pasado por esto y no quería permitir que se repitiese al costo que fuese.

Cuando me quise dar cuenta estaba sosteniendo el brazo una de las chicas que intentaba golpearla ante la mirada atónita del resto, no quisiera verme en un espejo en este momento, ya que en mi vida me habían visto con ese pánico anteriormente, pero al menos el miedo en mi cuerpo había desaparecido puesto que ya me había dado cuenta que podía mantener el control aún en una situación tan irreal como me la parecía en ese momento.

-¿Se divierten? porque la verdad es que yo no- les dije, y en cierta manera no me hubiese sorprendido que me respondieran en "nadsat" en ese momento, la idea de que se utilizara el Ludovico en estas pequeñas criaturas convirtiéndolas en meras naranjas mecánicas no me parecía una idea tan descabellada como me lo pareció siempre, quizás fuera preso de mis emociones en ese momento, la conjunción del pasado y del presente.

-¿Vas a quedarse sin hacer nada Rebecca?.- le dije con una voz más calmada, en cierta manera me sentía algo cruel al decirle algo así, quizás era la rabia y en parte cierta impotencia la que me ponía en ese estado.- No te mereces ser tratada así, no eres su juguete como ellas piensan... -le dije con la voz algo calmada, entendía como se sentía.

Aún sostenía con fuerza la mano de aquella niña, no le hacía daño pero tampoco sería capaz de escaparse así de fácil y con una allí me bastaba para saber quienes eran el resto, sabía que tras este día pasarían dos cosas, o se arrepentirían de haber intentado molestar a la pequeña Rebecca o simplemente intentarían volver a hacerle algo para empeorar su situación aún más, algo que realmente no permitiría ya que me encargaría de hacer que la insonora voz de un niño tomase por una vez la forma adulta para dar consciencia de que lo que muchas veces sucedía no se trataba de un simple juego de niños y este juego ya había llegado demasiado lejos para lo que podía tolerar.
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Re: El baúl de los secretos y un rubio de otro planeta[Priv.]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Dom Dic 14, 2014 10:43 am

"¿Se divierten? porque la verdad es que yo no"

Al escuchar la voz de Erwin alcé mi mirada hacia arriba, observando cómo sostenía la mano de Eugénia, interceptando aquel golpe que habría terminado impactando en mi rostro. Mis ojos llenos de lágrimas se abrieron cómo platos, Erwin, mi Erwin... era él, había venido a rescatarme, pero me sentí muy avergonzada de que viese cómo me trataban las personas de mi al rededor. Me quedé en silencio atónita ante lo que acababa de pasar.

Erwin...— Dije con voz entre cortada intentando tomar contacto con la realidad. No podía creerme que él estaba interfiriendo en aquella pesadilla en la que estaba sumida desde que empecé la secundaria, realmente había venido a rescatarme. Estaba inmóvil, no podía mover un sólo músculo de mi cuerpo debido al temor, podía notar mis piernas temblorosas, sintiendo una mezcla de sentimientos en mi interior, entre vergüenza, miedo, emoción y un nuevo sentimiento que no había sentido jamás, algo nuevo hacia Erwin.

¿Vas a quedarse sin hacer nada Rebecca? No te mereces ser tratada así, no eres su juguete como ellas piensan... — Me dijo con aquella voz suave que conseguía tranquilizarme levemente.

Pude ver cómo el resto de chicas salían corriendo, dejando a Eugénia sola, presa de la mano de Erwin. Tragué en seco e intenté normalizar mi respiración, que estaba ligeramente agitada.

Déjala ir Erwin...— Dije mientras me erguía, mirando con timidez y nerviosismo el rostro de Erwin, me quedé esperando que la soltase, algo nerviosa.— La violencia, sólo genera violencia...— Dije con suavidad mirándole directamente a los ojos. Si me defendía, nada tendría sentido, me rebajaría a ser cómo ellas, a solucionar las cuestiones personales a los golpes, y por suerte o por desgracia, yo no era así.

Me acerqué a él despacio y me coloqué entre Eugénia y él, agarrando con mis manos su camisa y la apreté con suavidad a la altura de su pecho, me apoyé contra él y desde allí abajo clavé mi mirada en la sus ojos.

Erwin, por favor...— Le supliqué con suavidad.— Déjala ir...— Le volví a rogar sin salir de aquella posición. Apoyé mi rostro contra su pecho y me relajé en él.

Era la primera vez que en una situación cómo aquella conseguía relajarme, pero no pude evitar comenzar a llorar, mojando aquella camisa a cuadros en la que estaba apoyada. No podía contener las lágrimas y me estaba muriendo de la vergüenza al ser consciente de que Erwin me estaba viendo en aquella situación. Seguro que me odiaba, era algo que me dolía incluso más que la paliza que me habían propinado. Él había venido a rescatarme y yo le había dicho que dejase ir a mis agresoras... Tenía miedo... No quería que me odiase...
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Re: El baúl de los secretos y un rubio de otro planeta[Priv.]

Mensaje por Erwin Kähler el Dom Dic 14, 2014 4:06 pm

Al escucharme pareció que la pequeña Rebecca volvía a tomar consciencia de la situación, las otras niñas salieron escopeteadas de aquel lugar lo más rápido posible dejando atrás a quien suponía que era su amiga, realmente tenían un comportamiento detestable pero al fin y al cabo a eso se reducía la gente cobarde como estas niñas, a salir corriendo cuando nada se puede hacer una vez que las pillan en problemas.

La manera de hablar de rebeca lo enternecía, quizás podría tratarse de una persona realmente magnánima sin exagerar, pero realmente a mi modo de ver esa magnanimidad estaba viciada por exceso de bondad ya que dejarla ir sin más solo le acarrearía problemas en el momento que no estuviese presente, debía sentir las consecuencias de sus actos de algún modo, pero realmente en esa situación poco podía hacer al respecto, en cierta manera no quería soltarla hasta tener ciertas seguridades y el tiempo era algo que apremiaba, ya que de un día para el otro podrían volver a tomar represalias contra ella en el momento que no estuviese presente.

- No se puede ser civilizados frente a la barbarie...-le refuté sin pestañear, ya que si bien creía en lo que aquella pequeña profesaba, esa premisa se rompía ante gente como ella y sabía que aquella bondad no los haría reflexionar.-  ¿violencia genera violencia? ¡Rebecca! mira como te dejaron y no se quedaron contentas, y por dentro de esas heridas sé que hay otras más profundas dentro de ti y algo así tiene que acabar.- le dije con seriedad, debía admitir que aquella jovencita a pesar de aún tener que madurar para enfrentar el mundo real mostraba un corazón que no sería fácil corromper, algo que realmente me daba esperanzas.

- Primero necesito saber algunas cosas, no quisiera que te volviesen a poner un dedo encima.- le conteste mientras me suplicaba que la dejara ir, la abracé con mi otro brazo que se encontraba libre y le acaricie los cabellos con ternura, en cierta manera deseaba ir a comisaria por algo así, pero la realidad que al ser solo niñas con ese simple hecho quizás ni hicieran caso, en cierta manera estaba algo desvalida en esta situación ante la ley.

- ¿a que colegio van estas chicas? ¿a cual vas tu?.- le pregunté con calma.- y quiero hablar con tus padres Rebecca, como la situación siga así irá a peor y ya fue demasiado lejos.- le expliqué aún sosteniendo a aquella niña del brazo con firmeza pero sin hacerle daño.

por momentos sentía que estaba teniendo de rehén a la agresora, para chantajear a la victima, la situación era realmente algo más que surrealista comenzaba a ser dadaista, carecía de todo el absoluto sentido, pero no me importaba cual fuera la lógica de la situación haría lo que sentía que debiera hacer para no dejarla sola aún ante la petición de ella. Comprendía que ella quisiera ocultar algo como lo que acababa de suceder, realmente comprendía aquella vergüenza que sentía ya que no era la primera vez que lo veía, la humillación de ser el juguete de otros y no poder si quiera levantar la mano para que le ayudasen.

- La soltaré sólo si me respondes a esas preguntas y te quedas en la academia a que vengan a buscarte.- le dije con total seriedad, parecía realmente que la estuviese regañando, pero no había otra manera de hacer que lo comprendiese con totalidad y no iba a quedarme de brazos cruzados ante ello.-  Comprende que si te dejo sola volverán a por ti.- agregué finalmente intentando advertirle algo que quizás ella ya sabía.

Si no obtenía respuesta la llevaría a la rastra hasta comisaría, a pesar de que fueran a ser relativamente inútil, podría al menos ver a sus padres y dar parte de manera seria al colegio al que asistiera la mocosa que tenía sujetada del brazo y tenía a Rebecca como prueba de que eso no era irreal, ya que sus marcas eran suficiente motivo para realmente buscar que sucedía.
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Re: El baúl de los secretos y un rubio de otro planeta[Priv.]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Dom Dic 14, 2014 4:39 pm

Mis ojos se apagaban ante aquella regañina que Erwin me estaba dando... Realmente prefería sentir los golpes de rebeca a ser sermoneada por el hombre del que me acababa de enamorar... Cuando me abrazó y acarició mi cabello pensé que accedería, pero en breve me di cuenta de que no iba a ser así de fácil.

¿A que colegio van estas chicas? ¿a cual vas tu?— Me preguntó sin soltar todavía a Eugénia. Cada minuto más que pasaba sabía que tendría represalias cuando nadie estuviese para socorrerme, los nervios invadían mi estómago, pero no quería que Erwin me odiase. Mis ojos se encontraban entornados, totalmente apagados y pude notar cómo el día comenzaba a nublarse repentinamente.— Al "Santa María"— Dije con voz desganadas y apagada.— Y quiero hablar con tus padres Rebecca, como la situación siga así irá a peor y ya fue demasiado lejos.— Dijo con seriedad. Tras aquella frase pude escuchar un "je" salir de la boca de Eugénia.

Me mantuve en silencio sin moverme, con el rostro clavado en la cadera de Erwin y mis ojos cómo el resto de mi rostro, totalmente inexpresivo y desganado.— La soltaré sólo si me respondes a esas preguntas y te quedas en la academia a que vengan a buscarte.— Sabía que lo hacía por mi bien, pero no me gustaba confesar bajo presión.

Te diré lo que quieras, pero suéltala ya...— Le contesté sin moverme ni un ápice.

Comprende que si te dejo sola volverán a por ti.— Eso era más que obvio y por desgracia, en algún momento me encontraría sola.

Las gotas comenzaron a caer, cada vez más y más rápido y en más cantidad, escuché un trueno retumbar en el cielo, pero me mantuvo inmóvil, sintiendo la lluvia mojar mi cuerpo.

Mis padres están muertos.— Dije sin titubear ni mover un músculo más que los necesarios para pronunciar aquellas palabras. Pude percatarme cómo Eugénia aprovechaba la situación para zafarse con un tirón de la mano de Erwin, corriendo entre la tormenta y alejándose del lugar rápidamente.

No me moví más, me quedé en silencio esperando a que Erwin reaccionara. Mi bolso calló al suelo encharcado pero continué sintiendo la lluvia caer sobre mí. Por suerte faltaban horas para que debiese volver a casa, podría recuperarme de todo aquello en algún lugar antes de volver, pero estaba realmente desmotivada. Seguro que Erwin me odiaba, me vería cómo una mocosa, la perdedora de la clase... Me quedé esperando la siguiente pregunta, al fin y al cabo el quería eso... respuestas... y yo... yo lo quería a él...

Sabía que todo aquello había sido el primer inicio de paladas para comenzara cavar mi tumba, pero ahora no tenía voluntad, ni ganas de defenderme... no tenía nada... sólo quería que el tiempo pasase y terminase aquella pesadilla que por momentos creí que era, un cuento de hadas.


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Re: El baúl de los secretos y un rubio de otro planeta[Priv.]

Mensaje por Erwin Kähler el Dom Dic 14, 2014 5:10 pm

Al escuchar lo sucedido con sus padres perdí en cierta manera fuerzas, todo mi cuerpo se estremeció y comprendí de alguna manera porque no intentaba defenderse, en ese momento aquella niñata se aprovecho para zafarse y salir corriendo, pero de todos modos no necesitaba ningún "rehén" más, al menos con el nombre del colegio me bastaba para ponerme en marcha en algo de no poder hacer mucho más, las próximas horas comenzaron a tomar muchísima importancia, abracé a Rebecca con fuerza bajo aquella lluvia, me preguntaba que hacer si no tenía a nadie que se encargase de ella a pesar de que no estaba seguro de como hacer para solucionar el problema si no había ningún adulto que pudiese darle una mano.

- Volvamos adentro de la academia, no quiero que te resfríes ni que te pase nada malo.- le susurré mientras acariciaba sus cabellos, en parte me pregunté si parte de lo que hacía no era por Elis, ayudarla a ella en cierta manera para compensar el hecho de que no pude ayudarla a ella en su momento, pero ese pensamiento se desvaneció completamente, ya que se diera como se diera siempre interferiría en algo así como pudiera.

No podía dejarla sola ni un instante y eso era algo que me preocupaba mucho, más el hecho de que ella simplemente se quisiera ir sola al fin y al cabo así era como ella llegaba, pero de ser necesario al menos por este día la acompañaría a casa, si es que no se me escapaba como habían hecho el resto de las niñas que se habían metido con ella, mi cabeza comenzaba a dolerme y la preocupación por su estado aún más, el hecho que fuese tan callada me asustaba porque no podía saber que pasaba por su mente ni que pensaba hacer.

- Eres muy buena, pero tienes que dejar que te ayudemos, o al menos que yo te ayude, no estás más sola en esto.- le dije con una voz dulce, aquella pequeña realmente había hecho que me encariñase rápidamente.- No se como será tu vida, pero me gustaría saberlo, si no tienes a nadie puedes contar conmigo cuando sea .- no estaba seguro como transmitirle mi afecto y mi preocupación por aquella situación, quería asegurarme que tras perderle de vista ella entendiera que podría contar conmigo fuera como fuera.

Sabía que debíamos buscar resguardo cuanto antes, pero por alguna razón sentía como el agua nos mojaba pero no sentía si estaba fría o no, quizás se tratase de la adrenalina corriendo por mi cuerpo, hacía tiempo que no sentía algo así, esto que estaba viviendo con Rebecca me hacía volver a vivir todo lo que había sucedido en mi infancia y me preocupaba demasiado a donde podría llegar a parar de no terminar con esto de manera urgente, abracé a Rebecca con todas mis fuerzas, como si intentara protegerla de la vida misma.
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Re: El baúl de los secretos y un rubio de otro planeta[Priv.]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Dom Dic 14, 2014 5:37 pm

Cuando me dijo de volver a la academia negué con la cabeza todavía baja y lo abracé con todas mis fuerzas, quería retenerlo, que se quedase a mi lado... "¿Contar con él? Me pregunto hasta que punto será ése ofrecimiento..." Durante unos instantes me quedé abrazándolo con fuerza, quería quedarme con él, sólo con él... quería me llevase lejos de todo, del dolor y de los miedos.

Erwin...— Comencé a decir casi sin fuerzas en la voz.— Llévame contigo... lejos de aquí, de la academia, de Eugénia...— Dije con un nudo en la garganta intentando hacer el esfuerzo para hablar. De mis ojos las lágrimas volvieron a brotar sin cesar, mezclándose con las gotas de agua que caían por mis cabellos debido a la gran lluvia que de golpe se desató.— Llévame lejos contigo, por favor...— Dije apretando su camisa empapada mientras no cesaba de llorar, deseando que me llevase lejos de todo aquello.

Todavía tenía tiempo, más tarde le mandaría un mensaje a Annie para decirle que dormiría en la casa de mi amiga Matilda, aunque odiaba mentirle, hay cosas que las hacía por no preocuparla, aquella muchacha era de mi clase y tan sólo había cruzado un par de palabras con ella, pero era la única que no me buscaba dañar, aunque me evitase para que no la marginasen a ella. Aquello era algo entendible.

Quería que Erwin fuese el príncipe que me rescatase de las garras del dragón que me tenía cautiva, en éste cuento de terror, pues estaba claro que de un cuento de hadas no se trataba. Esperé a que mi príncipe me contestase o que me alzase en brazos para llevarme a un lugar tranquilo en el que sólo estuviésemos él y yo. Los nervios comienzan a jugarme una mala pasada y mi estómago comienza a dolerme de gran manera, todo se nubla y caigo presa del mareo.


Se me aflojaron las pieras y me apoyé en el cuerpo de Erwin, cerrando mis ojos unos instantes. Comencé a jadear, la presión en mi pecho aumentaba por momentos y sentía una fuerte dificultad para respirar. El mareo empeoraba con cada exhalación que hacía. Comenzaba a sentirme realmente mal y lo único que pude hacer es agarrarme a él con toda las fuerzas que pude. Alcé mi rostro en busca del suyo, aquel hermoso y fino rostro, adornado con dos mechones rubios que caían graciosos a los lados.

Quiero irme contigo... Erwin...— Dije con voz muy tenue, apagándose mientras llevaba mi mano a su rostro para acariciarlo y dejarla sobre él.— Eres tan... lin... do...— Dije de forma entre cortada mientras todo se oscurecía.


****


Cuando abrí los ojos pude ver que ya no llevaba mi ropa húmeda ni estaba bajo la tormenta, si no que me encontraba en una cómoda cama en un lugar desconocido. Intenté recordar cómo había llegado hasta allí, pero por mi mente sólo pasaba Erwin sarmoneándome sosteniendo la mano de rebeca y después mi mano sobre su dulce y cálido rostro.

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Re: El baúl de los secretos y un rubio de otro planeta[Priv.]

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