Al borde de la madurez[Priv.][+18]

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Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Erwin Kähler el Lun Dic 15, 2014 2:42 am

Realmente todo había salido de control en tan solo un instante, en mi mano tenía el movil de aquella chica y por más que revisara la agenda no podía encontrar un numero al cual acudir para ayudarle, aún estaba descansando en mi cama, no se porque decidí llamar a un amigo medico para que le hiciera una revisión rápida y salir de apuros, aunque antes de marcharse me dijo lo mismo que pensaba, era momento de hacer una denuncia a la policía por el solo hecho de verla así y que la justicia se encargara de resolver el asunto, aunque ya estaba en claro que sucedía esto sería llevarlo a otro nivel y un buen llamado de atención no sólo para este caso en particular sino para muchos en general.

No estoy seguro porque no tomé esas medidas tan drásticas con ella, quizás lo más probable fuera que no quería pasar por encima de su voluntad, ¡Pero era una niña!, no comprendía aún la gravedad de las cosas en su magnitud ni comprendía la totalidad de los efectos de sus decisiones, ¿porqué le estaba teniendo el respeto que ni a los adultos le tenía? en mis adentros sabía que estaba actuando mal y era algo que comenzaba a molestarme seriamente.

Me levanté y me dirigía  la cocina bajando por las escaleras a tomar un vaso de agua para volver rápidamente, me alegraba el hecho de que mi hermana no estuviera en casa porque de seguro habría tenido un serio problema al respecto, por lo que sólo podía rogar que se despertara rápidamente, volvía a revisar el móvil antes de dejarlo en la mesita de noche, al lado de mi cama donde se encontraba recostada Rebecca, sabía que si me ponía a mirar sus mensajes podría sacar algo de a quién hablar, pero seguía dándome una mala sensación, invadía su privacidad y era algo que para alguien de su edad era aún más importante de lo que era para los adultos, di un suspiro prolongado "aún no sabes comportarte como un adulto" resonó en mi cabeza a modo de queja, provenida de mi mismo, esa pequeña parte de mi que peleaba constantemente con lo que hacía cuando tenía alguna clase de contradicción en mi mente.

Aún revivía la imagen de ella desmayándose frente a mi, me confundía la forma en que me veía, por un momento me pregunté que pensará de mi, de que manera me vería, por un momento pensé en que quizás haya tenido alguna especie de flechazo por mi, el que me pidiese que la llevase lejos, aunque lo más probable sería que simplemente me viese como el único quién conocía aquella pequeña pero tan importante parte de su mundo y por ende el único que podría ayudarle en esos momentos.

Al parecer Rebecca estaba despertando en mi modesta habitación de color celeste, recostada en la cama que estaba frente al ropero, por la ventana que daba  su derecha aún podía verse como llovía sin cesar y parecía que tardaría lo suyo en parar, me senté a su lado en una silla que tenía del otro lado de la cama, opuesto a la mesita de noche, que solía utilizar para dejar la ropa que tenía en uso, no mencione palabra al principio, realmente no estaba seguro de que decirle, la cabeza aún me daba vueltas.


Última edición por Erwin Kähler el Jue Mayo 28, 2015 8:42 pm, editado 1 vez
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Lun Dic 15, 2014 4:34 am

Me incorporé, tras lo cual observé el pecho y vi que aquella camiseta celeste con libélulas azul marino me iba bastante grande, la seguí con mis manos y ésta llegaba hasta la mitad de mis muslos. Alcé mi mirada y vi el rostro de Erwin, aquel dulce rostro que mi mano había acariciado antes de despertar en aquella habitación de color celeste. De pronto me ruboricé al pensar en quién me había cambiado de ropa, podía sentir cómo mi ropa interior seguía en su sitio, pero por un momento me morí de vergüenza ante la idea de que Erwin me hubiese visto desnuda con mi cuerpo totalmente amoratado. Suspiré y me lleve la mano al cabello, llevándolo hacia atrás, el cual todavía se encontraba ligeramente húmedo. Bajé mis manos y las apoyé sobre la sábana por encima de mis muslos.

Perdóname Erwin...— dije con la mirada clavada en mis manos, con las cuales me agarraba una a la otra nerviosa, agarrando y soltando mis dedos. Supongo que era estúpido preguntar dónde me encontraba, ésto no era una novela de ciencia ficción, y al ver a Erwin cambiado de ropa y yo en aquella cama, me era más que evidente que estaba en su casa. Miré mi muñeca y por suerte mi pulsera seguía en su sitio, aquella esclava con la palabra "Ohana" grabada en ella. Suspiré con gran alivio y volví a levantar mi rostro hacia Erwin, debía hacer algo para que la cosa no fuera a mayores y empeorase todo. Respiré y tragué saliva, pensando en qué le iba a decir.

Agarré el teléfono móvil que tenía en la mesita de noche y rápidamente le escribí un mensaje a mi hermana diciendo que me perdonase por la preocupación pero que me quedaba en casa de una amiga para estudiar y luego a dormir. Le di a enviar y volví a dejarlo sobre la mesa de noche de Erwin. Me acerqué a gatas hacia él que se encontraba a mi lado y me senté en el borde de la cama, quedando frente a él con mis piernas entre las suyas.

Erwin...— Comencé a a intentar a hablar con suavidad mientras agarraba sus manos con las mías.— No quiero que ésto vaya a mayores, te prometo que pediré ayuda si se vuelve a repetir...— Le dije con preocupación.— Verás... cuando mis padres murieron... yo tenía 6 años, mi hermano Alex 7 y mi hermana Annie 14... Nuestra custodia fue concedida a mi tío Claude y mi tía Sophie, por eso estamos en París... pero la que nos crió a Alex y a mí... fue mi hermana Annie... Con casi 2 años menos que yo ya se estaba haciendo cargo cómo una madre para nosotros con la ayuda de mi primo Karim, que es cómo mi padre...— Le expliqué con la mirada clavada en nuestras manos. En el colegio sabían que éramos huérfanos porque en las reuniones de padres siempre tenía que explicarle a los profesores que mis tutores legales son mis tíos con los cuales ni vivo, ni me relaciono...

Vivo con Karim, Annie y alex, somos una familia un tanto peculiar, pero yo quiero mucho a mi "Ohana"...— Dije mirándome la esclava. Me quedé en silencio unos instantes antes de volver a hablar, con esfuerzo tomé aliento y le miré directamente a los ojos a mi querido Erwin.— Erwin, acompáñame del colegio a casa todos los días, por el trabajo mi primo y mi hermana suelen llegar bastante después así que nadie te verá. Si en lo que quieres ven conmigo para ver que estoy bien, pero por favor...— Le rogué.— No quiero que mi hermana sufra más angustias ni estreses...— Le supliqué, rogando que accediese a lo que le acababa de proponer. Quería que si no me iba a dejar sola fuésemos él y yo los que peleásemos contra los percances, no quería meter a nadie más en aquella pesadilla.

Me levanté con suavidad sin soltar sus manos, las guié hacia un lado soltándolas tras eso y me senté de lado sobre sus piernas, apoyando mi rostro en su clavícula. Aquel lugar si se sentía seguro y cálido. El aroma de Erwin me embriagaba, era cómo un sueño hecho realidad. Me percaté que en mis muslos habían moratones que, o había pasado de altos, o se marcaron más tarde. Me quedé allí, sobre Erwin en silencio, esperando a que la siguiente palabra fuera una de él, busqué una de sus manos y con una de las mías la tome con cariño, aferrándome a él deseando que no se marchase nunca de mi lado.
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Rebecca Wickham Pardo

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Mensaje por Erwin Kähler el Lun Dic 15, 2014 6:53 am

Al ver que comenzaba a despertarse me quede expectante a como reaccionaría, no estaba seguro de que hacer por lo que decidí esperar a que ella comenzara a hablar, me preocupaba volver a ponerla nerviosa, apenas si me pidió perdón pero no estaba seguro de que me pedía perdón, acto seguido fue en busca de su teléfono para mandar un mensaje para luego sentar al borde de la cama y fue cuando comenzó a contarme bien lo que sucedía en su vida, realmente pude ver que tenía motivos para querer mantener a todos fuera de este problema pero aún así seguí pensando en que no debía ser de esa manera, era mejor que supieran en ese momento y no cuando ellos ya no pudiesen hacer nada al respecto, por lo que no me quedaba más remedio que intentar convencerla mientras tuviera opción, pero de llegar a ser necesario tendría que pasar por encima de su voluntad.

Realmente al ver su situación familiar me dio a entender que todo podría llegar a tener mayores repercusiones porque podrían directamente quitarle la custodia a su hermana por lo que creo que era algo aún más grave que el hecho que le trataran mal en el colegio, al menos para la forma de sentir de ella, realmente cada circunstancia tenia su gravedad de manera separada, di un largo suspiro pensando que hacer con toda la situación, no paraba de sentir que la pobre Rebecca no era consciente de la situación en la que se encontraba, el mundo no era tan simple como ella lo pensaba, ocultar algo así solo causaría problemas y aunque le diese un disgusto al explicarle a su  hermana y su primo la situación le ahorrarían uno mucho mayor, el cual seria ir a buscarla a un hospital porque a aquellas niñatas se les escapara de la mano la situación.

Al escuchar la palabra Ohana me ablandaba el corazón, comprendía que ella quería cuidar su familia y quitarle problemas de encima pero si no era capaz de lidiar con ellos solo haría que crecieran hasta el punto que fueran demasiado grandes para todos, sentía que tenía tanto que explicarle, tanto que enseñarle sobre este asunto y lo que más me preocupaba era que no me entendiese.

Al menos me alegró ver que contaba conmigo, lo cual ya era un paso adelante para mantener ligeramente controlada la situación, pero no lo suficiente ya que no estaba seguro si podría estar todo el tiempo detrás de ella cada vez que fuera a salir, si sucedía algo dentro del colegio en cierta manera lo prefería ya que podía por mi parte hacer recaer la culpa en la institución y obligarlos a solucionar el problema de alguna manera, pero fuera de las puertas del colegio la situación era muy distinta y había un hueco de control mucho más grande.

-De momento puedo hacer lo que me pides.- comencé a responderle ya teniéndola en mis brazos, sentía que era la hermana pequeña, me recordó a Judith.- Pero tienes que entender que es un problema realmente grande en el que estas y cada vez se hará más grande, no pretendo asustarte sino advertirte, por como cuentas la situación lo mejor que puedes hacer es resguardarte en la mayor cantidad de gente que pueda apoyarte.- le dije con serenidad.- Hoy son solo... .-me paré un instante, ese solo realmente sobraba, estaba de más en la frase.- Hoy son moretones, la próxima vez puede ser algo peor y no podrás ocultarlo, ¿quieres que tu hermana y tu primo se enteren de esa manera?, entiendo que quieras quitarle problemas, pero si desde tan pequeña ella te ayudo y te crió demuéstrales que valió todo lo que hicieron confiando en ella, yo seguiré ayudándote de todas maneras pero me sentiría más tranquilo sabiendo que no soy el único que cuida de tí.- en cierta manera me sabía mal decirle algo así, temía hacerla sentir una carga, pero cualquiera ante esa situación debía ser cuidado de cerca.- Por fortuna pude evitar llevarte a un hospital y por eso no estoy declarando en comisaria por tu caso, pero prefiero que entiendas la situación y actuar con tu consentimiento a pasar por sobre tu voluntad y espero no equivocarme en esto, yo sufrí algo parecido, se como te sientes y sé como se sentirá tu hermano pequeño.- el recuerdo de Elis en la secundaria me vino a la mente fugazmente en el momento que lo mencioné.

A medida que meditaba más preocupaciones me venían a la mente, tenía en claro que debía al menos hablar con alguien del colegio para informar la situación debido a que si me ven rondar por el colegio podría causar una confusión y eso si que sería grave, además que tener vigiladas a aquellas chiquillas y que alguien dentro del colegio estuviera al tanto no era una mala idea después de todo.

- Mañana quiero hablar con el director de tu colegio de ser posible.-le dije como comentario, no sería algo que dejara de hacer, ya que independientemente de ella, me preocupaba que en otros cursos sucediera algo similar y me daba miedo encontrarme con la realidad de mi adolescencia, que estuviesen advertidos y no le diesen la importancia debida al asunto.

Continué acariciando sus cabellos mientras la rodeaba con mis brazos, intentando calmarla, no estaba seguro a donde iria a parar todo esto, pero movería cuanto pudiese para evitar que pasara algo más a la pequeña niña que llevaba en brazos, a la que había rescatado de aquellas que se escaparon de aquel libro tan violento.
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Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Lun Dic 15, 2014 4:53 pm

"De momento puedo hacer lo que me pides"



Aquello fue música para mis oídos, una música relajante y suave que me hizo soltar un gran suspiro. Continué escuchando a Erwin y entendía lo que me quería hacer llegar, pero lo último que quería yo era meter a más y más gente en éste asunto, al fin y al cabo en los tres años que llevaba en la secundaria, la cosa no había ido a mayores... Me quedé callada un instante, pensando sobre que podía ir a más, pero normalmente Eugénia y compañía me pegaban una o dos veces cada trimestre y después sólo eran molestias verbales... si se habían pasado casi tres años así, no creía que la cosa cambiaría, pero no iba a decirle a Erwin que aquella situación la llevaba soportando desde mi ingreso a la secundaria.

La idea de que Erwin cuidase de mí me gustaba, me encantaba, realmente quería que estuviese a mi lado... me pregunto cómo se puede sentir tanto por alguien a quien apenas conoces...

Cuando Erwin pronunció la palabra "comisaría" mi cuerpo se estremeció por completo.

Mañana quiero hablar con el director de tu colegio de ser posible.— Me dijo serio. Sentí mi cuerpo tensarse y asentí con la cabeza, pero éste no tardo en relajarse cuando su mano acariciaba mi pelo y sus brazos me rodearon.

Aquello había pasado de una pesadilla espantosa, a un dulce sueño en el que Erwin me tenía entre sus brazos. Pasé una de mis manos por su espalda y la agarré con fuerza, mi otra mano se detuvo en su clavícula, apretando con fuerza su camiseta, no quería salir de entre sus brazos por nada del mundo, el era mi príncipe salvador. Me acerqué a su rostro para darle un beso en la mejilla, pero por decisión del caprichoso destino, la erré, besando la comisura de su boca y parte de sus labios. Me escondí en su pecho agarrándolo con fuerza, totalmente enrojecida y nerviosa.


"¡Los he rozado! ¡He rozado los suaves labios de Erwin!"


Pensé para mis adentros totalmente nerviosa y feliz de aquel error, un dulce caramelo que el destino me permitió catar. Sentía cómo el calor invadía mi cuerpo, el estómago lo tenía enredado, hecho un nudo. Mi corazón palpitaba ansioso y desbocado, pero por momentos siento que aquel regalo divino me sabe a poco. Los nervios se apoderan de mi cuerpo "¿¡Por qué soy así!? Incapaz de decir lo que siento o pienso... Odio ser así..." me dije a mí misma. Estaba realmente nerviosa, esperando una reacción de Erwin, quizás sólo piense que soy una estúpida niña, pero no es así... "yo lo quiero... ¡lo quiero de verdad".

"Quiero cambiar, dejar de ser cómo soy, poder decir lo que siento y lo que pienso, poder dar un paso hacia delante por lo que quiero..." Pensé para mis adentros, no se en qué momento había empezado aquella batalla interna en la que me peleaba con mi propia forma de ser, pero lo que estaba claro es que el detonante de aquello había sido Erwin, o quizás fuese el hecho de quedarme con ganas de rozar de verdad aquellos labios que me sabían a caramelo.


De pronto el sonido de la puerta abrirse hace que me esconda todavía más en pecho, notando el calor que emanaba el cuerpo de Erwin, mientras veía la lluvia caer a través de la ventana en aquella posición en la que sentía cómo sus brazos me protegían.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Elis Kähler el Lun Dic 15, 2014 5:11 pm

Estoy agotada, el día más que raro ha sido surrealista y agotador... Para colmo la lluvia me pilla en mitad de la calle, bueno... al menos el coche me quedará limpio... Conduzco mi ford focus azul cerámica hacia mi casa, esperando que con suerte Erwin tuviese preparada la cena, aunque no creo que así sea...

Aparco el coche en el hueco de al lado de nuestra casa y entro por la puerta, para colmo la lluvia me cala hasta los huesos del trayecto del coche a la casa. Dejo el maletín y me quito los tacones tras cerrar suavemente la puerta principal, subo despacio con los tacones en la mano hacia mi dormitorio, donde me cambio de ropa. Unos pantalones de tela de algodón negro con una camiseta negra de manga corta, eso es lo que me pongo. Suelto mi largo cabello rubio y paso mi mano sobre él para quitar el agua que me lo humedece, lo que me faltaba, que se me humedeciese el pelo... Agarro unas bailarinas negras planas y me las calzo.

Me quito las gafas y las dejo sobre la mesita de noche, por fin me deshago de las dichosas gafas nuevas. Camino hacia el dormitorio de Erwin para ver si se encuentra ya en casa, porque tengo claro que la comida no la ha hecho porque no huelo nada rico. Abro la puerta de su dormitorio azul celeste con mi cara habitual de pocos amigos e ingreso a él.

Erwin, ¿Has cenado?— Pregunto cortando la frase en seco. Mis ojos se quedan clavados en la jovencita castaña que está sobre sus piernas, una jovencita que no es ni yo, ni Judith. No puedo evitar molestarme, no se por qué, pero el ambiente de aquella habitación me huele más que raro. Me cruzo de brazos y los miro desde arriba, estoy llena de ira, no entiendo porque... pero así me siento. Me giro en seco y les doy la espalda, me muerdo el labio con rabia y respiro hondo. Noto la punta de mis cabellos húmedos golpear contra mi cadera.

No pienso defenderte si te denuncian.— Le digo con seriedad pero a modo de broma, intentando no parecer enfurecida, aunque en realidad lo estoy.

Cierro la puerta de un portazo antes de escucharlo decir nada y bajo rápidamente las escaleras. No se donde iré, pero lejos de allí, eso estaba claro. Agarro mi teléfono, la billetera y las llaves del coche y me subo a éste, mojándome nuevamente con la dichosa lluvia que no cesa. Me monto en él y comienzo a manejar, no se a donde me dirijo, pero no quiero pasar ni un minuto más dentro de esa casa... Me detengo en un semáforo y aprovecho para intentar calmarme, en éste estado no debo conducir. Estaciono y me bajo de mi vehículo, comienzo a andar y me resguardo en un portal, esperando que la intensa lluvia que aprieta cese...
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Erwin Kähler el Lun Dic 15, 2014 7:58 pm

No sabía si pensar que aquello había sido accidental o realmente tuvo intención de buscar un beso en mis labios, realmente la situación comenzaba a complicarse más, comencé a sentir un poco de temor por lo que esta chica comenzara a sentir si me mantenía muy cerca de ella pero a su vez le había prometido ayudarte y permanecer a su lado para cuidarla, por un momento pensé que realmente ella era una chica muy linda ¡pero era solo una niña!

Pretendí dejarlo pasar como si no hubiese sido nada, y la abrace con fuerza, pero en ese momento sentí que Elis había llegado con la mala fortuna que al entrar me ve con Rebecca en brazos y terminó por pensar cualquier cosa, no pude apenas reaccionar, a pesar de que intentaba disimularlo pude notar que realmente estaba enfadada y además que había pensado claramente cualquier cosa respecto a lo que sucedía, pero aquella broma que hizo me resonó por mi cabeza como si la onda expansiva del portazo me hubiera alborotado las neuronas.

No estaba seguro que hacer, pero tenía en claro que al menos tenía que esperar a que se le pasara el cabreo a mi hermana antes de poder explicarle la situación, una situación creía que estaba clara hasta momentos antes de que Elis llegase pero realmente me tenia bastante consternado en este momento. Las palabras que salieron de su boca resonaban en mi cabeza como si se tratara de una advertencia como si en algún momento la hubiese visto de alguna otra manera que no fuese como un profesor a una alumna.

Pero la realidad que ella ya no era una niña si la veía objetivamente, al menos su cuerpo ya comenzaba a mostrarse como el de una mujercita, o una mujer más bien, me preguntaba que era lo que me sucedía con la pequeña Rebecca ya que tenía una confusión muy grade y en especial sentimientos contrapuestos de cariño pues por momentos la veía como a mi hermana pequeña Judith pero por otros me recordaba mucho a la situación que pasó Elis.

-Perdón por la intromisión de mi hermana.-me disculpe ante ella, no había tenido ni oportunidad de explicarle anda de mi vida, como para asustarla, al mencionarle que era mi hermana me pregunté si lo hacía sin motivo o por el hecho de no querer herir sus sentimientos, si es que estaba aflorando algo en su cálido y golpeado corazón.

-¿quieres cenar algo?.- le pregunté con una voz dulce, ya comenzaba a hacerse tarde y me gustaría que al menos comiese algo, con el estado de nervios que había pasado lo mejor seria que ingiriera algo, además que ami me comenzaba a dar un poco de hambre ya que desde el medio día no había probado bocado alguno.

Afloje mis brazos, dándole margen a que se pudiese levantar, me preguntaba si Elis volvería en algún momento, pero lo más seguro es que sería tarde en la noche, esperaba poder hablar con ella de una manera calmada para saber que sucedía exactamente, aveces intentar ayudar a los demás conllevaba generar nuevos problemas propios, pero era algo que había aceptado tiempo atrás.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Lun Dic 15, 2014 8:48 pm

Aquella voz femenina que entró preguntándole a Erwin si había cenado consiguió ponerme todavía más nerviosa y más con lo que dijo después. Era obvio que Erwin tendría novia, un chico tan guapo y atento era más que obvio que ya tendría a alguien en su vida. Me quedé unos instantes en silencio, aguantándome las ganas de llorar, pero la voz de Erwin consiguió calmarme una vez más al disculparse por su hermana. Saber que no era su novia no me verificaría que no la tuviese, pero me hizo suspirar por un segundo, consiguiendo calmarme un poco. Cuando me preguntó si quería algo para cenar me apuré a asentir con mi boca arqueada en forma de leve sonrisa.

¡Pero cocino yo!— dije levantándome de un brinco. Me daba un poco de vergüenza que me viese así, mi cuerpo no era algo que me gustase demasiado y con aquella camiseta se podía ver claramente mis piernas y muslos, y si me movía de más, estaba segura que mi culo también.

Lo agarré de las manos y tiré para que se levantase, ansiosa por prepararle la cena cómo agradecimiento por todo lo que estaba haciendo por mí. Annie no siempre podía hacernos de comer y desde pequeña que me enseñó, así que más de una vez hacía yo la comida para mí y para Alex, que cómo teníamos los mismos horarios, solíamos comer juntos. Además que cómo no cocinara yo, me intoxicaría con lo que preparase alex, que no sabía ni freír un huevo.

Solté una de sus manos pero mantuve la otra aferrada a la suya mientras bajaba aquellas escaleras en busca de la cocina. No tardé en hallarla y antes de entrar en ésta llevé a Erwin a la mesa que estaba en el salón que daba a ésta. Pude observar fugazmente un enorme piano que había contra la pared, majestuoso, pero no me detuve a mirarlo, pues estaba ansiosa de complacer a Erwin.

¡Tú espérame aquí! ¡Prometo prepararte algo rico!— Le dije con ilusión y energía mientras sonreía sin parar.

Fui a la cocina y miré qué había en ella con lo que poder preparar algo delicioso para que Erwin se chupase los dedos. Observé que había un bote con azafrán, por lo que por las alacenas busqué arroz, teniendo suerte de encontrar un paquete a la mitad. Abrí la nevera y aquello era el paraíso, estaba lleno de verduras, embutidos, carnes... Agarré pimiento, cebolla y perejil y los corté en pedacitos. Cogí una rodaja de pollo y la corté en pequeños daditos. En una olla preparé caldo, salándolo levemente y en una satén salteé los ingredientes. Añadí el arroz, poniendo una ración más por si su hermana quería y eché el caldo, dejándola cocinarse a fuego lento.

Busqué un mantel y salí de la cocina, miré a Erwin y me enrojecí, podía escucharme el corazón en los oídos cada vez que veía su rosto. Volví a ir a la cocina para buscar los platos, vasos, cubiertos, una botella de agua y servilletas para poner la mesa. La dejé preparada y volví a ver que no se quemase la paella que estaba preparando. Entre la búsqueda que hice en la cocina y poner la mesa, habían pasado los veinte minutos que tardaba aquella deliciosa comida de mi tierra en cocinarse. Agarré dos repasadores y agarré la sartén llevándola hacia la mesa.

Ya esta lista la comida...— Dije con timidez mientras la dejaba sobre la mesa.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Erwin Kähler el Mar Dic 16, 2014 12:47 am

Al parecer estaba mucho más animada, de un salto salio de mis piernas para decirme que ella deseaba cocinar, prácticamente obligándome a levantarme del aquella silla y llevándome a rastras hacia el comedor, de tal emoción ni se preocupo por ponerse algo debajo, me alegraba mucho verla de esa manera tan vivaracha como lo estaba, me daban más ganas de ayudarle con su problema, una persona tan dedicada como lo era ella realmente merecía una vida tranquila y cálida, no la frialdad y rudeza con la que la trataban sus compañeras, realmente me hacía ver que era algo por lo que valía la pena luchar.

En lo que esperaba a que ella hiciese la comida fui a ver su ropa que la había dejado secando en el baño a la cual le faltaba un poco, en mi ropero quise buscar algo que le fuera pero toda mi ropa era ya de mayor ya que en la mudanza deje toda la que no me quedaba por lo que no tuve mas remedio que buscar un pantalón que me quedara ligeramente chico y ya vería como hacer para que le cerrara de cadera, al volver vi como ella salia de la cocina para comenzar a poner la mesa, la verdad es que se veía muy tierna y se estaba ganando un lugar en mi corazón que nunca creí que podría albergar por un alumno mio a pesar de que solía tener mucho cariño por ellos.

Me senté sobre el piano, dejando el pantalón a un lado del banco en el que me senté para intentar tocar algo, pero ni bien estaba a punto de dar con la primera tecla del instrumento la puerta de aquella cocina donde se mantenía el misterio de mi cena se abrió develándose a mis ojos, por lo que pude ver había preparado una paella pero con la extraña peculiaridad de que no había en ella nada de marisco lo cual me extraño, ya que por lo que sabía era uno de los ingredientes principales de aquel plato.

-Estaba a punto de tocar.- le dije con una sonrisa mientras me levantaba, llevando conmigo el pantalón que había ido a buscar, uno simple de algodón, de color azul.- Ten, que sino te me resfriaras, ya veremos como hago para que se sostenga, hace poco que me mude, por lo que no me queda nada de ropa de cuando era pequeño.- le dije algo apenado por ello.

La comida que había preparado había perfumado todo el ambiente el cual era realmente delicioso, tanto que se me hacia agua la boca, me senté en la mesa a la espera de que me sirviera, estaba un poco ansioso por probar lo que me había preparado con tanta dedicación y esmero.

-Se ve realmente delicioso lo que preparaste.- le dije bastante animado, realmente no podía ocultar las ansias por probar aquel plato.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Mar Dic 16, 2014 5:37 am

Realmente Erwin no paraba de sorprenderme, al parecer aquel majestuoso piano era de él, cosa que pude averiguar cuando me comentó que estaba a punto de tocarlo. Por momentos me arrepentí de que la comida hubiese tardado tan poco en hacerse, pues por el simple hecho de verlo frente al piano me pareció algo extremadamente bello.

Erwin era una persona realmente atenta, algo que escaseaba por el mundo. Tomé entre mis manos aquellos pantalones azules y me los coloqué, aunque estos me iban inmensos debido a mi obvio problema de peso. Mis huesudas caderas se quedaban al aire cuando lo soltaba, de modo que agarré el pantalón con la mano para que no se me cayese.

Gracias Erwin... eres maravilloso.— Dije ruborizada, pero con una cálida sonrisa. De pronto recordé que en la nevera de la cocina, había una botella de vino abierta prácticamente llena, y pensé que quizás Erwin comiera con vino. Fui haciendo malabares con aquellos pantalones que me quedaban tan grandes, cómo largos y volví con la botella en la mano.— Toma, por si quieres cenar con vino.— Le dije apoyándola frente a él.

Me agaché un instante para subir el bajo de los pantalones, para lidiar así con un problema menos y me senté en la mesa para servirnos a ambos y comenzar a comer la paella que había hecho. Los alago de Erwin conseguían ruborizarme con creces.

Buen provecho...— dije con voz suave mientras agarraba el tenedor para comenzar a comer aquella paella que sin dármelas de prepotente, he de admitir que estaba deliciosa. Comí en silencio, despacio, soplando el contenido de mi tenedor, pero tuve que parar unos instantes para que se enfriase un poco.— He hecho de más por si tu hermana vuelve con hambre, espero que sea de su agrado.— Le dije antes de volver a llevarme el bocado a la boca.

Erwin... ¿te importa que me quede a dormir ésta noche? No quiero volver a casa... A mi hermana le dije que estaba en casa de una chica de mi clase con la que ni me hablo... así que...— Dije con cierto tono de culpa, realmente estaba nerviosa y me sentía una cara dura pidiéndole algo cómo aquello, pero no estaba de ánimos cómo para ir a casa, ni tenía ganas de lidiar con Alex, que seguro que estaba tan enérgico cómo siempre por más tarde que fuese.— ¡Además quiero escucharte tocar el piano!— Agregué cómo excusa para poder permanecer a su lado.

Continué comiendo lo poco que me quedaba en el plato, terminándolo y bebiendo un vaso de agua para refrescarme. Me abracé a mi misma por la cintura, mirándome la ropa que Erwin me había prestado, de hecho si respiraba con fuerza, podía notar cómo tenía su aroma, aquel aroma embriagador que se estaba entre mezclando con el mío.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Erwin Kähler el Mar Dic 16, 2014 4:50 pm

Al ver como le quedaban mis pantalones no pude evitar reír para mis adentros, más al verla desplazarse hacía la cocina y volver con aquella botella de vino, la situación era muy cómica a decir verdad, lamentablemente no tenía un cinturón que fuera a serle de utilidad ya que hasta ese complemento le quedaría grande, por momentos me sentía sobrevalorado por Rebecca ya que simplemente creía estar teniendo los mínimos de hospitalidad cuando se tenia un huésped, o quizás un poco menos ya que ella fue quien me termino cocinando ami, aunque también rechazar un ofrecimiento como ese no lo hubiese considerado muy educado a fin de cuentas.

-Muchas gracias.- le dije sonriente al ver que había traído el vino, era una botella que seguramente habría abierto Elis, y pensar que lo estaba reservando para una ocasión especial, pero bueno en cierta manera esta lo era, me serví un poco antes de comenzar a comer.

Rebecca parecía ser una chica muy atenta por lo visto, ya había tenido en cuenta a mi hermana para la comida aunque dudaba mucho que fuera a aparecer en mucho tiempo por la forma en que se había ido, en parte eso me alegraba, no por el hecho de que estuviese enfadada y se haya ido, pero así tendría un tiempo tranquilo con Rebecca para que se relajara, fue entonces que mientras daba un sorbo a aquel vino sentí que no debía estar tomando, el pensar que era bueno que tuviese intimidad con la pequeña Rebecca ya me empezaba a preocupar, ¿intimidad para que? ¿que era lo que esperaba que pasara?.

Tome con el tenedor un poco de aquella paella y la lleve a la boca, estaba algo caliente pero era algo que no me afectaba mucho afortunadamente ya que muchas veces tenía que apresurarme para comer, realmente era una comida deliciosa, a pesar de que habíamos comprado el azafrán para una comida que ya ni recuerdo nunca lo había usado ni probado en ninguna comida, comencé a comer aquella comida realmente con mucho gusto al principio pero cuando ya iba por la mitad del plato vi como Rebecca aún no probaba al estar muy caliente y detuve la marcha algo sonrojado.

-No hay problema.- le conteste con una sonrisa aunque por momentos me preocupaba la reacción que pudiera tener Elis al respecto, pero a fin de cuentas era algo con lo que lidiaría solo yo y no creía que fuera a pasar a mayores aquello. -Sobre el piano si quieres al terminar de comer puedo tocar algo, aunque no creas que soy muy bueno.-le respondí con humildad, la verdad que salvo por algunas canciones que había logrado sacar me costaba mucho comenzar con alguna desconocida.

Me quede pensando en lo que le dijo a su hermana, lo que me hacía pensar que aquella chica no debía tener ningún amigo si su excusa fue alguien con quien ni se habla, al parecer fuera de su familia yo era la única persona que tenía.

-por cierto, la comida esta riquísima, aunque se me hace raro la paella sin marisco.- Le dije mientras continuaba comiendo casi finalizando el plato, volví a servirme para seguir comiendo, al momento que Rebecca terminaba su primer plato yo ya había terminado el segundo.

Una vez que ambos terminamos de comer me apresuré a levantar la mesa y llevar los platos sucios a la cocina, dejando solo los vasos y la bebida, tras dejarlos en la pileta en remojo volví al comedor, volví a tomar un trago de vino y me dirigí al piano para intentar tocar algo como me había pedido Rebecca.

-Bueno, a ver que tal me sale, espero que te guste.- le dije mientras me sentaba sobre el banco del piano nuevamente, me encontraba algo nervioso ya que era la primera vez que iba a tomar algo ante la espectativa de alguien, siempre lo hacía cuando estaba solo salvo por Elis que siempre había sido un caso especial en mi vida.

Poco a poco me fui soltando, comencé a tocar la melodia de la Oda a la Alegría de Beethoven con soltura , pero a mitad de camino la memoria comenzaba a fallarme y tuve que detenerme en medio, me sentía en parte avergonzado por ello, pero era normal ya que hacía años que no la tocaba y era la primera que había comenzado a buscar tocar una vez que había abandonado el estudio de música.

-Ya casi no la recuerdo.-le dije algo apenado.-Es lo primero que intente aprender a tocar cuando deje de ir al conservatorio a aprender piano.- le comenté

Por suerte Elis no se encontraba aún, seguro que si por verme con ella en brazos le había dado esa pataleta, no querría imaginar como se hubiese puesto al escucharme tocar algo con alguien mas presente, ya que era la única persona con la cual había permitido escucharme tocar realmente.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Miér Dic 17, 2014 1:05 am

Erwin no me dio tiempo ni a recoger la mesa que ya lo había hecho él en un instante. Cuando se sentó al piano no pude evitar emocionarme, tocaba realmente hermoso pero de pronto se detuvo.

Ya casi no la recuerdo... Es lo primero que intente aprender a tocar cuando deje de ir al conservatorio a aprender piano.— Dijo algo avergonzado, aquello hizo que viese a Erwin con mejores ojos todavía, era alguien realmente maravilloso. Me acerqué a él por la espalda y crucé mis brazos por delante de su cuello, dejando mi rostro al lado del suyo.

Ha sido hermoso Erwin...— Le dije con suavidad y dulzura mientras nuestras mejillas se rozaban. Mi rostro miraba hacia abajo, podía ver las rodillas de Erwin y sus manos. Cerré mis brazos con la poca fuerza que tenía y lo abracé con cariño.— No te alejes nunca de mi Erwin...— Le susurré con suavidad, tras lo que giré mi rostro para besar con fuerza su mejilla. Me quedé así durante un rato, cuando estaba junto a él, era como si el mundo no importase, tan sólo nos encontrábamos nosotros con éste sentimiento tan fuerte que nacía en mi interior, logrando que mi corazón brincase de alegría.

Me alegraba enormemente que la comida hubiese sido del agrado de Erwin además que llevaba aquella ropa tan bonita y grande que olía a él. Realmente deseaba que no se despegase de mi ni un instante, en ningún momento de al menos éste día que, pese a haber empezado torcido, había terminado muy cálido y agradable pese a la tormenta que había fuera desatada. Me afligía la idea de que aquella noche terminase y volviese a pelear contra la cruda realidad, una realidad sin Erwin en mi día a día.

Erwin... por favor... no te separes de mí esta noche.— Le rogué con dulzura apretando su mejilla contra la mía y abrazándole con más fuerza, aunque no creía que mis enclenques brazos le hicieran sentir el calor y la fuerza con la que quería abrazarle.

Mi cuerpo reaccionaba con el rostro de Erwin, con tan sólo verlo sentía una extraña emoción dentro de mí, pero cuando nuestros cuerpos se rozaban hacía que mi corazón se desbocara a un ritmo alarmante. Temía que si lo soltaba se alejase, temía que el sueño le bajase y se marchase, temía que nuestros cuerpos dejaran de rozarse... "Me gustas, me gustas mucho" me repetía para mis adentros, intentando poder decir esas palabras pero sin éxito alguno.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Erwin Kähler el Jue Dic 18, 2014 8:34 pm

Al escuchar su respuesta la verdad me sentí profundamente alagado, esbozando una cálida sonrisa mientras miraba mis manos sobre aquellas teclas de color blanco y negro, sintiendo su suave mejilla rozar la mía con dulzura, mientras me abrazaba sentí como me daba un beso en la mejilla, aquella jovencita conseguía ablandarme el corazón con cada acción que ella hacía.

Al hacerme aquel ruego no pude negarme ante él, la necesidad de sentirse protegida que percibía de ella era muy grande y de alguna manera deseaba también permanecer cerca de ella, me transmitía un sentimiento de paz y una calidez que nunca había sentido antes, nunca pensé que podría llegar a tener tal cercanía con alguien que conociera de tan poco tiempo. Por un momento me comenzó a  preocupar donde dormiría, ya que no teníamos cuarto de invitados por lo que pensé en dejar que durmiese en mi cama y yo en el sofá, ya que a pesar de que no creía que Elis fuese a volver en la noche, si me encontraba en su habitación con el cabreo que se había ido seguramente lejos de recibirme bien, terminaría por tirarme con lo primero que tuviese a mano.

-Deberías dormir, tuviste un día muy movido.- le dije con un tono de preocupación al ver que comenzaba a hacerse tarde ya, al día siguiente seguramente debería de ir al colegio y yo debía aprovechar que la llevaría para poder hablar con alguien del colegio al que asistía ya que a pesar de a que ambos nos encontrábamos mucho más relajados con todo no quería dejar de lado la situación por más que pareciera que la tormenta había pasado.

Esperaba que para el día siguiente su ropa ya se encontrara seca y lista ya que con mi ropa evidentemente no podría salir a la calle, pero eso lo revisaría una vez que ella se acostase, ya que si no debería ver alguna manera de acelerar el proceso de secado de aquella ropa que tenía ya que al llegar se encontraba completamente empapada.

-Dormirás en mi cama si te parece bien.-le comenté mientras me giraba para poder hablarle de frente.

Realmente me encontraba yo también cansado, los nervios que había sufrido por toda aquella situación habían conseguido agotarme, y la incertidumbre de no saber que sucedería en los próximos días me traía peor, debía ver de convencerla para poder hablar con su hermana y su primo al menos para que estén bajo aviso, aun cuando no fuese nada grave la situación en la que estaban suponía que no sería agradable para ellos enterarse de mala manera lo que sucedía con Rebecca.

Me levante y me dirigí a la habitación, desarme completamente la cama para echar a lavar las sabanas que tenía puestas y puse unas nuevas, de color simples, hacía ya tiempo que había dejado las sabanas con motivos cuando era pequeño sobre alguna serie que me gustaba, trás hacer esto me dirigí al baño a comprobar que la ropa de Rebecca estuviera seca.

Afortunadamente ya se encontraba en condiciones por lo que me apresuré a doblarla para dejarla a mano para que al día siguiente pudiese vestirse con tranquilidad, la tomé y me dirigí nuevamente a la habitación.
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Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Miér Ene 14, 2015 2:46 am

Volvía a estar en la habitación de Erwin, una vez más estaba en aquel espacio tan persona de él. Mirara a donde mirara me sentía emocionada por poder respirar el mismo aire que Erwin, parecía un sueño hecho realidad. Me recosté en la cama esperando que volviese, la verdad es que estaba bastante nerviosa por todo, supongo que a la salida del colegio Erwin hablaría con mi director, algo que me inquietaba por si mis primos se enteraban, que era algo que lógicamente no deseaba, pero por otro lado estaba feliz por saber que Erwin cuidaba de mí. Me metí bajo las mantas y me quedé sentada notando el frescor de las sábanas contra mi piel. "Me gustas, me encantas..." Mi voz resonaba una y otra vez en mi cabeza, escuchando palabras que deseaba que saliesen de mi boca pero no salían por más esfuerzo que pusiese.

Me... me... tú me...— Comencé a intentar decir en voz baja mientras la habitación continuaba vacía, pero no tenía fuerzas para decirlo ni cuando me encontraba sola. Realmente me sentía una miserable cobarde. No podía ni si quiera confesar mis sentimientos en voz alta cuando Erwin no estaba delante. Mi rostro era reflejo de mi cansancio y mis nervios, pero de alguna manera no podría dormir aunque quisiese en aquel momento, estaba realmente nerviosa y no quería perder ni un instante al lado de Erwin. Tenía que armarme de valor, de alguna manera u otra debía hacerlo, debía sacar fuerzas de flaqueza para poder transmitirle a mi príncipe salvado que ésta noche deseaba pasarla a cada instante con él, a su lado, lo más cerca posible.

No estaba muy segura de cómo pero debía decírselo, no podía rendirme y perder la oportunidad de estar a su lado, lo tenía decidido, le pediría que pasara la noche a mi lado, le pediría que durmiese conmigo. Deseaba acurrucarme en su pecho, sentir sus brazos rodeándome, su suave piel contra la mía, deseaba ver su rostro plácidamente dormido, deseaba escuchar su respiración y sentir su cuerpo cómo mi protector... deseaba respirar el mismo aire que él incluso dormida... Respiré hondo y solté un largo suspiro, me encontraba nerviosa, ansiosa, incluso podía sentir mis manos temblar con suavidad, pero eso es algo que no se daría cuenta porque a penas me percataba yo misma de ello. De pronto escuché la puerta y mi corazón comenzaba a latir con fuerza y velocidad, haciéndome poner colorada y nerviosa una vez más, pero ya no había marcha atrás, era el momento de comenzar un cambio que deseaba fervientemente realizar.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Erwin Kähler el Miér Ene 14, 2015 6:22 am

Comenzaba a sentir como el cansancio se apoderaba de mi cuerpo y donde más se hacia sentir era en mis ojos que comenzaba a hacerse difícil de mantener abiertos, pero aún tenía cosas que hacer antes de poder descansar ya que ni el reloj había puesto para levantarme a la mañana siguiente ya que al salir de casa no tenía previsto despertarme temprano al día siguiente, algo que acostumbraba programa ni bien me levantaba, debía admitir que ciertas cosas de la educación que me habían dado mis padres habían sido de cierta utilidad a fin de cuentas, el mantener todo con ciertas costumbres de orden era algo muy beneficioso cuando uno se encuentra atareado y necesita organización.

Doble la ropa de Rebecca que se encontraba en el baño al ver que se encontraba seca al fin, y decidí llevarla a la habitación para tenerla a mano para el día siguiente, debía buscar algo para pasar la noche en la sala de estar ya que tenía pensado pasar la noche en el sofá, al fin y al cabo Rebecca dormiría en mi habitación, en cierta manera me resultaría cómodo ya que podría despertarme ya listo para comenzar a prepararle el desayuno, aun en parte me sorprendían los pensamientos que me surgían, por un lado sentía que me estaba acercando a un terreno demasiado peligroso por algún motivo, ¿estaría comenzando a verla con los ojos que no son los indicados acaso?, se trataba de alguna manera que en lo profundo de mi persona surgían ambas, el sentimiento y la advertencia de este.

Abrí la puerta de mi habitación en el encuentro de mi invitada quien ya se encontraba dentro de la cama, al verla allí no pude evitar sonreír con dulzura a la vez que me acercaba, dejando su ropa en la silla que había sido mi lugar durante tanto tiempo mientras esperaba atentamente su despertar tras aquel susto que me había llevado bajo aquella lluvia que ya ni recordaba si estaba fría o caliente, sólo la recordaba a ella desmayada en mis brazos, pero el verla sentada ahí me hacía recordar la cena que habíamos tenido y aquella sonrisas que me había dedicado las que me llenaban de paz al ver que dentro de lo sucedía tenía cierta alegría en su cuerpo.

Me sorprendió el verlo algo colorada, parecía estar avergonzada por algo pero no podía divisar de que se trataría por lo que decidí pasarlo por alto, al fin y al cabo cualquier cosa que dijese al respecto lo único que lograría seria hacerla sentir mas avergonzada y nervioso.

- Aquí tienes la ropa ya seca para que te pongas mañana.- le dije mientras me sentaba en la cama a su lado, a pesar que me moría de sueño decidí dedicarle unos minutos más para hablar con ella, de alguna manera me transmitía cierta alegría aquella pequeña niña, aunque no estaba seguro de que decirle realmente.

- ¿Estás cómoda? .- le pregunte antes de que se generara algún tipo de silencio incomodo.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Miér Ene 14, 2015 10:52 pm

Cuando Erwin se quedó sentando en la cama a mi lado podía sentir a mi corazón palpitar a un ritmo desmesurado. Estaba nerviosa y enrojecida y me costaba muchísimo pensar con claridad, pero que deseaba estar ésta noche con él era algo que no se nublaba en mi mente ni por un instante. Se tomó las molestias de prepararme mi ropa para el día siguiente, con cada gesto que tenía conmigo hacía que aquellos sentimientos que tenía hacia él creciesen sobre manera.

Gra- gracias Erwin...— Le dije con vergüenza llevando mis manos sobre las sábanas.

¿Estás cómoda?— Me preguntó, a lo que asentí rápidamente. Tragué saliva y el temblor de mis manos comenzaba a incomodarme bastante. "¿Por qué soy así? ¿Por qué no puedo superarme y me mantengo con ésta personalidad tan patética frente a Erwin?" Me pregunté para mis adentros. Me mordí el labio y alcé mis mirada hacia Erwin, él lo estaba dando todo por mí y yo no podía darle nada a cambio, me sentía frustrada e impotente, quería que se quedara conmigo y no tenía el valor de pedírselo, pero "¿Me iba a rendir una vez más sin hacer nada?" Me niego... me niego a perder a Erwin sin luchar por él, me niego a no poder estar a su lado.

De pronto notaba cómo el temblor de mis manos desaparecía, cómo ellas tomaban el control y se acercaban a él para agarrarlo del brazo y arrastrarlo para que su cuerpo quedase tendido en la cama y poner mi cuerpo sobre el suyo para abrazarlo con fuerza, deseando que no se escapara de mis brazos. "No quiero que se vaya" pensaba para mis adentros mientras mis brazos lo apretaban con más fuerza que antes.

Erwin, quédate conmigo ésta noche por favor...— Le dije con voz suave con mi rostro completamente escondido en su pecho, no quería que me viese de ésa manera, tan ruborizada y nerviosa. Temía una respuesta negativa, temía que no quisiese estar conmigo, al fin y al cabo el era un guapísimo hombre hecho y derecho y yo no era más que una estúpida niña marginada a la que no quería nadie, ni el destino que me arrebató a mis padres... Podía escuchar mi propio corazón ensordeciendo mis oídos con sus fuertes latidos, pero pese a la fuerza que con la que abrazaba a Erwin y aquellas fuertes palpitaciones, me encontraba completamente relajada. Erwin conseguía hacerme sentir de ésa manera, me hacía sentir ésa paz que tanto necesitaba en mi vida, me hacía sentir que tenía un lugar en éste mundo, pero quizás todo aquello, no eran más que imaginaciones de ésta pobre niña inmadura... falsas esperanzas con las que sueño...

Alcé mi rostro en busca de los ojos de Erwin que se veían realmente hermosos tras aquellos finos cristales de las gafas, acerqué mi rostro al suyo para observarlo con más determinación.

Por favor, no me des una negativa... te necesito... Erwin...— Le dije con suavidad y tranquilidad mientras mis dos pequeños mechones de pelo castaño rozaban su rostro. Realmente Erwin era un hermoso adulto que jamás se fijaría en mí, quizás en aquel momento pensaría que una pequeña niña estaba aplastando su cuerpo y diciendo cosas molestas, pero para mí, el poder estar tan cerca de él, rozaba más un sueño deseado que una realidad...
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Erwin Kähler el Jue Ene 15, 2015 3:34 am

Me encontraba algo sorprendido de la manera de actuar de la pequeña Rebe ya que siempre la vi como una persona tan tímida como parar hacer algo como lo que sucedió en estos instantes, me encontraba con ella sobre mi pecho luego de jalarme a la cama para que me recostase en ella, evidentemente ella tenía otros planes respecto a donde quería que pasara la noche, no pude hacer otra cosa que abrazarla con fuerza ya que entendía la necesidad que tenía de compañía y apoyo en todo lo que le estaba sucediendo.

Acaricié sus cabellos con ternura con una mano mientras que con la otra manotee el reloj que se encontraba en mi mesita de noche ya que no quería quedarme dormido al dia siguiente, si llegase a faltar al instituto podría darnos serios problemas a ambos y era algo que estábamos buscando solucionar, no generarlos conforme pasara el tiempo, lo deje programado para que sonara a las 7 de la mañana.

-No te preocupes, me quedaré contigo esta noche.- le dije con una cálida sonrisa, en parte me alegraba pasar la noche con ella, la calidad de su persona era algo que me encantaba tener cerca, además era imposible darle una negativa a aquellos ojos que me rogaban compañía tan desesperadamente.

Realmente si algo hacía que el sueño me comenzara a ganar era tenerla ella sobre mi pecho, de alguna manera la calidez de su cuerpo hacía que me relajara aún más, haciendo que mis ojos se cerraran cada vez más, poco a poco iba quedándome dormido, por momentos mis ojos se cerraban y volvía a abrirlos, no quería dormirme antes que ella por si llegase a necesitar algo de mí, que a pesar de que no la conocía mucho sabía lo suficiente como para poder suponer que en caso de necesitar algo ella simplemente lo dejaría pasar con tal de dejarme dormir.

-¿Me dejarías levantarme, así poder acostarme bien?.- Le pregunte mientras acariciaba sus cabellos con dulzura, aunque la verdad no me importaría en lo absoluto dormirme de esta manera, me encontraba en esas posiciones en las cuales de ser posible no quisiera moverme en mucho tiempo, el máximo posible, pero no por mi comodidad haría que Rebecca durmiese de cualquier manera, aun a pesar de que ella difícilmente le importara ya que simplemente se encontraba aferrada a mi como si fuera a salir corriendo a algún sitio lejos de ella.

En cierta manera me sentía extraño, me preguntaba si ambos entraríamos en mi cama ya que la misma era apenas de una sola plaza, pero eso ya lo veríamos sobre la marcha, me levante con cuidado para dirigirme al armario y ponerme el pijama de color celeste claro, el mismo era de dos piezas cortas, para finalmente introducirme nuevamente en la cama, me encontraba en parte algo nervioso, pero era algo que no daba a notar, no podía dejar de resonar en mi cabeza que estaba entrando a la cama con una niña, como si fuese a pasar algo y eso me hacía preguntarme seriamente que era lo que realmente quería que sucediera con todo esto a fin de cuentas.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Dom Mar 01, 2015 12:03 am

Cuando Erwin se volvió a meter en la cama enfundado en su pijama no pude evitar sonreír con dulzura. No podía creerme que realmente fuese a pasar la noche conmigo... Algo estaba más que claro en mi cabeza y era que no me quedaría parada escondida en mis miedos, tenía que comenzar a caminar, cómo hice pidiéndole que se quedase conmigo esta noche.

¡Apaguemos la luz para dormir!— Le dije riéndome mientras gateaba a cuatro patas con la cama en busca del interruptor. Apagué la luz una vez que lo encontré y volví rápidamente hacia la cama, metiéndome veloz bajo las mantas juguetona. Pude notar un "crac, crac" mientras me deslizaba por el lado de Erwin, colocándome sobre uno de sus brazos, apoyando mi cabeza en su hombro y acurrucándome contra su cuerpo, rodeándolo con un abrazo. Pude notar la tela de su pijama en mis pechos, fue entonces cuando caí en que el crac crac que sonó eran los botones de la camiseta que se habían roto y habían dejado mis pechos al aire rozando su cuerpo. Con suerte si no me movía demasiado no se daría cuenta, ya que con la luz apagada no se veía nada. Podía escuchar mi propia respiración en el silencio de la noche, comencé a acariciar el pecho de Erwin, intuyendo cada parte de él con la yema de mis dedos, ya que en aquella oscuridad no se podía ver nada, pero con mi sentido del tacto podía ver cada parte del cuerpo de Erwin.

Gracias por todo Erwin, te has molestado mucho por mí casi sin conocerme... Eres un ángel.— Le comente mientras deslizaba mi mano por su pecho hasta llegar a su hombro, en el cual paré mi mano para impulsarme hacia arriba en busca de su mejilla para besarle, pero parece que esta vez la oscuridad se rió de mí... porque aquel beso que iba a caer en su mejilla, por equívoco cayó en sus labios. Por un instante mis labios se chocaron con los suyos, cálidos, tiernos... Un instante muy fugaz, muy breve, pero maravilloso, aunque en aquel momento solo podía sentir una gran vergüenza... de seguro que le habría molestado.

¡Pe- Perdón!— Dije algo agitada y nerviosa. Tenía una habilidad para meter la pata descomunal... Encima que tengo la oportunidad de dormir con él... cometo un error garrafal cómo ese... seguro que ahora saldría corriendo... y yo encima con las camiseta rota y el pecho al aire...
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Erwin Kähler el Dom Mar 01, 2015 3:23 am

Me encontraba realmente cansado, al punto que apenas sentí como rebeca se movía por la cama para ir a apagar la luz. El haberme levantarme de la cama al parecer me había despejado un poco ya que esta vez no me estaba quedando dormido con tanta facilidad como hacia unos momentos atrás.

-Gracias Rebe. - le dije mientras daba un pequeño bostezo el cual delataba ligeramente mi cansancio.

Podía sentir como lentamente se deslizaba por mi costado para apoyarse en mi hombro dejando mi brazo atrapado bajo su ligero cuerpo, sus caricias comenzaron a recorrer mi cuerpo relajándome un poco y en aquella oscuridad una pequeña sonrisa se dibujo en mi rostro, quizás por el cansancio o por el sueño era que algunas partes de mi juicio habían comenzado a nublarse poco a poco, una alumna y no solo que sea alumna sino que una menor estaba acariciándome y lejos de reaccionar o incomodarme me relajaba, como si se tratasen de las caricias de una mujer en vez de una niña.

Aquellas palabras de agradecimiento realmente fueron muy dulces de su parte y me llenaron de alegría, pero repentinamente pude sentir como se ponía sobre mi y aquellos suaves labios rozaban los míos, cerré mis ojos en esos instantes un segundo tan fugaz que cualquiera hubiese dudado de la existencia de aquel cálido beso, aquel que por algún motivo me dejo deseoso de más por alguna razón, sin poder detener mi impulso la rodee con mis brazos y llevé mis labios a los suyos nuevamente, los cuales unos instantes previos al encuentro de nuestros labios me habían pedido perdón.

Realmente no sabía lo que estaba haciendo, ni porque la estaba besando, pero simplemente me deje llevar sin medir las consecuencias, sin darle importancia a nada más que los sentimientos que florecían en ambos en aquel momento, sin saber a donde iría a para toda esta situación, afortunadamente conociendo a Elis ya en toda la noche no se aparecería, aunque no fuera algo que sinceramente fuera algo que me preocupara en esos momentos, no podía decir siquiera que por momento surcara ningún pensamiento, simplemente estaban ahí nuestros cuerpos donde nuestros imprudentes labios se fundían en un inmoral beso el cual no podía negar que lo estaba disfrutando.

Mis brazos lentamente fueron recorriendo su espalda con suavidad por sobre el pijama que le había prestado, el cual parecía estar mas suelto de lo que debería estar, lentamente me fui irguiendo en la cama guiándola conmigo mientras aquel segundo beso cesaba, no pude evitar morder ligeramente mi labio inferior, no podía ver nada con claridad en ninguno de los sentidos, tanto el físico como el psíquico estaban completamente en una penumbra.

-No tienes porque pedir perdón. - le dije con gentileza mientras la tomaba de los hombros con firmeza, me encontraba en un punto muerto en el que no sabía como reaccionar, me daba algo de miedo dar un paso adelante y hacerla sentirse asediada en una situación en la que no supiese decir que no si fuera a ser así su deseo, aun dentro de mi desenfreno la voluntad de las personas nunca era algo que dejara de considerar ante nadie.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Dom Mar 01, 2015 4:06 am

Mis ojos se abrieron cómo platos cuando sin preverlo sus labios se volvieron a encontrar con los míos en un frenético beso. "¿Esto esta sucediendo de verdad?" Me pregunté a mi misma mientras sentía cada milímetro de la boca de Erwin. Aquello estaba pasando de verdad, mi amado Erwin me estaba besando, me estaba correspondiendo, mientras me movía hacia él en aquel eterno beso, el primero de mi vida. Cuando se separó de mis labios para decirme que no tenía por qué disculparme, temí que aquello fuese un sueño, pero pude notar la realidad porque sus manos tomaban mis hombros con firmeza. No estaba segura de qué hacer, era la primera vez que me encontraba en la cama con alguien que no era de mi familia y en una situación cómo aquella, pero por algún motivo, mi cuerpo ya no temblaba, por el contrario, estaba templado, aunque con el corazón acelerado.

Alcé mi mano en la oscuridad, en busca de su cuerpo. Mis nudillos dieron con suavidad contra su pecho, mi mano se deslizó con delicadeza hacia su cuello, subiendo por su rostro, acariciándolo con ternura, arrastrando mis dedos hacia su nuca, entrelazando mis dedos en su cabello y acercándome a él. Me acerqué a él, acomodándome entre sus piernas arrodillada, abrazándole con el otro brazo mientras mis dedos jugaban con su pelo. Comencé a besar su cuello con dulzura, mientras me acercaba más y más a él. Sentía que aquella inmensa ropa me molestaba, me costaba mucho moverme con ella, pero aún así me mantuve en mi tarea de besar aquel cuello que olía a su fragancia natural.

Subí despacio por su cuello hasta llegar a su rostro, el cual besé con calidez y continué camino de sus labios. Besé la comisura de su boca antes de chocar mis labios contra los suyos otra vez. Realmente un beso era algo maravilloso, que hacía que mi corazón se acelerase a un ritmo alarmante y el calor recorriese todo mi cuerpo. Lo abracé con fuerza mientras rozaba sus labios, hasta que me separé en el momento que me di cuenta de que aquella ropa tan grande y con los botones rotos se me había bajado por el lado izquierdo, dejando mi hombro al aire. Me alejé unos instantes para intentar acomodarme.

Perdona Erwin... la ropa me molesta porque me queda muy grande.— Le dije con más soltura. Cada momento que pasaba con Erwin hacía que pudiese hablar con más fluidez con él, eso era algo que me tranquilizaba enormemente y después de aquellos besos... todo era nuevo para mí.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Erwin Kähler el Dom Mar 01, 2015 11:55 pm

El paso que había estado esperando lo dio sin titubear, algo que me dejo tranquilo, mientras sentía como sus manos recorrían mi pecho, subiendo lentamente por mi cuello, haciendo que mi cuerpo se estremezca completamente al sentir el tacto de aquellas delicadas manos sobre la piel, movimiento que se detuvo en los cabellos de mi nuca los cuales acaricio con suavidad llevándome a un estado de relajación el cual no duro mucho, los besos que comenzaron a invadir mi cuello fue como recibir un bombardeo de placer en aquella zona, mis brazos rápidamente la rodearon, mi mano derecha fue directamente a su nuca, acariciándola con delicadeza sintiendo aquellos suaves cabellos en las yemas de mis dedos.

Mientras mi mano izquierda se dirigía a su cintura, aquel bombardeo comenzaba a tomar rumbo a mi rostro finalizando su camino en mis labios donde atacó con fuerza, dejándome extasiado de placer mientras con su brazos me rodeaba fuertemente por unos instantes para finalmente separarse repentinamente, apenas pude notar en aquella oscuridad que uno de los costados de mi pijama se había deslizado hacia la derecha, se quejó sobre el tamaño de la prenda lo cual era comprensible, pero aquella situación había conseguido excitarme y por mi mente pasaban por mi mente que cualquier prendar sería un simple estorbo, algo que debería removerse sin la menor deliberación. Aunque mi cuerpo no fue tan indecoroso con su accionar, la situación la manejaba con el mayor tacto que me era posible mantener en aquel estado.

Lentamente pose mis manos sobre aquella prenda y con delicadeza la fui removiendo, con calma, al fin y al cabo era algo que le molestaba, ya no necesitaba ser cauto ya que la iniciativa había sido tomada por ella. Comenzaba a pensar seriamente que mi ropa también era algo innecesario para aquel momento.

-Pues si te molesta, mejor es quitarla.- le dije al momento que se las comenzaba a quitar.

Debido a la oscuridad, la figura de su cuerpo expuesto era un total misterio que presentía que exploraría con otro de mis sentidos, una vez removida su ropa lentamente acaricié sus hombros bajando por sus brazos para tomar sus manos mientras me acercaba a sus labios besándolos nuevamente, esta vez con cautela fui introduciendo mi lengua en su boca, explorándola en busca de una compañera con cual danzar en aquel lugar.

Dirigí sus manos con las mías a mi cadera, dejando una a cada lado para luego redirigir las propias hacía el costado de su vientre con suavidad comencé a elevar mis manos, deleitándome con la suavidad de su piel, como si de la mas fina seda se tratase, con lentitud fui rozando la piel de sus pechos y acariciándolos lentamente mientras que continuaba con aquel beso en el cual nuestras lenguas continuaban danzando al ritmo de nuestros corazones.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Dom Abr 12, 2015 5:08 pm

Cuando Erwin comenzó a desvestirme, podía notar cómo mi corazón parecía que quisiese escapar de mi pecho a fuerza de latidos. Mi respiración comenzaba a entre cortarse y mi visión se nublaba, aunque con tanta oscuridad, no podía visualizar nada más que el rostro sombreado de Erwin a contraluz. Cuando aquella inmensa ropa ya no me incordiaba, gracias al trabajo dulce de Erwin por quitármela, pude sentir cómo sus manos acariciaban mis hombros, bajando con ternura hasta tomar mis manos mientras se volvía a acercar para que una vez más nuestros labios se encontrasen, pero en éste beso, mi cerebro se conectó por un instante a lo que estaba haciendo, y fue porque de pronto noté la húmeda lengua de mi amado profesor entrar en mi boca.

Me pregunté a mí misma qué hacer, mis ojos abiertos, perdidos en la oscuridad pudieron notar cómo por un segundo, la habitación se iluminaba brevemente por una luz blanca antes de volver a la oscuridad que nos envolvía. "¿Un rayo?" pensé para mis adentros, aunque no había escuchado nada. Volví a tomar el contacto con la realidad al sentir cómo reptaba por mi boca aquella lengua con la cual no sabía que hacer, a lo que mi única reacción fue cerrar los ojos y dejarme llevar, rozando la mía tímidamente con la suya intentando no parecer patosa en el proceso. Estaba experimentando tantas cosas nuevas con Erwin que temía no poder complacerle cómo lo desease, porque... era obvio que él era un hombre experimentado y yo no era más que una niña perdida sin experiencia alguna... "Que debo hacer?"

Sus manos guiaron las mías hacia su cadera, la cual apreté con la yema de mis dedos con mi debilidad característica. Sus manos comenzaron a acariciar desde el costado de mi vientre hasta mis pequeños pechos, los cuales me acomplejaban por si no eran del volumen de su agrado, pero aquello no parecía importarle en aquel momento, pues todavía nuestras lenguas se encontraban jugando en aquel jardín en el que se había convertido mi boca. Me separé para poder soltar un ligero gemido debido al contacto de su piel contra mis pechos. Podía notar el calor recorrer cada esquina de mi cuerpo, sin freno, cómo una llamarada que seguía un camino de combustible. Podía notar por primera vez en mi vida cómo la humedad se apoderaba de una zona bastante íntima de mi cuerpo, no estaba segura de que ocurría, pero sólo podía asegurar que aquellas reacciones de mi cuerpo eran a causa de Erwin.

Me dejé caer de espaldas en la cama, quedando mi cabeza apoyada a los pies de la cama, tomando sus manos en el proceso a modo de propuesta de que viniese conmigo.

Erwin...— Susurré con la respiración entre cortada. Quería que esa noche no terminase nunca, que todo continuase hasta que el sol saliese, pero si no se lo decía, él no lo sabría, por lo que me armé de valor para continuar.— No quiero que ésto acabe...— Dije con timidez desde mi posición a la espera de su reacción.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Erwin Kähler el Dom Abr 12, 2015 8:59 pm

Durante los primeros instantes todo se notaba algo tenso por su manera de actuar algo que hizo plantearme el detenerme, quizás la estaba forzando de alguna manera, aquel rayo que cayó pareció iluminar la mente de Rebecca en algún punto haciéndole evadir las dudas que quizás estuviese sintiendo generándole esa tensión ya que comenzó a actuar con mayor soltura, por algún motivo se sentía extraño aquello ya que era la primera vez que guiaría el acto por decirlo de alguna manera, esperaba poder ser lo suficientemente gentil con ella para que esto fuese algo de su agrado y disfrute, que pueda sentir placer de manera plena.

Su lengua tímidamente comenzaba a jugar con la mía finalmente hasta que repentinamente sus labios se alejaron de los míos mientras con mis manos exploraban sus pechos haciéndole soltar un pequeño gemido, momento en el cual aproveché para invadir su cuello con suaves besos, su piel era tan suave que no quería dejar de besarle bajo ningún concepto, como si de alguna manera en ese momento me hubiese hecho adicto a ella, tratándose quizás de aquella fruta prohibida de la cual no querría perder ni la mas mínima parte, sintiendo su sabor completo. Me estaba metiendo en un gran lío realmente, pero por alguna razón a su misma vez no me importaba en lo absoluto, por alguna razón el deseo que me despertó aquella muchachita había conseguido nublar completamente mi juicio y sentido común o quizás había dormido las restricciones sociales a las que nos imponían desde hacía ya tiempo.

Mientras se dejaba caer me deje conducir por ella a posarme por encima sin ejercer presión en su hermoso cuerpo, pero a la vez teniendo el contacto necesario para sentir la suavidad de su piel con la mía propia, teniendo el máximo contacto posible, sintiendo el calor que su cuerpo emanaba como si se tratase de una hoguera que me mantenía cálido en una fría noche. Escuche aquellas dulces y melodiosas palabras que salían de sus labios, realmente era una chica muy tierna, que había conseguido que esbozara una sonrisa llena de ternura.

-Es algo que tendrá un fin- le dije susurrando con serenidad y dulzura para besarle suavemente cerca de su oreja.- De esa manera tendrá un esperado comienzo que será aún más hermoso agregue nuevamente para sellar sus labios con otro profundo beso.

Me erguí un momento, para alcanzar el cajón de la mesita de luz y sacar de allí protección, aun en esa vorágine de pasión tenía los pies suficientemente sobre la tierra como para tener el recaudo necesario, mi miembro se encontraba completamente erecto el cual rápidamente enfunde para volver a recostarme sobre ella, lentamente comencé a guiar mi miembro por su entrepierna, lentamente tratando de guiarme por la expresión de su rostro, debía tener cuidado ya que esta sería su primera vez y no quería causarle más que placer, acaricie sus cabellos con ternura mientras poco a poco iba penetrándola. Sentía el impulso de embestirla rápidamente, el cual iba reteniendo al menos un poco, esperando que ella me diese alguna señal de como lo estaba sintiendo.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Jue Mayo 28, 2015 5:52 pm

Todo aquello era nuevo para mí, sentir a Erwin tan próximo a mí, entrando en mi interior... era algo soñado, algo que no parecía real, pero lo era. Lo abracé con la poca fuerza que tenían mis brazos, pero la máxima que podía ejercer, rodeándolo con mis piernas también. La verdad es que no conseguía entender muy bien todo aquello, cómo un hombre cómo él, tan atractivo, adulto, un magnífico profesor... ¿Cómo podía gustarle yo? Si no soy más que una niña, de pechos pequeños desiguales y un espantoso cuerpo... No estaba contenta ni con mis muslos, ni mi tripa, ni mis caderas... pero pese a todo ello... Erwin estaba ahí, sobre mí, haciéndome el amor... Pude notar cómo una pequeña lágrima recorría desde el rabillo del ojo hasta mi mejilla.

Sentirlo dentro de mí provocó que un quejido saliese de mi boca. Aquello se sentía realmente placentero, podía entender ahora de lo que mis compañeros tanto hablaban, pero de un perspectiva distinta. Pues en muchas ocasiones escuchaba conversaciones de mis compañeros, sentada desde mi mesa. Hablaban de con cuantas chicas de clase lo habían hecho, con quienes se lo querían hacer, cómo lo hacían y lo que les gustaba... La verdad es que yo tengo un punto de vista diferente. En el momento en que Erwin comenzó a hacerme el amor, me sentí en el paraíso, pero... Por qué era él. No me imagino a ninguna otra persona sobre mí, sintiendo su calor, su respiración, sus besos... Si cualquiera de mis compañeros fuera la persona que tendría encima, estoy segura que saldría corriendo lo más lejos y lo más rápido que pudiese. Tan solo aquello que me hacía Erwin era placentero por el mero hecho de que era con él.

Comencé a sentir mi sangre fluir por mis venas, notaba el calor en el cuerpo, la cabeza abombada y no podía contener cada gemido que salía de mi boca por más que desease parar de hacerlo. Aquello era más de lo que hubiese podido imaginar cuando escuché sobre el tema. Mi mano se detuvo en la nuca de Erwin, acariciando con mis dedos los pelos de su nuca. Podía notar levemente su rostro por la tenue luz que entraba por la ventana de la casa. De pronto el dormitorio se volvió a iluminar por otra especie de relámpago blanco muy fugaz, pero esos segundos de luz me permitieron ver el rostro por completo de mi príncipe de cuento. Sus ojos claros, su cabello rubio, cayendo de aquella manera tan peculiar sus dos mechones, su tez blanca y aquellas orejas ligeramente puntiagudas que tanto me gustaban. Tan sólo relajé mi cuerpo, dejando solamente mi mano derecha en su nuca. Mi respiración seguía agitada, estaba completamente a merced de Erwin, eso me hacía tan feliz que no podía parar de sonreír.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Erwin Kähler el Vie Mayo 29, 2015 2:01 am

Al comenzar sentí aquel pequeño quejido que le provoque, por lo que intenté ir con el mayor de los cuidados posibles intentando ser lo más delicado posible ya que sentía que bajo de mi se encontraba la criatura más frágil y más preciada que hubiese conocido jamás, mientras lo hacía mis manos recorrían su cuerpo sin cesar y mis labios la cubrían de besos haciendo que en ellos llegase un pequeño gusto salado ¿abría sido aquello una lagrima? pasó por mi mente un instante lo cual me preocupo un instante pero aquello se desvaneció al sentir sus manos en mi nuca al igual que sus piernas rodeándome, lo que sentía con ella en ese momento era realmente indescriptible. Muy diferente a aquella primera vez que logré explorar, como si algo me uniese a Rebecca de alguna manera, queriendo llenar en su corazón cada rincón que se encontrase vacío.

Aquella situación era simplemente idílica, aquella tormenta alumbrando nuestros cuerpos plasmados en nuestras retinas momentos fugaces de nuestro primer encuentro como si en nuestra memoria quedasen plasmadas fotografías de aquellos momentos, las cuales traerían consigo nuevamente el recuerdo del calor de nuestros cuerpo y la cercanía de nuestros corazones, poco a poco mi excitación comenzaba a recorrer por todo mi cuerpo haciendo me que moviese con mas intensidad a medida que el tiempo transcurría, mientras besaba su cuello recorriendolo una y otra vez mientras su suave y delicada mano continuaba posada en mi cuna, con sus dedos camuflados entre mis cabellos y sus piernas formando un abrazo sobre mi cadera. Finalmente pude sentir como su cuerpo comenzaba a relajarse, no tarde en llegar al clímax de la situación donde se me escapo un gemido tras el cual mi cuerpo comenzó a relajarse por lo que me recosté sobre ella algo agitado, me encontraba bastante cansado pero no quería separarme de ella.

Fue en ese entonces donde en cierta manera pude sentirme tranquilo, al menos en ese momento tenía la total certeza de que no le haría daño ya que no deseaba separarme de ella aún cuando aquel momento de pasión se había apagado, la necesidad de su presencia seguía intacta.

Lentamente me retiré un poco de ella para retirar la protección la cual tras hacerle un nudo la deje caer a un costado de la cama y me apresuré a abrazarla con ternura, quería sentir su cuerpo en todo momento, que su calor fuera el que me abrigara toda la noche. Le bese nuevamente los labios, con ternura y sin prisas, disfrutando cada instante en que nuestros labios permanecieron juntos y finalmente los lleve hacia su oido.

-Podría quedarme el resto de mi vida entre tus brazos..- le dije con franqueza, la voz aún la tenía algo agitada mientras que podía dar nota de que era como si me esforzara por mantenerme despierto.
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Re: Al borde de la madurez[Priv.][+18]

Mensaje por Rebecca Wickham Pardo el Miér Jul 01, 2015 11:34 am

Cuando escuché aquel pequeño gemido de la boca de Erwin, mi cuerpo terminó de reaccionar ante él, consiguiendo que mi cuerpo se estremeciese por completo. Reprimí mis quejidos pero de pronto noté que todo mi cuerpo que por unos instantes se tensaba gozoso, se relajaba como nunca antes. Cuando se dejo caer sobre mí, de aquella manera que percibí tan suave, lo abracé colocando mis manos en sus omóplatos y acariciándolos con dulzura. Pude disfrutar del tacto de su piel durante unos instantes antes de que se levantase para retirarse el preservativo, era la primera vez que veía uno recién usado y me fije en el líquido que había en su interior disimuladamente mientras lo anudaba para que éste no se saliese del interior. Realmente no concebía la idea de que acabase de perder la virginidad con un hombre tan soñado cómo Erwin, todo aquello parecía un sueño del que temía despertarme de un momento a otro.

De pronto me abrazó... He de admitir que cada roce con Erwin parecía el más dulce y deseado del mundo, más de lo que pudiese haber imaginado jamás. Sus labios se encontraron con los míos sin preverlo, dejándome llevar por aquella delicia tan adictiva que era cada uno de sus besos. Se separó con suavidad y su voz irrumpió en mi oído "Podría quedarme el resto de mi vida entre tus brazos...". Aquella frase sin duda alguna había conseguido que mi cara se ruborizase y mi corazón comenzase a latir con fuerza, mis brazos escuálidos hicieron toda la presión que pudieron para abrazarlo con fuerza, aunque en ocasiones desearía ser más fuerte para que entendiese que no quería separarme yo de él. Estaba sin habla, exhausta, sintiéndome cómo en un sueño...

Por mi mente pasaban demasiadas cosas, tantas que no podía estar segura en cual debía centrarme, había sido un día bastante complicado, de por si mi época en el instituto no me estaba siendo fácil, pero sentía que a partir de ahora podría con todo lo que se me pusiese delante, porque aquella frase de Erwin había conseguido darme la seguridad de que estaría a mi lado pasase lo que pasase... Y si Erwin seguirá a mi lado, yo haré todo lo posible para que todo vaya a mejor, porque se que a su lado todo es posible... Pensando en tantas cosas, mi mente comenzó a nublarse, poco a poco el sueño me vencía, y acurrucándome en el pecho de Erwin, fui perdiendo el sentido hasta caer completamente dormida.
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